- Galicia siembra marisco para recuperar sus rías.
- Galicia impulsa nuevas siembras de almeja en O Burgo y Vilanova de Arousa para regenerar los bancos marisqueros y recuperar la actividad del sector.
La recuperación del marisqueo gallego sigue dependiendo de una carrera contra el tiempo. Mientras numerosos bancos marisqueros afrontan problemas de productividad, las nuevas siembras de bivalvos intentan devolver la vida a unos fondos de los que dependen cientos de profesionales del mar.
Las últimas actuaciones en la ría do Burgo y Vilanova de Arousa reflejan el esfuerzo por recuperar los recursos marisqueros mediante la introducción de semilla, el acondicionamiento de los bancos y el seguimiento de las poblaciones.
La intervención más reciente se desarrolló este 8 de octubre en Vilanova de Arousa, donde la Confraría de Pescadores A Pastoriza participó en la siembra de 110.000 ejemplares de almeja babosa, a los que se sumó un lote de almeja japonesa financiado por el Concello.
Esta actuación se incorpora a los trabajos de recuperación que también se están desarrollando en la ría do Burgo, donde recientemente se aportaron 167.000 ejemplares de almeja japonesa y, durante los meses anteriores, más de un millón de unidades de almeja babosa.

Vilanova de Arousa incorpora 110.000 almejas a sus bancos
La nueva siembra realizada en Vilanova de Arousa consistió en la distribución de 110.000 unidades de almeja babosa (Venerupis corrugata), con un peso conjunto de 60 kilogramos y una talla media de 17 milímetros.
Los trabajos contaron con la participación de profesionales de la Confraría de Pescadores A Pastoriza y la supervisión del personal técnico de recursos marinos de la Consellería do Mar.
A la semilla de almeja babosa se añadió otro lote de almeja japonesa aportado por el Concello de Vilanova de Arousa, aunque la información facilitada no precisa el número de ejemplares de esta segunda especie.
La directora xeral de Desenvolvemento Pesqueiro, Ángeles Vázquez Suárez, y el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, acompañaron al sector durante la jornada.
Más allá de la siembra, el objetivo es recuperar la capacidad productiva de los bancos marisqueros, deteriorada por episodios de lluvias intensas y descensos de salinidad que han provocado pérdidas de biomasa.
Las lluvias y la baja salinidad complican la recuperación
Uno de los principales problemas que afronta el marisqueo de la ría de Arousa es la vulnerabilidad de los bivalvos ante los cambios bruscos en las condiciones ambientales.
Los episodios de precipitaciones intensas pueden provocar descensos importantes de salinidad, especialmente en las zonas más interiores de las rías, donde la entrada de agua dulce modifica las condiciones habituales de los bancos.
Estas alteraciones pueden comprometer la supervivencia de determinadas especies, especialmente cuando se mantienen durante periodos prolongados.
Las pérdidas de biomasa registradas durante el año han obligado a adaptar los planes de explotación y establecer cierres temporales para favorecer la regeneración de los recursos.
En Vilanova de Arousa, las actuaciones forman parte de un programa de restauración desarrollado mediante un convenio entre la Xunta y la cofradía, con un presupuesto superior a 483.500 euros.
El programa contempla tareas de acondicionamiento del sustrato, control de especies depredadoras y muestreos periódicos para evaluar la evolución de las poblaciones.
La finalidad es que las nuevas siembras no se conviertan en intervenciones aisladas, sino en parte de un proceso continuado de recuperación.
O Burgo suma 167.000 almejas japonesas a su regeneración
La ría do Burgo representa otro ejemplo de las dificultades para recuperar la productividad de los bancos marisqueros.
La última actuación conocida incorporó 167.000 ejemplares de almeja japonesa (Ruditapes philippinarum), producidos por el Centro de Investigacións Mariñas de Galicia (CIMA).
La semilla, con un peso conjunto de 59 kilogramos y una talla media de 12,5 milímetros, pasó previamente por una fase de preengorde en el pantalán de O Vicedo.
Posteriormente, los profesionales de la Confraría de Pescadores da Coruña introdujeron los ejemplares en pochones y los colocaron en las mesas de cultivo del antiguo Parque do Estado, en el banco de A Baixada.
Allí continuarán su desarrollo antes de afrontar las siguientes fases del proceso de recuperación.
La actuación se suma a otras intervenciones realizadas durante 2026. En julio se habían aportado 55.000 unidades de almeja babosa y, en septiembre, se efectuó una nueva siembra de casi 1,1 millones de ejemplares de esta especie.
El objetivo es recuperar progresivamente la biomasa y mejorar las condiciones para que los bancos puedan volver a sostener una actividad extractiva regular.

Sembrar millones de almejas no garantiza recuperar el marisqueo
Las cifras reflejan la magnitud de los trabajos de regeneración, pero también ponen de manifiesto una realidad que preocupa al sector: introducir semilla no significa recuperar inmediatamente la producción.
Las nuevas poblaciones necesitan sobrevivir, adaptarse al medio, crecer y alcanzar talla comercial antes de que puedan convertirse en un recurso aprovechable.
En ese proceso intervienen numerosos factores, desde la calidad del agua y la salinidad hasta la presencia de depredadores, las características del sustrato y las condiciones meteorológicas.
En la ría do Burgo, el dragado finalizado en abril de 2024 abrió una nueva etapa ambiental, pero la recuperación marisquera continúa encontrando dificultades.
Profesionales del sector han advertido recientemente de la escasez de marisco disponible y de las complicaciones para mantener una actividad regular.
La situación afecta directamente a las economías familiares vinculadas al marisqueo y plantea interrogantes sobre la capacidad de los bancos para recuperar los niveles de producción anteriores.
La ría de Arousa afronta cierres para proteger sus recursos
La situación de Vilanova se produce, además, en un contexto especialmente delicado para el marisqueo arousano.
La Xunta ha establecido un cierre de seis meses, entre octubre de 2026 y marzo de 2027, para los bancos de libre marisqueo de Os Lombos do Ulla, Cabío y O Bohído, con el objetivo de favorecer su recuperación.
La decisión responde al estado de los recursos y a los efectos acumulados de los episodios meteorológicos extraordinarios registrados durante los últimos años.
Aunque las actuaciones de Vilanova y los cierres de estos bancos corresponden a zonas y planes de explotación diferentes, ambos casos muestran las dificultades que atraviesa el marisqueo de la ría.
La recuperación exige combinar medidas de protección, restauración ambiental y seguimiento técnico con una planificación que tenga en cuenta las necesidades económicas de los profesionales.
Porque cerrar un banco puede contribuir a conservar los recursos, pero también supone limitar las posibilidades de trabajo de quienes dependen de su explotación.
El futuro del marisqueo depende de recuperar la productividad
Las siembras realizadas en O Burgo y Vilanova de Arousa representan nuevas oportunidades para regenerar los bancos, pero sus resultados deberán evaluarse a medio plazo.
La recuperación no dependerá exclusivamente del número de ejemplares introducidos, sino de su supervivencia y de la capacidad de las zonas productivas para mantener poblaciones estables.
También será fundamental conocer los resultados de los muestreos y comprobar si las actuaciones consiguen incrementar la biomasa disponible.
El sector necesita que los programas de restauración se traduzcan en mejoras reales de la actividad extractiva, especialmente en unas rías donde las dificultades productivas llevan años condicionando el trabajo de mariscadoras y mariscadores.
Galicia está sembrando el futuro de sus bancos marisqueros, pero el verdadero éxito llegará cuando esas semillas se conviertan en marisco comercializable, jornadas de trabajo e ingresos para las familias que viven del mar.