Arousa cierra tres bancos al marisqueo para recuperar recursos

  • La Xunta cierra seis meses Os Lomos do Ulla, Cabío y O Bohído para proteger los recursos y favorecer la recuperación del marisqueo en Arousa.

La ría de Arousa volverá a poner el freno al marisqueo en tres de sus bancos de libre acceso. Os Lomos do Ulla, Cabío y O Bohído permanecerán cerrados a la extracción entre octubre de 2026 y marzo de 2027, una medida con la que la Xunta pretende dar margen a unos recursos que llevan años acusando los efectos de los temporales y de episodios de baja salinidad.

La decisión llega después de los muestreos realizados por técnicos del Centro de Investigacións Mariñas (CIMA) y tras analizar con el sector la evolución de estos bancos. La fotografía científica no es completamente negativa: precisamente en Os Lomos do Ulla se ha detectado un importante reclutamiento de berberecho de pequeño tamaño que ahora se quiere proteger.

La cuestión es si ese nuevo impulso será suficiente para devolver a estos arenales parte del protagonismo que tuvieron en el pasado.

Seis meses sin extracción para proteger la recuperación

El cierre afectará durante seis meses a los tres bancos y responde a una situación que no es nueva. Los temporales extraordinarios de los últimos años y, especialmente, los episodios de fuerte descenso de la salinidad han provocado importantes mortalidades de bivalvos y han dificultado la recuperación de los bancos.

La propia planificación marisquera gallega ya había identificado estos problemas. Os Lomos do Ulla, O Bohído y Cabío fueron incorporados al régimen de libre marisqueo para el período 2024-2026, aunque con medidas extraordinarias de protección después de los episodios meteorológicos que afectaron a las zonas de producción.

Ahora el cierre se prolongará durante el otoño y el invierno, precisamente cuando será necesario preservar la biomasa existente y permitir que los nuevos reclutas alcancen tallas que puedan incorporarse posteriormente a la explotación.

El berberecho de Os Lomos, la esperanza

Entre los resultados de los muestreos destaca especialmente el elevado reclutamiento de berberecho detectado en Os Lomos do Ulla.

La presencia de abundantes ejemplares pequeños abre una posibilidad que va más allá de mantener cerrado el banco. La Consellería do Mar estudia trasladar parte de ese reclutamiento hacia otros bancos marisqueros donde pueda contribuir a recuperar la producción.

Es una actuación que convertiría la veda en una herramienta de gestión activa: no solo esperar a que el banco se recupere, sino intentar aprovechar la biomasa disponible para favorecer otros arenales.

La propuesta, sin embargo, tendrá que concretarse con el sector y resolver cuestiones prácticas, incluida la participación de las cofradías y las condiciones en las que se realizarían esos trabajos. Según información publicada sobre la reunión, una posibilidad similar ya se había planteado en campañas anteriores sin llegar a materializarse.

El coste de parar: hasta tres meses con ayudas

Cerrar un banco tiene una lectura biológica, pero también una factura económica.

Por eso, de los seis meses de paralización, hasta tres podrán acogerse a ayudas por parada temporal para armadores y tripulantes, siempre dentro de las condiciones establecidas por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) y de la correspondiente convocatoria.

El mecanismo pretende amortiguar el impacto sobre los profesionales que dependen de estos bancos, aunque deja fuera de actividad extractiva durante seis meses una zona que históricamente ha tenido un peso importante en la economía marisquera de Arousa.

Para entender la dimensión del cambio basta mirar atrás. En 2009, la campaña de libre marisqueo en Os Lomos, O Bohído y Cabío superó las 744 toneladas de bivalvos, con más de 467 toneladas de berberecho y cantidades importantes de almeja fina, japonesa y babosa. Aquella fotografía productiva queda hoy muy lejos.

Una crisis que también se mide en las familias

El debate sobre la recuperación de estos bancos no es únicamente científico.

Cada jornada sin extracción afecta a ingresos, lonjas, comercialización, transporte y a toda la pequeña economía que gira alrededor del marisqueo. Precisamente esa dimensión social estuvo presente en la iniciativa defendida en el Senado por el senador socialista Manuel Mirás.

El PSdeG reclamó al Gobierno que continúe reforzando, a través del Instituto Español de Oceanografía y en colaboración con otras instituciones científicas, el seguimiento de los bivalvos comerciales y de otras especies de interés para el marisqueo artesanal.

La propuesta también plantea mejorar la coordinación entre administraciones, sector y comunidad científica para compartir los resultados de los muestreos y avanzar hacia planes de gestión adaptativa. La iniciativa socialista relativa al refuerzo del seguimiento científico de los bivalvos y al apoyo al marisqueo artesanal frente al cambio climático figuraba en la agenda de la Comisión de Pesca del Senado.

Arousa necesita algo más que vedas

La decisión sobre Os Lomos, Cabío y O Bohído refleja un problema cada vez más evidente para el marisqueo gallego: la gestión de los recursos ya no puede separarse de la evolución ambiental de las rías.

En los últimos años se han sucedido temporales, lluvias intensas y episodios de baja salinidad capaces de alterar rápidamente las condiciones de los bancos. En junio, por ejemplo, la Xunta destinó más de 100.000 euros, mediante un convenio con la Cofradía de Carril, a actuaciones de recuperación de bancos afectados por los temporales y por episodios excepcionales de baja salinidad.

La recuperación de Os Lomos, Cabío y O Bohído exigirá por tanto mantener la vigilancia científica, controlar la extracción y actuar allí donde los datos indiquen que existe margen para recuperar producción.

La abundancia de berberecho pequeño en Os Lomos ofrece una señal esperanzadora. El reto será conseguir que ese reclutamiento se convierta en marisco adulto, producción y futuro para el marisqueo de Arousa. Para lograrlo, seis meses de cierre pueden ser un punto de partida, pero difícilmente serán suficientes si no van acompañados de seguimiento, gestión adaptativa y actuaciones concretas sobre el terreno.