- Cada vez menos licencias en el litoral gallego mientras se prepara una nueva normativa de control de capturas.
Un verano de transición para la pesca recreativa
Este verano podría ser el último en el que la pesca recreativa en el mar gallego se practique tal y como la conocemos. La llegada de una nueva normativa estatal —inspirada en directrices de la Unión Europea— promete un giro radical en el control de las capturas y en la relación de los aficionados con el mar.
Mientras tanto, las cifras confirman un retroceso: Galicia cuenta hoy con 61.850 pescadores recreativos registrados, lo que supone un tercio menos que en 2019, cuando rozaban los 88.000.
Menos licencias y más requisitos
La caída no es casual. Desde 2021, la Xunta introdujo restricciones en los puertos gestionados por Portos de Galicia y exigió pólizas de seguro para quienes lanzan la caña en instalaciones portuarias. El resultado fue una reducción drástica de licencias, especialmente en las modalidades más populares.
• Pesca desde costa, muelle y embarcación: 59.500 licencias.
• Pesca submarina: 2.410 permisos, concentrados sobre todo en Pontevedra (1.610), seguida de A Coruña (715) y Lugo (90).
• Alquiler de embarcaciones de recreo: 8 autorizadas en la provincia de Pontevedra.
En paralelo, cada aficionado debe firmar una declaración responsable comprometiéndose a cumplir las normas, disponer de seguro y respetar las zonas habilitadas.

Galicia en el mapa estatal y europeo
El fenómeno no es exclusivo de Galicia. En toda España, la presión normativa busca diferenciar claramente la actividad recreativa de la profesional, especialmente para evitar la venta ilegal de pescado capturado sin licencia comercial.
La nueva normativa obligará a los aficionados a marcar las capturas: cortando parte de la aleta caudal en los peces o una de las alas en cefalópodos como sepias y calamares. El objetivo es impedir que lleguen al mercado.
Además, el control se digitaliza: los recreativos deberán declarar sus capturas diariamente a través de aplicaciones móviles como RecFishing —ya validada por Bruselas— o la futura iRecreativos, que prepara el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Qué cambia para el pescador aficionado
La nueva legislación, prevista para entrar en vigor en enero, mantiene el límite actual de 5 kilos por persona y día, pero introduce novedades de calado:
• Será necesario un permiso específico para capturar especies hasta ahora comunes en la pesca recreativa como lubina, bacalao, abadejo, lenguado y lampuga.
• El besugo quedará totalmente vedado para los recreativos.
• Se refuerzan los permisos especiales ya existentes para bonito, atún rojo, patudo y marlín.
Un mar más controlado, pero con menos cañas
La pregunta que flota en el sector es clara: ¿podrá la pesca recreativa sobrevivir a tanta normativa? Para muchos aficionados, el mar no es solo ocio, sino un vínculo cultural y social con la costa. Sin embargo, la combinación de seguros obligatorios, declaraciones de capturas y limitaciones de especies podría seguir reduciendo el número de licencias en Galicia.
Hoy por hoy, el mapa recreativo gallego lo lidera la provincia de A Coruña, con 31.100 licencias, seguida de Pontevedra (23.000) y Lugo (5.350). Cifras que, de seguir la tendencia actual, continuarán menguando.
Lo que está en juego no es solo una afición: también la relación histórica entre los gallegos y el mar, y el delicado equilibrio entre ocio, conservación y sostenibilidad pesquera.
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La pesca recreativa en Galicia pierde fuerza: menos licencias, nuevas obligaciones y un futuro marcado por la digitalización del control de capturas.