- La Xunta calcula entre dos y cuatro años para recuperar el marisqueo gallego tras la grave mortandad de bivalvos provocada por los temporales.
- La crisis del marisqueo gallego obliga a la Xunta a prorrogar los planes de gestión más allá de 2026. El sector afronta hasta cuatro años de recuperación tras la mortandad de bivalvos causada por las borrascas.
La crisis del marisqueo gallego ya tiene horizonte temporal. La Xunta estima que harán falta entre dos y cuatro años para recuperar parcialmente la actividad en los bancos marisqueros afectados por la grave mortandad de bivalvos registrada tras los temporales de comienzos de 2026.
El impacto de las borrascas de enero y febrero ha dejado una situación crítica en numerosas zonas productivas de Galicia, especialmente en las rías de Pontevedra y Arousa, donde las bajadas extremas de salinidad provocaron mortalidades masivas de almeja, berberecho y otros moluscos.
Ante este escenario, la Consellería do Mar ha decidido prorrogar más allá de 2026 los actuales planes de gestión marisquera, al considerar que ni la administración ni las propias cofradías disponen todavía de condiciones reales para diseñar una nueva planificación estable.
La caída de salinidad, detonante de la crisis marisquera
La Xunta atribuye el desplome productivo a un fenómeno climático excepcional derivado del intenso tren de borrascas que afectó a Galicia durante el invierno.
Según explica la Consellería do Mar, se registraron hasta “seis períodos concatenados de bajada de salinidad” con duración e intensidad suficientes para provocar “mortalidades severas de moluscos”.
La entrada masiva de agua dulce en las rías alteró el equilibrio natural de los ecosistemas marisqueros, afectando especialmente a especies sensibles como la almeja fina, babosa y japónica.
El problema no solo tiene dimensión biológica. La reducción drástica de producción ha dejado a muchas agrupaciones marisqueras sin capacidad económica inmediata para sostener la actividad habitual.
Los planes marisqueros seguirán vigentes más allá de 2026
El Plan General de Explotación Marisquera 2024-2026, aprobado a finales de 2023, contemplaba más de 90 planes de gestión distribuidos principalmente en la provincia de Pontevedra.
Sin embargo, la Xunta reconoce ahora que la situación ambiental y económica del sector impide elaborar nuevas propuestas “de una manera realista”.
Por ese motivo, el Ejecutivo gallego ha abierto una consulta pública para modificar la normativa vigente y permitir la prórroga de los actuales planes de explotación.
El objetivo, según Mar, es proporcionar “estabilidad jurídica y administrativa” durante el proceso de recuperación de los bancos.
La administración autonómica considera que mantener el marco actual permitirá a las cofradías centrarse en la regeneración de las zonas productivas sin verse obligadas a redefinir completamente sus estrategias de explotación en plena crisis.

Ayudas económicas y regeneración de bancos marisqueros
La Xunta movilizó ya 22,7 millones de euros para apoyar la recuperación del sector y activar trabajos de regeneración en las áreas más afectadas.
Dentro de este programa, las mariscadoras que participen en labores de recuperación recibirán una compensación de 700 euros mensuales por jornadas vinculadas a tareas de mantenimiento, limpieza, vigilancia y restauración de hábitats marinos.
Para acceder a estas ayudas, las cofradías deben firmar convenios específicos con la administración autonómica y aceptar medidas extraordinarias de conservación, incluyendo cierres temporales y prohibiciones de extracción en determinadas zonas.
Hasta el momento, 17 cofradías y 27 planes de gestión ya se han acogido a este régimen especial, aunque la previsión oficial apunta a que el número seguirá aumentando en las próximas semanas.
Galicia afronta una de las mayores crisis marisqueras de los últimos años
La magnitud de la crisis queda reflejada también en el aumento de profesionales obligados a recurrir al cese de actividad.
En el arranque de 2026, un total de 448 trabajadoras del mar estaban cobrando la prestación gestionada por el Instituto Social de la Marina (ISM), cuadruplicando las cifras registradas un año antes.
El deterioro productivo afecta ya a buena parte del litoral gallego. Según datos del propio sector, seis de cada diez planes marisqueros presentan mortalidades superiores al 50 %, un escenario sin precedentes recientes en muchas zonas de producción.
Las cofradías llevan meses reclamando medidas adicionales, entre ellas exenciones en las cuotas de la Seguridad Social y nuevas líneas de apoyo económico para miles de familias dependientes del marisqueo.
Un sector clave para la economía litoral gallega
Más allá del impacto ambiental, la crisis evidencia la enorme dependencia económica y social que mantienen numerosas localidades gallegas respecto al marisqueo.
El sector genera empleo directo e indirecto en lonjas, depuradoras, comercialización y hostelería, además de constituir uno de los pilares tradicionales de la economía de las rías.
La recuperación no dependerá únicamente de la regeneración natural de los bancos. También será clave la evolución climática durante los próximos inviernos y la capacidad del sector para adaptarse a fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
Mientras tanto, Galicia afronta un largo período de transición en el que la prioridad será proteger el recurso y garantizar la supervivencia económica de miles de profesionales vinculados al mar.
La decisión de la Xunta de prorrogar los planes marisqueros confirma la gravedad de la situación que atraviesa el sector en Galicia. Las mortandades provocadas por las borrascas han dejado a muchas zonas productivas al límite y obligan a pensar en una recuperación lenta y progresiva.
Con un horizonte de hasta cuatro años, el marisqueo gallego entra ahora en una etapa marcada por la regeneración, la incertidumbre climática y la necesidad de sostener social y económicamente a uno de los sectores más emblemáticos del litoral gallego.