Un pesquero gallego recoge un cadáver en Argentina

  • El arrastrero gallego Piscator recupera un cadáver en aguas internacionales frente a Argentina durante un lance de pesca en el caladero del illex.
  • El pesquero gallego Piscator, con base en Vigo, halló un cadáver en aguas internacionales frente a Argentina mientras faenaba en el caladero del illex.

Un hallazgo tan inesperado como sobrecogedor ha sacudido estos días al caladero del illex en el Atlántico Sur. El arrastrero gallego Piscator, con base en Vigo y armador de Bueu, recuperó el cadáver de una persona mientras viraba el aparejo durante una maniobra rutinaria de pesca en aguas internacionales frente a Argentina.

El suceso vuelve a poner el foco sobre una de las zonas de mayor presión pesquera del planeta, donde operan centenares de buques de distintas banderas y donde la actividad se desarrolla en condiciones extremas, lejos de puertos y con tripulaciones multinacionales.

El hallazgo en plena faena

El incidente se produjo a unas 210 millas de la costa argentina —aproximadamente 250 al nordeste de Puerto Deseado—, en aguas internacionales. Al izar la red, la tripulación del Piscator detectó que algo ajeno a la captura habitual había quedado enganchado en el aparejo.

Al subirlo a bordo, comprobaron que se trataba del cuerpo sin vida de un hombre. Según Salvamento Marítimo, el fallecido es un ciudadano de origen asiático, aunque por el momento no ha sido posible determinar su nacionalidad concreta.

Nada más producirse el hallazgo, el buque gallego dio aviso a Salvamento Marítimo, que comunicó los hechos a la Agencia Nacional de Salvamento y Rescate de Argentina (ACSM), organismo competente en esa zona marítima. Las autoridades argentinas están valorando el procedimiento para proceder a la recogida del cuerpo.

Un cuerpo con varios días en el mar

De acuerdo con las primeras estimaciones trasladadas por Salvamento Marítimo, el cadáver podría llevar alrededor de siete días en el agua, ya que no presentaba un deterioro excesivo.

Medios argentinos especializados en el sector pesquero, como Pescare, apuntan además que la baja temperatura de esas aguas del Atlántico Sur podría haber contribuido a frenar el proceso de descomposición.

Aunque no es un hecho extraordinario, tampoco es frecuente que un pesquero recupere un cuerpo durante las tareas de pesca y mucho menos a una distancia tan grande de la costa y tan al sur, según fuentes de los servicios de rescate.

El caladero del illex y la “milla 201”

La localización del hallazgo coincide con una de las zonas más transitadas por la flota internacional dedicada a la captura de pota argentina (Illex argentinus). Cada campaña congrega a una auténtica “ciudad flotante” de buques factoría, poteros y arrastreros de distintas banderas.

Medios argentinos han vinculado el macabro rescate con la problemática de la conocida como “milla 201”, justo al borde de la zona económica exclusiva (ZEE) de Argentina. En ese límite se concentran centenares de embarcaciones, principalmente de flotas asiáticas, para pescar calamar.

Datos clave del caladero del illex

  • Opera principalmente en aguas internacionales, fuera de la ZEE argentina.
  • Alberga centenares de barcos en plena campaña.
  • Predominio de flota china, coreana, taiwanesa y española.
  • Zona crítica conocida como “milla 201”, con fuerte presión pesquera.
  • Alta rotación de tripulaciones multinacionales.

Este contexto complica notablemente la identificación rápida de personas desaparecidas en el mar, especialmente cuando no existe una alerta formal previa de un tripulante en falta.

Tripulaciones asiáticas: una realidad estructural

Aunque en un primer momento se apuntó a que el fallecido podría ser indonesio, finalmente solo se ha podido confirmar su origen asiático. La imposibilidad de precisar su nacionalidad vuelve a poner sobre la mesa la realidad laboral de miles de marineros asiáticos que trabajan en flotas de larga distancia.

Países como Indonesia, Filipinas o Vietnam son grandes exportadores de mano de obra marítima, con decenas de miles de ciudadanos embarcados en pesqueros de bandera extranjera.

En los últimos años, diversas ONG y organismos internacionales han alertado sobre:

  • Condiciones laborales precarias en parte de la flota de altura.
  • Jornadas excesivas y contratos poco transparentes.
  • Dificultades para denunciar abusos o desapariciones en alta mar.
  • Falta de trazabilidad efectiva de tripulantes en caladeros remotos.

Aunque en este caso no existe, por ahora, ningún indicio de delito, la ausencia de una notificación previa de desaparición subraya la fragilidad de los sistemas de control en estas zonas.

Procedimiento tras el hallazgo

El Piscator comunicó inmediatamente el suceso por los canales oficiales. En este tipo de situaciones, el protocolo habitual incluye:

  1. Notificación a Salvamento Marítimo y autoridades del Estado de pabellón.
  2. Comunicación con la autoridad marítima competente en la zona (ACSM en Argentina).
  3. Valoración sobre la custodia del cuerpo a bordo o su recogida por otro buque o patrullero.
  4. Apertura de diligencias informativas para esclarecer identidad y causas del fallecimiento.
  5. Contacto posterior con consulados si se logra determinar la nacionalidad.

La lejanía de puertos y la operativa en aguas internacionales suelen retrasar la resolución administrativa y judicial de este tipo de incidentes.

Galicia y su presencia en el Atlántico Sur

La implicación del Piscator, con base en Vigo y armador de Bueu, no es un hecho aislado. Galicia mantiene una presencia histórica en caladeros lejanos, incluido el Atlántico Sur, tanto en campañas de cefalópodos como en otras pesquerías de gran escala.

Claves de la flota gallega en la zona

  • Buques de gran porte y altamente tecnificados.
  • Tripulaciones mixtas, con marinería extranjera en muchos casos.
  • Estrictos protocolos de seguridad y comunicación.
  • Operativa en uno de los entornos marítimos más duros y aislados del planeta.

Este suceso, aunque ajeno a la actividad directa del pesquero español, vuelve a poner el foco mediático sobre una zona estratégica para el sector.

El hallazgo del cadáver por parte del arrastrero gallego Piscator en aguas internacionales frente a Argentina es un recordatorio crudo de la dureza del mar y de la dimensión humana que hay detrás de cada marea.

En un caladero saturado de buques, con tripulaciones multinacionales y miles de jornadas de mar acumuladas cada campaña, cualquier incidente adquiere una dimensión global. La identificación del fallecido y la notificación a su familia serán ahora las prioridades, en un proceso que puede prolongarse durante semanas.

Este episodio vuelve a poner rostro humano a una actividad que, pese a su enorme importancia económica para Galicia y para el comercio internacional, sigue desarrollándose en escenarios extremos y, a menudo, invisibles para la opinión pública.