Un corrimiento de tierras obliga a demoler una casa en la costa de Miño

  • Corrimiento de tierras en la costa de Miño desplaza una vivienda seis metros y obliga a demolerla mientras se investiga la estabilidad del litoral y la carretera DP-4803.
  • Un corrimiento de tierras en la costa de Miño (A Coruña) desplaza una vivienda seis metros y obliga a su demolición. El incidente pone el foco en la inestabilidad del litoral y en la seguridad de la carretera DP-4803

La fragilidad de algunos tramos del litoral gallego vuelve a quedar en evidencia. Un corrimiento de tierras registrado en la costa de Miño (A Coruña) ha desplazado seis metros una vivienda situada sobre la playa de Lago, cerca de Perbes, obligando a sus propietarios a asumir la demolición ante el riesgo de colapso.

El movimiento del terreno también ha afectado a la carretera provincial DP-4803, una vía clave que bordea el litoral entre Miño y Pontedeume, y que permanece cortada al tráfico mientras técnicos analizan la estabilidad del terreno.

El episodio, agravado por las lluvias y los temporales del invierno, reabre el debate sobre la erosión del litoral, la gestión del suelo costero y los riesgos asociados a infraestructuras y viviendas próximas al mar.

Un desplazamiento de seis metros en apenas dos años

El propietario de la vivienda afectada explica que los primeros indicios del deslizamiento comenzaron en marzo de 2024. Desde entonces, el terreno ha ido cediendo lentamente, aunque el proceso se aceleró de forma notable durante las últimas semanas.

Según relata, en apenas quince días el movimiento del suelo se intensificó hasta inclinar visiblemente la vivienda, construida a finales de los años setenta como segunda residencia. El chalé, de una sola planta, se encuentra ahora en una situación de inestabilidad que obliga a su demolición.

El presupuesto del derribo ronda los 40.000 euros, una intervención necesaria para evitar que la estructura termine deslizándose ladera abajo hasta el arenal.

La carretera costera, también afectada

El deslizamiento no solo compromete la vivienda. La carretera provincial DP-4803, situada en una cota superior, presenta grietas y daños visibles en el firme.

La Diputación de A Coruña decidió cerrar preventivamente el tramo afectado —casi 450 metros entre Aldea Torre y la urbanización Playa Lago— tras detectarse un hundimiento asociado al movimiento de tierras.

Los conductores deben utilizar ahora carreteras secundarias para salvar el corte, lo que complica la movilidad en una zona muy transitada del litoral, especialmente en temporada turística.

Los técnicos provinciales han encargado un estudio geotécnico urgente para determinar el alcance real del desplazamiento del terreno y definir las actuaciones necesarias para estabilizar la zona y reabrir la vía.

El agua y las lluvias, posibles detonantes

Entre los factores que podrían haber desencadenado el corrimiento figura la acumulación de agua en el subsuelo. Vecinos de la zona aseguran haber visto la rotura de una tubería poco antes de que aparecieran los primeros hundimientos en la carretera.

A esto se suma el impacto de las lluvias persistentes y los temporales que han castigado la costa gallega durante el invierno, generando bolsas de agua y saturación del terreno, condiciones que favorecen los deslizamientos en zonas con pendiente.

En áreas costeras donde el suelo combina capas de tierra y roca fragmentada, la erosión marina y la infiltración de agua pueden acelerar estos procesos.

Un litoral cada vez más vulnerable

El caso de Miño refleja un fenómeno cada vez más visible en la costa atlántica: la inestabilidad de terrenos situados en acantilados o taludes próximos al mar.

Los cambios en el régimen de lluvias, el aumento de episodios meteorológicos intensos y la presión urbanística en algunas zonas del litoral han incrementado los riesgos asociados a deslizamientos y desprendimientos.

En Galicia, este tipo de episodios no es excepcional. Diversos puntos del litoral han registrado en los últimos años desprendimientos de acantilados, daños en carreteras costeras y afectaciones a viviendas, especialmente tras temporales.

Para los expertos, la clave pasa por reforzar la vigilancia geológica y revisar las condiciones de estabilidad en áreas urbanizadas próximas al mar.

Galicia: infraestructuras costeras bajo presión

La situación también pone el foco en las infraestructuras que recorren el litoral gallego, muchas de ellas construidas hace décadas en zonas donde la estabilidad del terreno no siempre estaba plenamente evaluada.

Carreteras costeras, paseos marítimos o accesos a playas son especialmente sensibles a los movimientos del terreno cuando confluyen varios factores:

  • erosión marina
  • lluvias intensas
  • filtraciones de agua
  • alteraciones del terreno por obras o infraestructuras

La DP-4803 es una de esas vías estratégicas que conectan pequeños núcleos costeros y urbanizaciones turísticas, por lo que su cierre puede prolongarse durante meses si el estudio geotécnico confirma la necesidad de obras de estabilización.

Un aviso sobre la fragilidad del litoral

Mientras se analizan las causas exactas del corrimiento, el caso de Miño se convierte en un ejemplo de los riesgos que afrontan las construcciones próximas al borde costero.

Para el propietario afectado, la prioridad ahora es retirar la vivienda antes de que el terreno siga cediendo. Pero el episodio deja una advertencia clara para administraciones y residentes del litoral: la costa, tan valiosa para el turismo y la vida local, también es un entorno dinámico donde el terreno puede cambiar más rápido de lo que parece.