Tunagrove resucita Atunlo entre sospechas de fraude

  • Tunagrove reabre la lomera de Atunlo O Grove tras su quiebra, en medio de denuncias por desvío de activos que sacuden al sector atunero gallego.

Una nueva etapa para O Grove: Tunagrove toma el relevo

Dieciséis meses después del cierre de una de las plantas clave del grupo Atunlo, un nuevo nombre asoma en el mapa del procesado de túnidos gallego. Tunagrove S.L., constituida el pasado 11 de abril en Vigo, ha iniciado la contratación de personal para relanzar la actividad en las instalaciones de O Grove, apostando por la lomera industrial que Atunlo clausuró en enero de 2024 tras entrar en preconcurso de acreedores.

Según fuentes del nuevo proyecto, liderado por socios arousanos con experiencia en el sector, ya se han contratado medio centenar de personas y se buscan al menos otras 50 para cubrir los puestos necesarios en la fase inicial: limpiadores de atún, cortadores, cocineros, operarios y personal de carga, en turnos de mañana, contrato fijo-discontinuo y convenio de elaborados del mar.

El objetivo es ambicioso: reiniciar la producción el próximo 2 de junio, con materia prima procedente del Atlántico, Índico y Pacífico. Aunque Tunagrove subraya que no trabajará para Atunlo ni Coper —empresa socia de la antigua matriz—, sí aspira a suministrar a las principales conserveras de Galicia y del norte peninsular.

Un pasado que sigue pesando: Atunlo y la sombra del fraude

El nuevo impulso industrial se produce en un escenario aún enturbiado por la caída de Atunlo, que pasó en apenas cuatro años de ser uno de los gigantes del atún español a declararse en liquidación. El grupo no logró que el 65 % de sus acreedores apoyasen su plan de viabilidad, a pesar del respaldo parcial de algunos bancos. La negativa de entidades como Abanca, Santander, Cajamar o CaixaBank dejó sin oxígeno financiero al grupo.

La consecuencia directa fue la pérdida de más de 300 puestos de trabajo y el cierre de plantas estratégicas en Cambados, O Grove, Santoña y Vila Nova de Cerveira. En Galicia, el golpe al tejido industrial pesquero ha sido devastador.

Pero lo más grave llegó después.

Denuncias por desvío de activos y operaciones encubiertas

La administradora concursal de Atunlo ha presentado una demanda por presunto desvío de activos esenciales a otras empresas del entorno societario del grupo. El escrito, admitido a trámite por el Juzgado de lo Mercantil 3 de Pontevedra, acusa a los socios mayoritarios —Coper y Marpesca— de haber maniobrado para trasladar la propiedad de plantas clave a terceros sin contraprestación para Atunlo, justo cuando ya estaba técnicamente en insolvencia.

Entre las operaciones cuestionadas figura una ampliación de capital en marzo de 2024, con la que los nuevos socios tomaron el control de las plantas de Cambados y Portugal a través de las firmas Smellingreen y Tonno del Pacífico. Estas mismas entidades están ahora vinculadas al relanzamiento de la actividad en O Grove.

Para la administradora, estas maniobras fueron una forma de vaciar a Atunlo de su estructura productiva sin compensar a los acreedores, comprometiendo cualquier posibilidad real de rescate.

¿Rescate industrial o continuidad encubierta?

Desde la dirección de Atunlo se defiende que todas las decisiones tomadas —incluidas las ampliaciones de capital— fueron necesarias para mantener el empleo y salvar parte de la capacidad operativa del grupo. No obstante, para los observadores del sector, el caso abre un debate incómodo: ¿se trató de una reestructuración legítima o de una maniobra para “reciclar” los activos sin pagar la deuda?

El hecho de que una empresa de nueva creación como Tunagrove —con vínculos indirectos con algunas de las firmas que participaron en la reestructuración— esté ya utilizando la planta de O Grove alimenta las sospechas.

Impacto para el sector y el empleo rural

Galicia no solo pierde un actor clave del atún con la desaparición de Atunlo. También asiste a un nuevo capítulo de inseguridad jurídica e incertidumbre industrial en el que trabajadores, proveedores y pequeñas conserveras quedan atrapados entre procesos judiciales, concursos y maniobras societarias.

La recuperación de empleo en O Grove es una buena noticia, pero la sombra de lo que ocurrió con Atunlo todavía planea sobre la lonja, los puertos y la cadena de valor del túnido. ¿Podrá Tunagrove consolidarse como una alternativa sólida o acabará salpicada por el legado de la anterior gestión?