- Tripulantes angoleños e indonesios del pesquero Novo Ruivo denuncian abandono, impagos y precariedad tras diez meses retenidos en Cabo Verde.
- La tripulación del palangrero Novo Ruivo, de capital gallego, denuncia diez meses sin cobrar y abandono en Cabo Verde. Indonesia pide ayuda internacional para repatriar a sus marineros.
Un pesquero parado y una tripulación sin recursos
La situación del palangrero Novo Ruivo ha puesto de nuevo el foco sobre una de las caras más duras de la pesca internacional: el abandono de tripulaciones en puertos extranjeros. Desde el pasado 16 de septiembre, el buque permanece amarrado en Mindelo (Cabo Verde) con una docena de marineros —procedentes de Angola e Indonesia— que aseguran llevar hasta diez meses sin cobrar sus salarios.
El barco, de 35 metros de eslora, 8 de manga y 481 GT, llegó al puerto caboverdiano cargado de pescado, pero para entonces ya figuraba como buque abandonado en los registros de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF). Según los datos recopilados hasta finales de noviembre, los salarios pendientes superaban los 68.000 dólares.
«Estamos abandonados»: la voz de los marineros
Cansados de esperar, varios tripulantes han decidido contar su situación en el programa caboverdiano Jornal de Domingo. Sus testimonios describen una realidad marcada por la precariedad y la incertidumbre.
«El armador no nos paga nada. Solo nos manda 50 euros cada dos semanas y nos dice que esperemos», relata Suruno, marinero indonesio. «Necesitamos mandar dinero a casa. ¿Hasta cuándo vamos a esperar?».
Desde Angola, José Viti añade que la promesa de una solución rápida nunca se cumplió: «Cuando llegamos aquí nos dijeron que volvían en tres días. Nunca regresaron». La situación ha tenido consecuencias directas para las familias: los hijos de Vitorino Ungulo, también tripulante, han tenido que abandonar la escuela por falta de recursos. «Es muy duro trabajar fuera y no poder pagar los estudios de tus hijos», lamenta.
Condiciones precarias en el puerto de Mindelo
El abandono no se limita a los salarios. Fuentes del puerto de Mindelo han señalado que la recogida de basuras es un servicio de pago, algo inasumible para una tripulación sin ingresos. Durante semanas, el entorno del barco llegó a presentar fuertes olores, reflejo del deterioro de las condiciones de vida a bordo.
Estas situaciones, habituales en casos de abandono, suelen agravarse con el paso del tiempo: falta de víveres suficientes, dificultades de acceso a asistencia médica y un aislamiento casi total de los marineros respecto a sus países de origen.

Propiedad gallega y negociaciones sin resultado
De acuerdo con la Direcção-Geral de Recursos Naturais, Segurança e Serviços Marítimos (DGRM) de Portugal, el Novo Ruivo pertenece a la mercantil Somar – Produtos do Mar Lda., con sede en Viana do Castelo. La empresa mantuvo hasta hace pocas semanas una oficina en Bouzas (Vigo), bajo concesión de la Autoridad Portuaria.
El administrador de la compañía, natural de A Guarda, ha asegurado estar trabajando «de manera constante» para encontrar una salida. Sin embargo, para los marineros las negociaciones no se traducen en soluciones concretas. «Que no venga si no quiere, pero que nos pague lo que nos debe», resume Ungulo.
Indonesia pide ayuda internacional
El caso ha trascendido el ámbito local y figura también en los registros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Además, la Misión Permanente de Indonesia ante la OMI ha solicitado ayuda internacional urgente para facilitar la comunicación con el Estado del pabellón y otros países implicados.
El objetivo es claro: repatriar de inmediato a los marineros indonesios y garantizar el pago íntegro de los salarios pendientes, una reclamación respaldada por los convenios internacionales sobre trabajo marítimo.
Un buque activo en grandes pesquerías internacionales
Pese a su situación actual, el Novo Ruivo figura en las bases de datos de varias organizaciones de gestión pesquera internacionales vinculadas a la pesca con palangre, como la ICCAT, la CCSBT o la 9625.
En 2023, el barco llegó a operar bajo la gestión de una armadora de Walvis Bay (Namibia), Tidle Wave Investments, sin que se produjera un cambio de propiedad. Un dato que subraya la complejidad de estos entramados empresariales y las dificultades para exigir responsabilidades cuando los problemas estallan lejos de los puertos de origen.
Un problema estructural en la pesca internacional
El abandono del Novo Ruivo no es un caso aislado. Organizaciones sindicales y organismos internacionales alertan desde hace años de una falta de control efectivo en determinadas flotas y banderas, donde los marineros quedan atrapados entre jurisdicciones, empresas pantalla y promesas incumplidas.
Mientras las administraciones y las compañías negocian, una docena de hombres sigue esperando en Mindelo una solución que les permita volver a casa con su salario y recuperar una vida que, desde hace meses, permanece en suspenso.