Tragedia en O Portiño: el mar se cobra otra vida en una zona maldita para los pescadores

  • Un pescador de 72 años muere en O Portiño (A Coruña) tras ser arrastrado por una ola en una zona donde el mar ya se ha llevado varias vidas.

El mar vuelve a golpear en O Portiño

El litoral coruñés volvió a teñirse de luto este sábado. Un pescador de 72 años, residente en el barrio del Agra do Orzán y de origen extranjero, perdió la vida tras ser arrastrado por una ola en la zona de A Lagarteira, a la salida del puerto de O Portiño. Pescaba solo, sobre una roca conocida entre los aficionados locales, cuando el mar —embravecido y con olas de más de cuatro metros— lo engulló sin darle opción.

El suceso se produjo poco antes de las cuatro de la tarde. Un particular dio la voz de alarma y activó el dispositivo de rescate, en el que participaron bomberos de A Coruña, efectivos de Salvamento Marítimo y la Policía Local. El helicóptero Helimer localizó el cuerpo sin vida en el agua minutos después, trasladándolo al aeropuerto de Alvedro y, de ahí, al Instituto Anatómico Forense.

Una costa hermosa, pero traicionera

O Portiño es un enclave tan espectacular como peligroso. Quienes frecuentan su puerto o los alrededores de la EDAR de Bens saben que esas piedras guardan historias trágicas. “En esa zona ya se llevó el mar a varios pescadores”, comentaba ayer un vecino habitual, con resignación en la mirada.

No exagera. Entre 2020 y 2021 se registraron tres fallecidos y al menos siete rescates en el mismo tramo de costa. En febrero de 2024 desapareció otro vecino, de 65 años, tras caer de una lancha mientras faenaba con su hijo. Las corrientes, el oleaje y la configuración rocosa del fondo convierten O Portiño en un punto negro para quienes se acercan demasiado confiados.

El mar, en alerta amarilla

El sábado, MeteoGalicia mantenía activada la alerta amarilla por mar de fondo con olas de entre 4 y 5 metros en el litoral atlántico. Los vigilantes habituales que supervisan la actividad pesquera en la zona habían decidido no salir por seguridad, conscientes del peligro que representaba ese estado del mar.

Sin embargo, muchos aficionados a la pesca deportiva o de orilla no siempre calibran la fuerza real del océano. “Un golpe de mar no avisa; cuando lo ves venir, ya es tarde”, recordaba un marinero jubilado que conocía bien la zona.