Tragedia en Cabo de Cruz: hallado muerto un bateeiro en la ría de Arousa

  • Un bateeiro de Boiro apareció sin vida junto a su batea tras un operativo de Salvamento, Cruz Roja y la solidaridad del sector mejillonero.

Una alerta que encendió todas las alarmas en la ría

El viernes por la noche, la calma de la ría de Arousa se rompió de golpe. A las 21:10 horas, una embarcación detectó un barco amarrado a una batea en Cabo de Cruz (Boiro), pero sin tripulante a bordo. La ausencia del patrón hizo saltar todas las alarmas: se trataba de un bateeiro que había salido a revisar la instalación mejillonera.

La llamada activó de inmediato el protocolo de emergencia. Salvamento Marítimo Finisterre, bajo coordinación de la Capitanía de Vilagarcía, desplegó el helicóptero Helimer 401, la Salvamar Sargadelos y la embarcación LS Hermes de Cruz Roja.

Profesionales y vecinos del mar, unidos en la búsqueda

La noticia se propagó rápido por la costa, y los propios bateeiros no dudaron en sumarse. Cuatro barcos salieron a rastrear por su cuenta. «En el mar todos somos familia, y cuando falta alguien, se nota enseguida», comentaba un patrón que participó en la búsqueda.

Esa mezcla de medios profesionales y solidaridad marinera permitió acotar con rapidez la zona de rastreo, aunque la tensión crecía a medida que avanzaba la noche.

El hallazgo más temido

A las 23:00 horas llegó la confirmación de la tragedia. El cuerpo del bateeiro apareció flotando junto a una batea cercana. Fue recogido por la Salvamar Sargadelos y trasladado al puerto de Cabo de Cruz, donde se hizo cargo la autoridad judicial.

Las causas exactas del suceso están bajo investigación, pero todo apunta a un accidente mientras realizaba tareas rutinarias de control de la batea.

El lado más duro de un oficio esencial

El sector bateeiro, emblema de la ría de Arousa y motor económico para cientos de familias, volvió a recibir un golpe duro. Aunque la imagen de las bateas forma parte del paisaje cotidiano, su manejo encierra riesgos silenciosos. El cansancio, el clima cambiante y la soledad en el mar convierten cada jornada en un ejercicio de resistencia y atención.

«El mar nos da de comer, pero también nos arrebata compañeros», resumía un mariscador de la zona al conocer el desenlace.

Luto en Cabo de Cruz y llamada a la seguridad

La comunidad marinera de Boiro siente la pérdida como propia. Cabo de Cruz, con una larga tradición ligada al marisqueo, al cerco y a la batea, rinde homenaje silencioso a un trabajador que no regresó a puerto.

Más allá del dolor personal y familiar, este suceso vuelve a subrayar la necesidad de reforzar la seguridad en el trabajo marítimo. Porque, como recuerdan en la propia ría, el mar no entiende de rutinas: es imprevisible, duro y, a veces, implacable.