- El informe sobre el accidente del crucero Spirit of Discovery frente a Galicia revela fallos de planificación y deja una víctima mortal y 115 heridos.
- El informe de la MAIB sobre el accidente del crucero Spirit of Discovery frente a Galicia revela errores de planificación en pleno temporal y plantea nuevas lecciones para la seguridad marítima.
Un temporal en el Golfo de Vizcaya estuvo a punto de provocar una tragedia mayor frente a la costa gallega. El crucero británico Spirit of Discovery, con más de 1.400 personas a bordo, quedó durante horas sin gobierno tras un violento balanceo que dejó su hélice al aire y provocó una cadena de fallos en el sistema de propulsión.
El incidente, ocurrido en noviembre de 2023 cuando el buque regresaba de Canarias hacia el Reino Unido, dejó 115 personas heridas y un pasajero fallecido días después por una lesión medular. Ahora, el informe oficial de la Marine Accident Investigation Branch (MAIB) británica arroja luz sobre lo ocurrido y señala una combinación de decisiones operativas, limitaciones de planificación y condiciones meteorológicas extremas.
Un crucero moderno atrapado por el temporal
El Spirit of Discovery, propiedad de Saga Cruises y construido en 2019 por el astillero Meyer Werft, es un crucero de 236,7 metros de eslora diseñado para viajes de lujo con pasajeros de edad avanzada.
Tras completar una travesía de dos semanas desde Fuerteventura, el buque tenía previsto hacer escala en A Coruña el 4 de noviembre de 2023 antes de continuar hacia Portsmouth.
Sin embargo, la situación meteorológica en el Atlántico cambió drásticamente.
Las autoridades portuarias coruñesas anunciaron el cierre del puerto debido a olas previstas de entre 6 y 9 metros, lo que impedía la operativa de prácticos. Ante esa situación, el capitán evaluó otras alternativas de refugio, pero descartó Oporto y Vigo, y también Lisboa debido a una huelga portuaria.
La única opción aparente fue continuar rumbo al norte para atravesar el Golfo de Vizcaya, una decisión que terminaría situando al buque en pleno corazón del temporal.
Cuando la hélice quedó fuera del agua
Según el informe de 56 páginas publicado por la MAIB, el momento crítico se produjo cuando el fuerte balanceo del barco levantó la hélice fuera del agua durante varios instantes.
Al perder carga hidráulica, la hélice se sobrerrevolucionó, lo que provocó la parada del sistema propulsor y dejó al buque sin capacidad de maniobra durante un periodo crítico.
En esas circunstancias, el barco quedó sometido al embate directo de las olas, incrementando aún más el movimiento del casco y generando una situación extremadamente peligrosa para pasajeros y tripulación.
Los investigadores consideran que el crucero no debería haber intentado cruzar el Golfo de Vizcaya en esas condiciones, aunque también matizan que la tripulación no disponía de toda la información necesaria para descartar completamente esa opción.
Según el informe, “la decisión de cruzar el Golfo de Vizcaya no fue cuestionada eficazmente ni por la tripulación ni por los equipos operativos en tierra”.
Un pasaje especialmente vulnerable
Uno de los factores que agravó las consecuencias del accidente fue el perfil de los pasajeros.
El Spirit of Discovery está orientado a un público sénior, y la edad media de los pasajeros en ese viaje era de 78,8 años.
Cuando el barco comenzó a sufrir violentos movimientos, muchos pasajeros no pudieron sujetarse o desplazarse con seguridad por los espacios interiores, lo que provocó numerosas caídas.
El informe también señala deficiencias en el diseño interior del buque:
- Escasez de asideros en vestíbulos y zonas de paso
- Mobiliario no preparado para movimientos extremos
- Tripulación desbordada por el número de heridos
Estas circunstancias contribuyeron a que los pasajeros se convirtieran prácticamente en “elementos inertes e indefensos ante el balanceo”, según describe la investigación.
Fallos en la respuesta médica
El accidente también puso en evidencia limitaciones en la respuesta sanitaria a bordo.
El pasajero que finalmente falleció sufrió una lesión medular grave que no fue diagnosticada a tiempo, lo que retrasó su evacuación médica. El afectado murió cuatro días después.
En total, siete pasajeros tuvieron que ser trasladados a hospitales en estado grave, mientras que más de un centenar sufrieron lesiones de diversa consideración.
El inspector jefe de accidentes marítimos de la MAIB, Rob Loder, destacó que el incidente deja importantes lecciones para el sector:
“Una compleja secuencia de eventos condujo a este accidente y hemos identificado varias lecciones claras sobre seguridad de buques, toma de decisiones y respuesta médica”.
Recomendaciones para la industria de cruceros
Tras el análisis del incidente, la MAIB ha emitido varias recomendaciones dirigidas al sector de los cruceros.
Entre ellas destaca la petición a la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) para:
- Aumentar el número de médicos con formación en Soporte Vital Avanzado en Trauma a bordo.
- Revisar las políticas de seguridad del mobiliario en condiciones meteorológicas adversas.
- Mejorar los sistemas de planificación de rutas ante temporales.
A diferencia de otros organismos de investigación marítima, las recomendaciones de la MAIB suelen tener una rápida respuesta por parte del sector.
En este caso, Saga Cruises y el astillero Meyer Werft ya han anunciado mejoras en los protocolos de navegación y seguridad, especialmente en la gestión de temporales.
Galicia y el Golfo de Vizcaya, un corredor marítimo exigente
El incidente vuelve a poner el foco sobre el Golfo de Vizcaya, uno de los corredores marítimos más transitados de Europa y también uno de los más exigentes desde el punto de vista meteorológico.
Las costas de Galicia actúan a menudo como zona de refugio natural para buques sorprendidos por temporales atlánticos, pero cuando los puertos quedan cerrados por el mal tiempo las opciones de maniobra se reducen drásticamente.
Para el tráfico marítimo internacional —desde pesqueros hasta grandes cruceros— la combinación de oleaje atlántico, fuertes vientos y tráfico intenso convierte esta zona en un entorno donde la planificación de rutas resulta crucial.
El accidente del Spirit of Discovery no fue consecuencia de un único error, sino de una cadena de decisiones y circunstancias meteorológicas extremas.
El informe de la MAIB subraya la necesidad de mejorar la planificación de travesías, reforzar los protocolos médicos y adaptar el diseño interior de los buques a escenarios de mar muy adversa.
En un sector que transporta cada año a millones de pasajeros, el incidente frente a Galicia se convierte en una advertencia clara para la industria de cruceros: incluso los buques más modernos pueden verse superados cuando el Atlántico muestra su cara más dura.