- El ministro argentino Federico Sturzenegger critica al sector pesquero por pagar solo un 0,15 % en regalías, y lo califica de “robo legal” frente a la extracción petrolera.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina, Federico Sturzenegger, ha generado controversia al tildar al sector pesquero de “ladrón” por el bajo porcentaje que paga en derechos de extracción, solo un 0,15 %. Según el funcionario, esta cifra contrasta con el 15 % que se abona por la extracción de petróleo, lo que considera una disparidad injusta para un recurso que pertenece a todos los argentinos. Durante una entrevista con Radio Mitre, Sturzenegger afirmó que si el sector pesquero contribuyera más al Estado, se podrían reducir los impuestos para los ciudadanos.
Esta acusación llega en un contexto de tensión entre el gobierno y las empresas pesqueras, que ven en el ministro una amenaza para su estabilidad. En particular, el sector critica su intención de aumentar los Derechos Únicos de Extracción (DUE) al 2,5 % y de abrir las licitaciones de las cuotas de merluza común a competidores internacionales. Según varios informes, entre ellos los de la Revista Puerto, la resistencia del sector a esta medida está motivada por el temor a una mayor intervención extranjera en las pesquerías nacionales, lo que podría desestabilizar a las empresas locales.

La polémica también se ha visto agravada por denuncias recientes en medios argentinos sobre supuestas peticiones de sobornos por parte de funcionarios del gobierno a empresas pesqueras que buscan asegurarse cuotas de pesca para los próximos 15 años. Sturzenegger y el asesor presidencial Santiago Caputo han sido mencionados en las investigaciones judiciales que se llevan a cabo para esclarecer estos hechos.
Mientras el debate sobre el reparto de cuotas y las regalías continúa, Sturzenegger defiende que la pesca debe ser tratada como cualquier otro recurso natural, en especial cuando se trata de un bien tan valioso como el petróleo. Sin embargo, el sector pesquero teme que las políticas del ministro estén más alineadas con una estrategia de apertura de mercados que con la protección de la industria nacional, lo que podría tener graves consecuencias para su futuro.