- La flota del norte sufre un verano crítico: primero recortes de cuota y ahora el cierre total de la sardina en el Cantábrico Noroeste.
Un verano negro para la sardina del norte
La sardina (Sardina pilchardus), una de las especies estrella del verano en el Cantábrico y Galicia, vive su momento más crítico en años. Lo que comenzó como un nuevo recorte de cuotas semanales para la flota cerquera, se ha consumado en la madrugada del 18 de agosto de 2025 con el cierre total de la pesquería en el Cantábrico Noroeste.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación primero redujo los topes de captura, y pocos días después decretó el cierre para los buques de cerco, racú y piobardeira en las zonas CIEM VIIIc y IXa.
El tijeretazo a la cuota: de 10.000 a 6.000 kilos
Antes del cierre, la flota ya había visto cómo sus márgenes se estrechaban:
• Barcos de mayor porte pasaron de 10.000 a 6.000 kilos semanales.
• El resto de la flota se quedó en 4.000 kilos.
• Se impusieron además topes diarios muy rígidos (3.000 kg para barcos grandes con diario electrónico; apenas 800 kg para los pequeños sin él).
En una especie tan condicionada por el buen tiempo y las oportunidades de mercado, esta rigidez operativa complicaba enormemente la planificación de mareas.

El cierre definitivo: solo sardina “de rebote”
El cierre decretado a partir del 18 de agosto dejó en puerto a toda la flota del Cantábrico. Desde ese día, la sardina solo puede llegar a lonja como captura accidental en otras pesquerías pelágicas (caballa, jurel, anchoa), y nunca superando el 15 % del total desembarcado por viaje.
La única vía para seguir faenando sardina será obtener transferencias temporales de cuota, según la Orden APA/315/2020. Para la mayoría, sin embargo, la campaña ha terminado en seco.
Dependencia del sur y miradas a Portugal
El contraste con el sur vuelve a encender el debate. Mientras la flota andaluza del golfo de Cádiz gestiona cuotas individualmente y todavía dispone de remanentes —1,46 millones de kilos sin consumir—, el norte agotó en tiempo récord sus 10,13 millones de kilos iniciales.
Hasta ahora se habían transferido 2,9 millones de kilos desde el sur al norte, pero el reparto pendiente no ha evitado el cierre. Con el Cantábrico bloqueado, muchos armadores miran hacia Portugal como posible salvavidas.
Mercado en alza, producto ausente
Paradójicamente, la sardina sigue fuerte en precio: 1,4 €/kg de media en lonja, un 22 % más que en 2024. La hostelería, la conserva y la exportación mantienen una demanda robusta, pero el pescado escasea.
Para los cerqueros, la sardina es vital en verano: sostiene tripulaciones, llena lonjas y alimenta toda una cadena económica que incluye transporte, comercialización y transformación. El cierre no solo deja barcos amarrados, también afecta a empleos y a la economía azul de las rías del norte.
El debate de fondo: gestión y futuro
El doble golpe de recorte y cierre reabre la discusión sobre el modelo de reparto norte-sur, la rigidez de los cupos y la necesidad de una gestión más adaptada a la realidad del mar.
En el muelle, la sensación es amarga: mientras el mercado pide sardina, la normativa cierra las redes. El futuro inmediato de la especie en el norte dependerá de las negociaciones con Portugal, de los intercambios de cuota y de una gestión que consiga equilibrar conservación y supervivencia del sector.