- El marisqueo gallego atraviesa una crisis por la mortandad de bivalvos. La Xunta estudia ayudas mientras el sector denuncia que llegan tarde.
- La mortandad de bivalvos golpea al marisqueo gallego. La Xunta estudia ayudas mientras el colectivo Mulleres Salgadas denuncia que llegan tarde.
El marisqueo gallego vuelve a situarse en el centro del debate sobre las políticas públicas dirigidas al sector del mar. Mientras la Xunta de Galicia anuncia la posibilidad de activar ayudas para afrontar los efectos de la actual crisis económica internacional, en las rías gallegas crece el malestar entre mariscadoras y mariscadores que llevan semanas sin ingresos debido a la mortandad de bivalvos.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha señalado que el Gobierno autonómico estudiará ayudas para el marisqueo si finalmente se consideran necesarias, una respuesta que desde el propio sector ya se percibe como tardía.
La asociación Mulleres Salgadas advierte de que en muchas cofradías la actividad permanece paralizada y alerta de que la situación se traduce ya en pobreza y precariedad laboral.
La Xunta analiza los daños en los bancos marisqueros
La mortandad de bivalvos registrada en diversas zonas de las rías gallegas tiene su origen en la pérdida de salinidad provocada por los sucesivos trenes de borrascas que afectaron a Galicia durante las primeras siete semanas del año.
Las intensas lluvias han alterado el equilibrio de los ecosistemas marinos en varios arenales, afectando especialmente a especies sensibles como la almeja o el berberecho.
Según explicó Alfonso Rueda este lunes en Santiago, la administración autonómica se encuentra en la fase final de evaluación de los bancos marisqueros para determinar el alcance real de los daños.
La Consellería do Mar ha estado realizando inspecciones en distintos puntos del litoral gallego. La conselleira Marta Villaverde ha visitado en las últimas semanas diversas zonas afectadas para conocer de primera mano la situación del recurso y el impacto en las cofradías.
De acuerdo con el presidente gallego, los resultados son desiguales. En algunas áreas los daños son importantes, mientras que en otras zonas la situación es menos grave de lo que inicialmente se había temido.
Cofradías con el marisqueo parado
Más allá de los análisis técnicos, la situación en muchas rías se ha traducido en parones en la actividad marisquera.
En varias cofradías el marisqueo permanece cerrado o muy limitado debido a la falta de recurso, lo que deja a numerosos profesionales sin posibilidad de trabajar.
El marisqueo a pie constituye una fuente de ingresos fundamental para muchas familias en las villas marineras gallegas. Cuando los bancos naturales sufren episodios de mortandad, las consecuencias económicas son inmediatas.
En este contexto, el anuncio de posibles ayudas llega en un momento especialmente delicado para un sector que depende directamente de la evolución de los ecosistemas de las rías.

Mulleres Salgadas: “Hai pobreza e precariedade laboral”
La asociación Mulleres Salgadas ha sido especialmente crítica con la respuesta institucional a la crisis del marisqueo.
Según el colectivo, las ayudas llegan tarde para muchas personas que llevan semanas sin ingresos.
«Chegan tarde. En moitas confrarías o marisqueo está parado e hai mariscadoras e mariscadores sen ingresos. Iso ten un nome: pobreza e precariedade laboral», advierte la asociación en un comunicado.
El colectivo considera además incoherente que se destinen recursos a proyectos centrados en el relevo generacional del sector mientras no se garantizan condiciones básicas de estabilidad económica para quienes ya trabajan en él.
A su juicio, resulta difícil atraer a jóvenes a una actividad que no asegura algo tan fundamental como poder vivir del propio trabajo.
Un sector clave para las rías gallegas
El marisqueo no solo representa una actividad económica relevante en Galicia, sino también un elemento central de la identidad social y cultural de las rías.
Durante generaciones, miles de familias han dependido de esta actividad, que forma parte del tejido productivo y social de numerosas localidades costeras.
Por ello, Mulleres Salgadas reclama políticas públicas decididas orientadas a proteger un modelo de actividad sostenible que consideran fundamental para el futuro de las villas marineras.
La asociación también cuestiona la rapidez con la que el Gobierno gallego ha anunciado apoyo a empresas afectadas por la situación en Oriente Medio, una celeridad que —según denuncian— no se está viendo cuando se trata de apoyar directamente a las personas del mar y a las cofradías.
El reto de garantizar el futuro del marisqueo
La crisis actual vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad del marisqueo frente a fenómenos climáticos extremos.
Cambios en la salinidad, lluvias intensas o alteraciones en los ecosistemas marinos pueden afectar de forma directa a la producción y a los ingresos de miles de profesionales del litoral gallego.
Desde el sector insisten en que el marisqueo tiene futuro, pero advierten de que ese futuro dependerá de la capacidad de las administraciones para garantizar condiciones dignas de trabajo y estabilidad económica.
Mientras tanto, muchas cofradías esperan que la evaluación de los bancos marisqueros se traduzca pronto en medidas concretas que permitan sostener una actividad que sigue siendo uno de los pilares históricos de la economía marítima gallega.