Robos de redes de pesca disparan la alarma en las Rías Baixas

  • Robos de redes de pesca en las Rías Baixas generan alarma entre marineros y cofradías ante el aumento de pérdidas económicas y la falta de soluciones eficaces.
  • Los robos de redes de pesca se multiplican en las Rías Baixas. Patrones mayores y marineros denuncian pérdidas económicas, inseguridad y una situación que amenaza la viabilidad de muchas embarcaciones.

La preocupación se extiende entre los profesionales del mar en las Rías Baixas. Lo que durante años fueron incidentes aislados se ha convertido en las últimas semanas en una auténtica oleada de robos de redes de pesca que está causando importantes pérdidas económicas y un creciente malestar entre marineros y cofradías.

Los casos se repiten desde Vigo hasta Sanxenxo pasando por Cangas, afectando tanto a pequeños armadores como a responsables de los propios pósitos. La sensación general es que el problema está lejos de ser anecdótico y podría estar vinculado a la complicada situación económica que atraviesa parte del sector pesquero tras varios años especialmente difíciles.

Una actividad cada vez más frecuente

Los patrones mayores coinciden en que los robos de aparejos siempre han existido, pero nunca con la intensidad actual.

Sauro Martínez, patrón mayor de Sanxenxo, sufrió a finales de abril el robo de 41 redes que tenía caladas al norte de las Islas Cíes. Solo pudo recuperar una parte de ellas gracias al aviso de otro marinero que encontró una de las boyas en la zona de Cabo Silleiro, a varios kilómetros del lugar donde habían sido largadas.

La situación no es un caso aislado. Javier Costa, patrón mayor de San Xosé de Cangas, perdió recientemente 25 miños en la zona de Cabo Estai. El coste directo de los aparejos robados ronda los 2.500 euros, a lo que se suman los días de trabajo perdidos y la necesidad de adquirir nuevo material para continuar faenando.

Para embarcaciones de pequeña escala, este tipo de pérdidas supone un golpe económico considerable que puede comprometer la rentabilidad de toda una campaña.

El impacto económico va mucho más allá del valor de las redes

El robo de una red no implica únicamente el coste de reposición del aparejo.

Cuando desaparecen los miños o cualquier otro arte de pesca, el profesional pierde también jornadas de trabajo, capturas potenciales y tiempo dedicado a localizar o reemplazar el material. En algunos casos, las consecuencias administrativas pueden agravar aún más el problema.

De hecho, algunos aparejos robados terminan apareciendo posteriormente en otras zonas del litoral, generando incluso sanciones para sus propietarios legítimos al figurar identificados con sus marcas originales.

En un momento en que muchas embarcaciones arrastran las consecuencias de campañas complicadas y de la reducción de ingresos en determinadas pesquerías, estos robos añaden una presión adicional sobre unas economías ya muy ajustadas.

La sospecha apunta a personas con experiencia en el mar

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la profesionalidad con la que se producen algunos de estos robos.

Los afectados consideran difícil que una persona ajena a la actividad pesquera pueda localizar con precisión los aparejos, manipularlos correctamente y retirarlos sin dejar apenas rastro.

Por ello, existe la sospecha de que detrás de muchos de estos episodios podría haber personas con amplios conocimientos del medio marino, de las zonas de pesca y de los horarios habituales de trabajo de las embarcaciones.

Aunque no existen pruebas concluyentes, varios patrones consideran que la crisis económica sufrida por parte del sector durante el último año podría estar detrás del incremento de estos delitos.

La vigilancia se intensifica durante el paro biológico del pulpo

La preocupación por el aumento de la actividad ilegal coincide además con el periodo de parada biológica del pulpo en Galicia.

Durante estas semanas, los servicios de vigilancia marítima han reforzado los controles tanto por mar como por tierra para combatir el furtivismo y otras prácticas irregulares.

Las actuaciones desarrolladas en las últimas semanas han permitido la incautación de cientos de kilos de pulpo capturado ilegalmente y de numerosos aparejos prohibidos o no autorizados.

La ría de Vigo continúa concentrando una parte importante de las infracciones detectadas, lo que ha llevado a incrementar la presencia inspectora en la zona.

Galicia frente a una nueva preocupación para la pesca artesanal

La pesca artesanal gallega atraviesa una etapa compleja marcada por el incremento de costes, la incertidumbre sobre determinados recursos pesqueros y la necesidad de garantizar el relevo generacional.

En este contexto, el aumento de los robos de redes añade un nuevo problema a un colectivo que ya enfrenta importantes desafíos económicos y sociales.

Muchos profesionales reclaman una mayor coordinación entre las administraciones, los cuerpos de vigilancia y las fuerzas de seguridad para identificar a los responsables y evitar que estos delitos se conviertan en una práctica habitual.

Una lacra que amenaza la confianza en el sector

Los marineros afectados coinciden en definir estos robos con una sola palabra: lacra.

Más allá de las pérdidas económicas, el problema genera desconfianza y malestar dentro de un sector históricamente basado en la convivencia y el respeto entre profesionales del mar.

Mientras continúan apareciendo nuevos casos en distintos puntos de las Rías Baixas, la preocupación crece entre quienes dependen diariamente de sus aparejos para llevar sustento a sus hogares. La esperanza del sector es que el refuerzo de la vigilancia y la colaboración entre los propios marineros permitan frenar una situación que amenaza con convertirse en uno de los principales problemas de la pesca artesanal gallega durante este año