Ribeira celebró la V edición de Gastromar con gran éxito

  • Gastromar cerró en Ribeira su V edición con gran acogida, propuestas agotadas y más de 500 kilos de pescado y marisco como protagonistas.
  • Ribeira cerró la V edición de Gastromar con una notable respuesta del público, propuestas agotadas y el pescado y marisco local como grandes protagonistas.

Gastromar cierra cuatro días con sabor a mar

Ribeira despidió este domingo la quinta edición de Gastromar con una de esas imágenes que sirven para medir el éxito de una feria gastronómica sin necesidad de esperar a las estadísticas: en la última jornada ya se habían agotado las raciones de varias de las propuestas de su carta.

Del 20 al 23 de agosto, la Praza de España volvió a convertirse en un gran comedor marinero en el que pescado, marisco, gastronomía y divulgación caminaron juntos. La organización había preparado para esta edición más de 500 kilos de productos del mar, con unas 250 plazas disponibles entre la carpa y el espacio exterior.

El resultado confirma la consolidación de una feria que alcanza sus primeros cinco años reivindicando algo aparentemente sencillo, pero estratégico para un municipio pesquero como Ribeira: que el producto que llega a puerto también genere valor, conocimiento y consumo en tierra.

Más de 500 kilos para llevar el mar a la mesa

La materia prima fue la auténtica protagonista.

Para esta quinta edición se prepararon, entre otros productos, alrededor de 120 kilos de lirio, otros 120 de lomos de pez espada y 120 kilos de sardina, además de navajas, almejas, camarón, pulpo, mejillones y diferentes empanadas.

Pero Gastromar ha conseguido diferenciarse también por la manera de presentar esas especies.

El lirio apareció convertido en fish & chips con mostaza antigua y crema de guisantes al pesto y también en salpicón con encurtidos. La sardina se sirvió sobre pizza margarita con alioli de oliva negra y en papillote con arroz y verduras.

El pez espada llegó en taquitos marinados con espuma de patata trufada, mientras que otras propuestas conservaron sabores mucho más reconocibles, como el tradicional pulpo á feira, las almejas a la marinera o las navajas a la brasa.

Una combinación que demuestra que innovar con pescado no significa disfrazarlo, sino encontrar nuevas maneras de conseguir que el consumidor quiera volver a pedirlo.

La «vaca del mar»: el pez espada muestra su versatilidad

La jornada de este domingo permitió profundizar precisamente en ese potencial gastronómico.

Una treintena de personas participaron desde las once de la mañana en el showcooking dirigido por Javier Fernández, chef del grupo Chicolino, acompañado por el cocinero Pablo Reino.

La protagonista fue la ventresca de pez espada, preparada de dos formas: como pequeñas delicias rebozadas y crujientes y como un entrecot de pez espada a la brasa acompañado de salsa de mango.

Fernández definió durante la demostración al pez espada como «la vaca del mar», una comparación con la que quiso destacar tanto las posibilidades culinarias de sus diferentes cortes como las características de su carne magra.

El cocinero aprovechó además la demostración para explicar cuestiones relacionadas con el corte de las rodajas, la preparación y conservación del pescado.

Y ahí aparece otra de las funciones que pueden desempeñar encuentros como Gastromar: enseñar a cocinar pescado también es fomentar su consumo.

De especies conocidas a nuevas formas de consumirlas

El reto no consiste únicamente en vender las especies de mayor prestigio.

El sector pesquero necesita ampliar mercados, conseguir que el consumidor conozca mejor aquello que llega a las lonjas y encontrar nuevas salidas gastronómicas para productos que no siempre alcanzan en el mercado el reconocimiento que merecen.

Gastromar trabaja precisamente en esa dirección.

Un lirio convertido en fish & chips, una sardina sobre una pizza o un pez espada presentado como un entrecot pueden resultar heterodoxos para quienes prefieren la cocina tradicional, pero también pueden abrir una puerta a consumidores que difícilmente escogerían esas especies de otra manera.

Especialmente entre los jóvenes.

La propia feria reservó una propuesta infantil basada en croquetas de mejillón con patatas fritas, introduciendo el producto del mar mediante un formato reconocible para los más pequeños.

Ribeira, mucho más que el escenario

Gastromar adquiere una dimensión diferente por celebrarse precisamente en Ribeira.

Aquí el pescado no es únicamente gastronomía ni reclamo turístico. Es economía, empleo e identidad.

Alrededor de cada captura existe una cadena que comienza en los barcos y continúa en la lonja, empresas comercializadoras, transporte, transformación, pescaderías, plaza de abastos y hostelería.

De ahí que hablar de producto de kilómetro cero tenga en un municipio marinero un significado especialmente tangible.

La distancia entre el barco y el plato puede ser realmente corta.

La Asociación de Empresarios de Ribeira, organizadora de Gastromar, recordaba en la inauguración que hace cinco años no todos confiaban en que aquella primera experiencia pudiera consolidarse.

Cinco ediciones después, la respuesta parece encontrarse más en las mesas que en los discursos.

Del barco al plato y del plato al consumidor

Gastromar deja además una reflexión que debería interesar al conjunto del sector pesquero gallego.

No basta con capturar buen pescado. También hay que conseguir que la sociedad quiera consumirlo.

Eso exige calidad y precios competitivos, pero también información, facilidad para cocinarlo, nuevas recetas y capacidad para conectar con consumidores que han modificado profundamente sus hábitos alimentarios.

Los showcookings, degustaciones y propuestas gastronómicas pueden parecer el aspecto más lúdico de una feria, pero detrás existe una poderosa herramienta de promoción.

Cada persona que descubre cómo preparar una especie, prueba por primera vez un pescado o encuentra una elaboración diferente es también un potencial consumidor futuro.

Una quinta edición que deja ganas de sexta

Este domingo se apagaron finalmente los fogones de la Praza de España después de cuatro jornadas.

Algunas elaboraciones lo hicieron incluso antes porque las raciones disponibles se habían agotado.

A falta de que la organización facilite el balance definitivo de visitantes y consumiciones, esa respuesta permite cerrar la quinta edición con buenas sensaciones y considerar Gastromar una cita ya asentada en el calendario gastronómico de Ribeira.

Pero quizá su mayor valor aparezca a partir de mañana.

Cuando vuelvan a salir los barcos, cuando el pescado llegue de nuevo a la lonja y cuando un consumidor, después de haberlo probado este fin de semana, decida comprar lirio, sardina, mejillones o pez espada.

Porque el verdadero éxito de Gastromar no consiste solamente en llenar mesas durante cuatro días, sino en conseguir que el pescado gallego siga ocupándolas durante todo el año.