Rías gallegas: el marisqueo exige un plan urgente

  • El sector marisquero reclama un plan urgente para recuperar las rías gallegas ante la menor renovación del agua y la crisis productiva.
  • Las rías gallegas tardan un 240% más en renovar sus aguas, agravando contaminación y mareas rojas. El sector exige planes ambientales y ayudas urgentes para salvar el marisqueo.

Las rías se renuevan un 240% más lento

El mar gallego atraviesa uno de sus momentos más delicados. Estudios científicos constatan que las aguas interiores de las rías tardan hoy un 240% más en renovarse, con una tendencia creciente cercana al 10% por década.

La consecuencia es clara: todo permanece más tiempo dentro del sistema. La contaminación. Las descargas fluviales. Las mareas rojas.

Para el marisqueo y la acuicultura, esta ralentización supone un golpe directo a la productividad y a la estabilidad de los bancos naturales.

La ralentización en la renovación del agua altera el equilibrio ecológico de las rías, aumenta la persistencia de toxinas y dificulta la recuperación natural tras episodios de contaminación o blooms de algas nocivas.

Más tiempo para la contaminación y las mareas rojas

El menor intercambio de agua significa que vertidos industriales, urbanos o agrícolas permanecen más tiempo en suspensión.

Lo mismo ocurre con las floraciones de algas tóxicas, que prolongan los cierres de zonas de extracción y afectan especialmente al marisqueo a pie y a flote, así como al sector bateeiro.

En un ecosistema que depende de la calidad del agua, cada día adicional de cierre implica pérdida directa de ingresos.

El sector advierte que no se trata de episodios puntuales, sino de una tendencia estructural vinculada a cambios oceanográficos y climáticos.

El sector pide un plan plurianual de recuperación

Ante este escenario, las principales organizaciones del mar han planteado una demanda central: un Plan Plurianual de Recuperación de las Rías, con financiación autonómica, estatal y europea.

El plan debería incluir:

  • Diagnóstico científico independiente y multidisciplinar.
  • Saneamiento integral de ríos y rías.
  • Regeneración de bancos marisqueros.
  • Participación directa de cofradías, agrupaciones de mariscadoras y organizaciones bateeiras.
  • Sistemas de monitorización mediante boyas para medir contaminación en tiempo real.

El sector reclama que no sea un documento técnico más, sino un programa ejecutado sobre el terreno, con presupuesto y calendario.

Control real de vertidos y mayor transparencia

Otra de las demandas clave se centra en el control de vertidos.

Se solicita un plan específico de actuación que implique a Augas de Galicia, al Servizo de Gardacostas y al Seprona para reforzar la vigilancia.

Entre las medidas propuestas destacan:

  • Mayor rigidez en las Autorizaciones Ambientales Integradas (AAI).
  • Especial protección para zonas sensibles.
  • Sistema público de alerta de vertidos accesible a las organizaciones sectoriales.
  • Informes anuales detallados sobre medidas adoptadas frente a emisiones industriales, EDAR y explotaciones mineras.

La percepción en el sector es que el control actual resulta insuficiente frente a la vulnerabilidad creciente de las rías.

La regulación de los desembalses, otro punto crítico

El sector también señala un problema recurrente: la gestión de los desembalses.

Denuncian que no se están regulando adecuadamente para evitar descargas masivas de agua dulce coincidiendo con previsiones de fuertes lluvias.

El exceso repentino de caudal altera la salinidad y afecta directamente a la supervivencia del marisco.

Por ello, reclaman:

  • Publicación en tiempo real de los niveles de los embalses.
  • Datos públicos sobre volúmenes desembalsados.
  • Boyas de aforo en desembocaduras.
  • Protocolo claro y transparente de actuación.

Para el marisqueo, la estabilidad salina es una cuestión de supervivencia.

Galicia ante una crisis estructural del marisqueo

La situación ambiental se suma a una crisis productiva que ya está teniendo consecuencias sociales.

El descenso de capturas y los cierres prolongados han reducido ingresos hasta niveles insostenibles en muchas zonas.

Existe el riesgo real de:

  • Cierre de cofradías.
  • Abandono de la actividad.
  • Pérdida de permisos (permex).
  • Pérdida de concesiones.

En comarcas costeras donde el marisqueo es eje económico y social, el impacto va más allá del sector: afecta al empleo femenino, a la fijación de población y a la economía local.

Demandas socioeconómicas urgentes

Ante la gravedad de la situación, el sector solicita medidas inmediatas:

  • Ayudas directas a cofradías con actividad marisquera.
  • Exención de cuotas a la Seguridad Social para mariscadoras y mariscadores.
  • Ayudas directas equivalentes al SMI mientras dure la crisis.
  • Prórroga automática de permisos y concesiones.
  • Creación de un Seguro Público de Producción Marisquera.
  • Compensaciones por pérdidas para marisqueo y sector bateeiro.

Cabe recordar que en 2024 el Parlamento gallego aprobó por unanimidad la creación de un seguro público de producción marisquera, medida aún sin dotación presupuestaria en 2026.

El sector insiste en que estas medidas deben adoptarse por decreto de urgencia para frenar la destrucción de empleo.

Un punto de inflexión para el futuro del mar

La ralentización en la renovación de las rías no es una anécdota científica: es un síntoma de transformación profunda del sistema costero.

La respuesta, según el sector, debe ser proporcional al desafío.

Recuperar las rías no es solo una cuestión ambiental. Es económica, social y cultural.

Galicia construyó parte de su identidad alrededor del marisqueo y la acuicultura. Hoy, el sector reclama que la protección del mar pase de las declaraciones a los hechos.