Rescates de emergencia en la costa gallega por mar y aire

  • Un pescador atrapado en el lodo en Cambados y una joven herida en Pontedeume movilizan a Gardacostas y servicios de emergencias en zonas de difícil acceso.

Alerta en el litoral: dos rescates extremos en menos de 24 horas

La costa gallega volvió a poner a prueba este fin de semana la capacidad de respuesta de sus equipos de emergencia. En Cambados, un pescador quedó atrapado en el lodo durante más de hora y media, mientras que en Pontedeume, una joven fue rescatada de madrugada por el helicóptero Pesca 2 tras caer por un acantilado de difícil acceso. Ambos casos demuestran que la relación con el mar, aún en actividades recreativas, exige conocimiento, prudencia y, cada vez más, medios especializados para responder con rapidez.

Cambados: cuando el mar se vuelve trampa

En la mañana del domingo, un vecino de 49 años se encontraba pescando con caña en la zona del islote de Insuíña, en la parroquia de Castrelo (Cambados). La jornada transcurría sin incidentes hasta que, en un momento dado, una de sus piernas quedó encajada en el lodo. La situación se agravó al haber sido recientemente operado de esa misma pierna, lo que limitaba seriamente sus movimientos.

Con la marea comenzando a subir y sin poder liberarse, el hombre activó el protocolo de emergencias llamando al 112. Hasta el lugar se desplazaron dos efectivos de Emerxencias e Protección Civil de Cambados, equipados con material de buceo. La intervención fue rápida y precisa: lograron extraer al pescador antes de que el nivel del agua aumentase el riesgo de asfixia o hipotermia.

Este tipo de incidentes no es infrecuente en la costa gallega, donde zonas como marismas, bancos de fango y entornos intermareales pueden convertirse en trampas naturales. El conocimiento del terreno, el estado de las mareas y el uso de material adecuado son claves para evitar situaciones límite.

Pontedeume: el acantilado que terminó en rescate aéreo

La noche del sábado se tornó dramática en Pontedeume. En torno a las 22:00, una joven se precipitó por un acantilado en la zona rocosa de la playa de Coído, resultando herida de gravedad, con una dislocación visible en una pierna. La llamada de auxilio movilizó de inmediato a los servicios de emergencia, pero el acceso por tierra resultó inviable: un descenso de 20 metros por cuerda, con extracción a través de un pequeño hueco, era demasiado arriesgado.

La situación exigió activar el helicóptero Pesca 2, del Servizo de Gardacostas de Galicia. Coordinados con sanitarios y los Bombeiros do Eume, el equipo aéreo ejecutó una operación compleja pero eficaz. La joven, consciente en todo momento, fue izada pasada la una de la madrugada y trasladada al Hospital da Costa, en Burela.

Seguridad en la costa: entre la prevención y la reacción

Los dos rescates reflejan realidades distintas pero conectadas: tanto el marisqueo, la pesca recreativa o el simple paseo por zonas costeras pueden acarrear riesgos si no se tienen en cuenta las particularidades del litoral gallego.

En el primer caso, la intervención inmediata de Protección Civil evitó consecuencias mayores. En el segundo, el despliegue de medios aéreos especializados, como el Pesca 2, evidenció la necesidad de contar con recursos que permitan actuar en escenarios extremos.

Desde el sector marítimo, tanto profesionales como asociaciones locales vienen advirtiendo que el incremento de actividades en el litoral —muchas veces sin formación ni conocimiento del medio— está generando un aumento de situaciones de riesgo. A esto se suma una climatología impredecible y un terreno abrupto, muy característico de la costa atlántica.

Un modelo que exige refuerzo estructural

El Servizo de Gardacostas de Galicia, dependiente de la Xunta, cumple una función vital en estos contextos, aunque voces del sector piden reforzar sus medios, especialmente en puntos críticos del litoral norte y en épocas de mayor afluencia turística. La colaboración con Protección Civil y otros cuerpos de emergencias, como bomberos y Guardia Civil, ha sido clave en estos rescates, pero no siempre es suficiente.

Frente a estos episodios, surge también el debate sobre la necesidad de campañas informativas en zonas de riesgo y de una mayor presencia preventiva, especialmente en playas y áreas de pesca frecuentadas por aficionados.

El mar no perdona la imprudencia

Galicia mira al mar con admiración y respeto, pero no siempre con la cautela necesaria. El rescate del pescador en Cambados y el rescate aéreo en Pontedeume son un recordatorio claro de que el litoral es tan bello como exigente. Y que su cuidado y disfrute deben ir siempre acompañados de preparación, sentido común y recursos públicos suficientes.