Quinta semana de huelga: peligra la campaña del atún y la sostenibilidad del sector

  • La huelga indefinida de inspectores de pesca entra en su quinta semana con denuncias contra el MAPA y graves consecuencias en toda la industria pesquera española.

Huelga de inspectores de pesca paraliza la industria y desata crisis

La huelga indefinida de inspectores de pesca en España, que comenzó el 3 de marzo, entra en su quinta semana con nuevos frentes de conflicto y una creciente alarma en el sector. La Asociación Profesional de Inspectores de Pesca (Apipes) denuncia que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) está vulnerando el derecho a la huelga al imponer unos servicios mínimos “que superan e incumplen” los límites establecidos. Según el colectivo, se están enviando inspectores desde los servicios centrales de Madrid a provincias con alta actividad pesquera, pese a que también están en huelga, en un intento de “desactivar de forma burda” las reivindicaciones.

Los inspectores acusan al Gobierno de “esquirolaje empresarial” y advierten que ya se están tomando medidas legales para evitar estos abusos. “Es lamentable que un Gobierno progresista utilice estas tácticas en lugar de sentarse a negociar y reconocer el agravio histórico que sufre nuestro colectivo”, señalan desde Apipes. El conflicto amenaza con desbordar al MAPA, que, según los huelguistas, “está mirando para otro lado” mientras el sector pesquero queda en vilo.

Impacto directo en campañas clave

Los efectos de la huelga se multiplican a lo largo del país. Apipes alerta de que ya está afectando a la campaña de las almadrabas en Cádiz, a la certificación de copos de la flota de arrastre del Mediterráneo y a la temporada del atún rojo en granjas de Tarragona y Murcia. También se agrava la situación en la cornisa cantábrica con la “explosión sostenida” de verdel y anchoa, previa a la campaña del bonito. En Canarias, la paralización de la campaña de atún rojo también comienza a sentirse.

Vigo: barcos sin inspección y controles insuficientes

En Vigo, uno de los principales puertos pesqueros de Europa, la falta de personal ha dejado sin supervisión a embarcaciones procedentes de NAFO, Gran Sol y terceros países. Aunque la normativa exige tres inspectores por barco, a menudo solo hay uno o dos, lo que compromete la legalidad de las capturas y la seguridad alimentaria. La campaña de la sardina, recién iniciada, también sufre retrasos por la falta de controles adecuados.

Málaga: auge de pesca ilegal y mercado negro

En Málaga, la huelga ha provocado un auge en la pesca ilegal de especies como el pulpo inmaduro. Antonio Lucena, delegado de CCOO, denuncia que esta situación hunde los precios en lonja y pone en jaque la sostenibilidad. A ello se suma un creciente mercado negro sin controles sanitarios, lo que podría derivar en una crisis de salud pública.

Atún rojo: industria en riesgo de colapso

La industria del atún rojo, esencial para la economía pesquera española, se encuentra paralizada. Empresas como Balfegó advierten que sin validación oficial de capturas no pueden sacrificar ni comercializar atún. Juanjo Navarro, director adjunto de la firma, teme que la campaña prevista para mayo esté en riesgo, con pérdidas millonarias en el horizonte.

Sada: denuncias por sobrepesca

En Sada, los inspectores en huelga denunciaron recientemente la descarga de anchoa por encima de los cupos establecidos durante jornadas de cerco organizadas por Acerga. El episodio refleja las debilidades estructurales del sistema de control pesquero, ahora más expuestas que nunca.

Sin negociación a la vista

Pese al impacto evidente en todo el sector, el conflicto sigue sin avances. Apipes critica la pasividad de los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres, quienes aún no se han pronunciado. “Sentarse a negociar exige voluntad política. Hemos planteado soluciones viables, pero no hay movimientos en esa dirección”, advierten.

La asociación también advierte sobre intentos de “parches de dudosa legalidad” que disminuirían los controles durante las campañas, una medida que consideran extremadamente peligrosa para la credibilidad internacional del sistema pesquero español.

Un conflicto que no suma días, sino descontento

Para los inspectores, esta huelga no es una cuestión de contar días parados, sino de evidenciar un profundo malestar en un colectivo clave para garantizar la legalidad y sostenibilidad de la pesca. La falta de inspección no solo afecta al comercio, sino también a la conservación de los recursos marinos y al prestigio internacional del sector.

La crisis ya está aquí, y su magnitud dependerá de la rapidez —y voluntad— con la que el Gobierno decida actuar.