- Gardacostas decomisa 35 cacharros y devuelve al mar 14 kilos de pulpo capturado ilegalmente junto a la reserva de Os Miñarzos.
Nueva operación contra el furtivismo en aguas protegidas
El Servizo de Gardacostas de Galicia ha interceptado una nueva actividad de pesca ilegal en las proximidades de la reserva marina de Os Miñarzos, en la costa de Muros. En esta ocasión, la patrullera María de Pazos, con base en Portosín, localizó 35 cacharros de barro utilizados para capturar pulpo de forma ilícita. En su interior, los agentes hallaron 14 kilos de cefalópodo que fueron devueltos de inmediato al mar.
La operación se enmarca en la campaña de control que Gardacostas mantiene activa durante el periodo de veda del pulpo, vigente hasta mediados de julio. Esta vigilancia tiene como objetivo proteger los ciclos biológicos de la especie y asegurar su sostenibilidad, especialmente en zonas sensibles como Os Miñarzos, declarada reserva marina desde 2007 y que representa un espacio clave para la regeneración de especies en la costa gallega.
El pulpo gallego, en el punto de mira de los furtivos
El pulpo sigue siendo una de las especies más tentadoras para el furtivismo gallego, por su alto valor comercial y su fuerte demanda en lonjas y restaurantes. La veda, necesaria para asegurar la reproducción de los ejemplares, también marca una etapa de tensión entre la legalidad y quienes buscan beneficio inmediato.
Hace apenas unos días, otra intervención en la misma franja atlántica, frente al faro de Corrubedo, se saldó con la incautación de 70 cacharros y 32 kilos de pulpo. Las técnicas empleadas en ambas operaciones evidencian un patrón similar: aparejos ocultos en zonas poco accesibles, con extracción planificada incluso en reservas marinas.

Impacto ambiental y económico del furtivismo
Este tipo de prácticas ilegales no solo atenta contra la biodiversidad, sino que perjudica directamente a las flotas artesanales que sí respetan los tiempos de veda. El sector pesquero tradicional, que depende de una gestión sostenible de los recursos, ve mermadas sus capturas futuras por la sobreexplotación causada por estas redes furtivas.
La reserva marina de Os Miñarzos, pionera en Galicia, ha sido concebida como un laboratorio natural de conservación marina y pesca responsable. Cada intervención en su entorno despierta preocupación en las cofradías locales, que llevan años impulsando un modelo de gestión compartida para asegurar el equilibrio entre pesca y protección del ecosistema.
Control reforzado y cooperación sectorial
La Xunta de Galicia, a través de Gardacostas y con el apoyo del sector, mantiene dispositivos de vigilancia activa, pero los expertos coinciden en que el éxito a largo plazo dependerá de la colaboración entre administración, cofradías y ciudadanía. Además, crece la demanda de medidas complementarias: identificación de canales de comercialización ilegal, sanciones ejemplares y educación ambiental.
La presión sobre el pulpo gallego es un reflejo del reto más amplio que enfrenta el litoral: proteger sus recursos sin frenar la actividad económica. Y eso, en Galicia, solo se logra con una gestión seria, vigilancia constante y un mar que no admita atajos.