Pescadores piden exenciones fiscales como los militares

  • La flota española de altura exige a Hacienda las mismas exenciones fiscales que el Supremo ya reconoce a militares por trabajar en aguas internacionales.

La pesca exige igualdad fiscal: “Nuestra vida también es en el extranjero”

Los marineros españoles que faenan más allá de las 200 millas de la costa no quieren privilegios, pero sí justicia. Tras años soportando una tributación que consideran discriminatoria, un movimiento iniciado en Galicia está reclamando formalmente a Hacienda el mismo trato fiscal que ya se aplica a trabajadores expatriados… y ahora también, según el Supremo, a militares embarcados en misiones internacionales.

El detonante: una sentencia que puede cambiarlo todo

El 4 de mayo, el Tribunal Supremo falló a favor de una militar embarcada en la fragata Vitoria, reconociendo su derecho a la exención de hasta 60.100 euros en el IRPF por trabajar en aguas internacionales. Este precedente ha prendido la mecha en el sector pesquero, donde cientos de tripulantes de barcos de pabellón español han comenzado a preparar reclamaciones administrativas individuales. En tan solo tres semanas, ya se han movilizado casi 900 pescadores.

Una lucha que trasciende lo económico

El capitán de gran altura José Otero, uno de los portavoces de esta iniciativa, lo resume con crudeza: “Nuestras mujeres y nuestros hijos son viudas y huérfanos casi todo el año”. No se trata solo de dinero, sino de visibilizar una vida marcada por el sacrificio, el aislamiento y el olvido institucional. “No pedimos un trato especial, solo justicia: que se nos reconozca lo mismo que a quienes viven condiciones laborales comparables, o incluso menos exigentes”, añade Otero.

Un agravio fiscal que empuja a la flota al abismo

Hoy por hoy, resulta más rentable enrolarse en barcos de bandera extranjera —aunque sean propiedad de armadores españoles—, ya que disfrutan de ventajas fiscales que no se aplican a quienes navegan bajo pabellón nacional. Esta situación provoca un auténtico éxodo de tripulantes cualificados hacia flotas de países como Francia, Reino Unido o Irlanda, dejando a los buques españoles sin personal suficiente y agravando el problema del relevo generacional.

Aetinape se suma: “La situación es insostenible”

Desde la Asociación Española de Titulados Náutico Pesqueros (Aetinape), el respaldo es total. Recuerdan que llevan más de tres décadas alertando de este agravio. En un comunicado, instan al Gobierno español a equiparar el régimen fiscal de los pescadores con el de los militares, y denuncian que la dureza de esta vida laboral está condenando al sector a la precariedad y a la deslocalización.

Además, la asociación pone sobre la mesa una advertencia clara: si España no actúa con urgencia, aumentará la dependencia de tripulaciones extranjeras y se acelerará la pérdida de flota nacional.

Más allá de los despachos: una vida en condiciones extremas

Los argumentos jurídicos no tapan la realidad del día a día. “Vivimos y trabajamos a bordo las 24 horas. No hay conciliación posible. El mar no entiende de festivos ni horarios”, explica Aetinape. Los pescadores de altura están sometidos a una presión física y emocional que no cesa: vigilancia constante del estado del mar, turnos agotadores, aislamiento total. Y sin embargo, con cargas fiscales comparables a quienes trabajan en tierra.

¿Qué dice la ley?

La legislación actual permite exenciones fiscales para quienes trabajan efectivamente en el extranjero, y para empresas no residentes o con establecimientos permanentes en el exterior. Pero hasta ahora, Hacienda y algunos tribunales interpretaban que los barcos —incluso en aguas internacionales— cuentan como “territorio nacional” si tienen bandera española.

La reciente sentencia del Supremo desafía esa visión, abriendo la puerta a que se reconozca legalmente que quienes pasan meses faenando más allá de las fronteras merecen el mismo tratamiento fiscal que otros trabajadores desplazados fuera del país.

Galicia en el foco: ¿tomará partido la Xunta?

Aunque el conflicto es con el Gobierno central, Aetinape menciona expresamente a la Xunta de Galicia, la comunidad con mayor número de profesionales del mar. El respaldo institucional gallego podría ser clave para que esta reivindicación gane fuerza en Madrid. El reto no es menor: sin medidas fiscales compensatorias, la flota española podría seguir perdiendo competitividad, tripulación y futuro.

El fallo del Supremo ha dado aire a una reclamación histórica. El sector pesquero de altura pide lo que considera un derecho: ser tratados con equidad por el fisco. Si el Gobierno no responde, la flota nacional seguirá vaciándose. Y con ella, el alma de un oficio que aún alimenta a Europa desde las zonas más duras y remotas del planeta.