Pesca furtiva en Illas Atlánticas: 17.400 € en sanciones

  • Cuatro personas sancionadas por pesca irregular en el Parque Nacional das Illas Atlánticas, con multas que suman 17.400 euros por graves infracciones.

El precio de saltarse las normas en aguas protegidas

Las aguas del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas no son territorio libre para la pesca deportiva. Las infracciones cometidas por cuatro personas en distintas zonas del parque han derivado en sanciones que superan los 17.000 euros. La Dirección Xeral de Patrimonio Natural resolvió recientemente tres expedientes tras las denuncias presentadas por los agentes medioambientales, un trabajo clave en la protección del entorno marino.

Infracciones graves: pesca sin autorización y fondeo ilegal

El caso más llamativo es el de una persona multada con 6.002 euros por practicar pesca deportiva desde una embarcación a motor y realizar marisqueo con buceo y plomos sin autorización. A esta actividad ilegal se le atribuyen dos infracciones graves en un espacio protegido por su alto valor ecológico.

Por otro lado, dos pescadores recreativos fueron sancionados de manera solidaria con 9.003 euros por pescar irregularmente y fondear sin permiso en aguas del archipiélago de Ons. El tercer caso, algo más leve pero igualmente ilegal, se saldó con 2.400 euros de multa por faenar sin autorización cerca del islote Centolo.

Parque Nacional das Illas Atlánticas: un ecosistema frágil

Este espacio marino protegido, que abarca Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, alberga una biodiversidad marina única y especialmente vulnerable. Las normas que rigen estas aguas no son meros trámites administrativos: protegen hábitats de especies como el pulpo, la nécora o el erizo de mar, sometidos a una creciente presión pesquera.

La pesca deportiva sin control, el fondeo en zonas restringidas o la práctica de actividades subacuáticas sin permiso tienen un impacto directo sobre los fondos marinos, las praderas de fanerógamas y la estabilidad del ecosistema. De ahí la importancia de que se vigile, se sancione y, sobre todo, se conciencie.

Reducciones por reconocimiento: ¿una vía para rebajar multas?

Uno de los sancionados optó por renunciar al derecho a recurrir por vía administrativa, lo que le permitió reducir un 20 % el importe de la sanción. Esta posibilidad, aunque legal, abre el debate sobre si las reducciones económicas pueden restar efecto disuasorio a las sanciones por actividades que ponen en riesgo zonas tan sensibles como las Illas Atlánticas.

¿Qué está en juego?

La vigilancia en este parque nacional no solo protege un espacio natural único, también defiende la sostenibilidad de las pesquerías legales, la convivencia entre usos turísticos y tradicionales del mar, y el valor ecológico de nuestras costas. La pesca irregular, por deportiva que sea, pone en entredicho todo ello.

Mar sin ley

El mar no es un terreno sin ley. La presión sobre zonas protegidas como las Illas Atlánticas requiere control, responsabilidad y, sobre todo, respeto. Las sanciones son necesarias, pero aún más lo es la educación sobre el valor de lo que está en juego bajo la superficie.