- Orcas dañan un velero en Portonovo y un pesquero en Muros. Ya van más de 15 incidentes en Galicia en solo unos días.
Dos episodios en la misma semana
El litoral gallego vuelve a ser escenario de tensos encuentros entre orcas y embarcaciones. En apenas unos días se han registrado más de 15 incidentes, con dos casos especialmente graves: el velero Ranco, de Portonovo, y el pesquero Mar-Ivan, con base en Muros. Ambos quedaron inutilizados tras perder el timón por embestidas de estos cetáceos.
El velero Ranco: “un misil contra el timón”
El pasado sábado, el Ranco navegaba entre Sálvora y Ons con destino a Muros cuando un grupo de orcas embistió con fuerza contra su timón. «Fue como un misil. No vinieron a curiosear, vinieron directas a golpear», recuerda Gumersindo Canaval, uno de los tripulantes.
El impacto abrió una vía de agua en popa y el barco comenzó a inundarse. Durante más de cuarenta minutos, los tres marineros achicaron con lo que pudieron hasta que Salvamento Marítimo, Gardacostas y Guardia Civil lograron remolcarlos de vuelta a Portonovo. «Si no fuera por las bombas, habríamos acabado en el fondo», reconocen.

El pesquero Mar-Ivan: “debía haber unha ducia delas”
Apenas unos días después, en la boca de la ría de Muros-Noia, el Mar-Ivan vivió una escena similar. El patrón, Carlos Lago, cuenta que el ataque llegó justo cuando iban a levantar las nasas del pulpo: «De repente notei un estalo e perdera o temón. Cando miramos para o mar, debía de haber unha ducia delas, grandes e pequenas».
Sin timón, el pesquero de 9,41 metros quedó a la deriva hasta que otra embarcación que faenaba al pulpo, el Joy-R, acudió en su ayuda. «Chegamos para poñer o remolque e vin dez ou doce. Unha pegóusenos ao costado e era case tan grande coma o barco», recuerda su patrón, José Siaba. Finalmente, lograron remolcar al Mar-Ivan a puerto.
¿En busca de pulpo?
El episodio de Muros refuerza la hipótesis del Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI), con sede en O Grove, que apunta a que las orcas podrían internarse en las rías para alimentarse de pulpo. Este extremo encajaría con lo sucedido, dado que el ataque se produjo en plena campaña de cefalópodo.
Desde la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) recuerdan que, desde 2020, el 91 % de las interacciones registradas en Galicia se han producido con veleros, no con barcos a motor. También señalan que no es habitual ver grupos de diez o más ejemplares, lo que convierte al caso de Muros en un hecho llamativo que investigarán con detalle.
Un fenómeno que inquieta al sector
Mientras la comunidad científica debate si estos ataques responden a un comportamiento aprendido, a una defensa o a la búsqueda de alimento, la preocupación crece en el mar. Para el sector náutico y pesquero, la rotura del timón no solo es un problema de seguridad, sino también de costes económicos y pérdida de jornadas de trabajo.
«A esto no se le puede llamar interacción, nos destrozaron el barco», sostiene Artur Carvalho, tripulante del Ranco.
¿Qué se puede hacer?
Las aplicaciones móviles que alertan de la presencia de orcas resultan insuficientes para quienes se ven sorprendidos en el mar. Navegantes y pescadores reclaman notificaciones en tiempo real con GPS y algunos incluso plantean geolocalizar a los grupos de cetáceos para anticipar riesgos.
Por ahora, las recomendaciones oficiales son reducir la velocidad y no interactuar con los animales. Pero con el aumento de incidentes y la presencia de orcas en zonas de alta actividad, como Arousa o Muros, la convivencia entre barcos y cetáceos se presenta cada vez más complicada.