Nuevas zonas de vertido en las Rías Baixas dividen al sector

  • El MITECO aprueba dos áreas para dragados en Galicia, pero el sector teme impactos en la Ría de Arousa y en la biodiversidad marina.

Dos nuevas zonas para dragados en Galicia

El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha dado luz verde a dos nuevas áreas de vertido de materiales dragados en las Rías Baixas. Estas zonas —denominadas B y D— sustituirán progresivamente al polémico punto E/8, ubicado frente a Sálvora, y darán servicio a más de 40 puertos autonómicos y tres de interés general.

En los próximos diez años se prevé el vertido de 1,67 millones de metros cúbicos de sedimentos, principalmente procedentes de la Ría de Arousa. El estudio, elaborado por el CEDEX, concluye que no habrá afección significativa a la biodiversidad ni a la Red Natura 2000, siempre que se cumplan las medidas de control ambiental.

Un corredor marino clave para aves y cetáceos

Ambas áreas se ubican dentro de la ZEPA Corredor Migratorio Galaico-Cantábrico, un espacio que concentra 28 especies de aves protegidas y poblaciones regulares de cetáceos como marsopa común, delfín mular o rorcual común. La Ría de Arousa, además, es hábitat de referencia para el cormorán moñudo, con la mitad de la población española asentada en las Rías Baixas.

El MITECO asegura que la autorización se hará caso por caso, con planes de vigilancia, limitaciones de maniobra y controles para evitar colisiones con fauna marina o la dispersión de especies invasoras.

El sector productivo de Arousa, en alerta

La decisión no convence a todos. La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa ha vuelto a mostrar su rechazo frontal a los vertidos en Sálvora y a la nueva zona B, por considerarlos incompatibles con la salud productiva de la ría.

Los datos son elocuentes: la Ría de Arousa concentra el 70 % del mejillón gallego, el 90 % de los parques de cultivo de bivalvos y casi el 40 % de la flota pesquera de Galicia. Para la Plataforma, mantener puntos de vertido en la entrada del afloramiento supone arrastrar sedimentos finos —y con ellos contaminantes— hacia el interior de la ría. Según sus estimaciones, hasta un 46,8 % del material vertido en el E/8 se habría desplazado al corazón productivo de Arousa.

Corrientes marinas y falta de garantías

La controversia técnica se centra en las corrientes mareales del eje SW-NE, que desplazan los sedimentos más ligeros. Informes de CEDEX y Portos de Galicia discrepan en cifras y batimetrías, lo que alimenta las dudas del sector sobre la eficacia de los controles ambientales.

La Plataforma defiende la zona A como alternativa: más profunda, alejada de las corrientes de afloramiento y con menor interacción con especies y actividades pesqueras. Su principal inconveniente es la distancia, que encarece las operaciones, aunque desde el sector recuerdan que la sostenibilidad debe pesar más que el ahorro de combustible.

Entre la protección y la presión portuaria

El equilibrio entre actividad portuaria y conservación vuelve a ponerse a prueba en Galicia. Mientras el MITECO sostiene que las nuevas zonas de vertido garantizan la compatibilidad con la estrategia marina noratlántica, el sector productivo de Arousa exige aplicar con rigor el principio de precaución.

La clave estará en el seguimiento real de los vertidos: cómo se evalúan, qué medidas correctoras se aplican y, sobre todo, si los sedimentos acaban donde deberían o si, una vez más, terminan entrando en la ría más productiva de Galicia.