Nueva Pescanova remonta, pero el naufragio sigue al lado

  • El grupo Nueva Pescanova crece con fuerza mientras la vieja Pescanova SA sobrevive sin rumbo ni mar, como un lastre que el sector quiere dejar atrás.

La nueva y la vieja Pescanova: dos caras de una misma historia

En el sector pesquero gallego, pocas historias reflejan mejor los contrastes del presente que la evolución de las dos “Pescanovas”. Una, Nueva Pescanova, vive un inesperado renacer tras años de incertidumbre; la otra, Pescanova SA, se arrastra en los márgenes del sector como un cascarón vacío que no encuentra rumbo. Ambas son hijas de la misma tormenta financiera, pero el tiempo ha dejado claro cuál quiere seguir en el mar y cuál se ha quedado varada en la burocracia.

De la crisis al despegue: el giro de Nueva Pescanova

Entre abril y diciembre de 2024, Nueva Pescanova cuadruplicó su EBITDA, alcanzando los 40,1 millones de euros, frente a los escasos 9,8 millones del ejercicio anterior completo. Una mejora del 309% que no nace del azar: detrás está la reestructuración operativa, el control de costes y una apuesta clara por productos con mayor valor añadido.

Las pérdidas, aunque aún presentes, se redujeron drásticamente de 131 a 38 millones de euros. Las ventas siguieron la misma línea positiva, rozando los 770 millones en nueve meses, lo que proyectado a un año natural superaría los 980 millones. En un sector que ha sufrido contracciones, mantenerse a flote ya es meritorio; crecer es otra cosa.

El cambio de timón ha sido más que una maniobra financiera. La empresa ha invertido en innovación alimentaria y sostenibilidad, con nuevos desarrollos en pescado natural, marisco, cefalópodos y productos preparados. Además, continúa implicada en proyectos para dar valor a los subproductos del mar y reducir el impacto ambiental de la acuicultura.

Reconocimiento internacional y mirada hacia el 2025

Nueva Pescanova ha logrado posicionarse entre las empresas más sostenibles del sector a nivel global, según el Seafood Stewardship Index 2023. Es la primera empresa pesquera española y la segunda del mundo en contribuir a una industria marina más responsable.

El objetivo para el ejercicio 2025 es ambicioso: aumentar el EBITDA en más de un 50% y alcanzar por fin beneficios netos. El próximo 27 de marzo, la Junta General de Socios revisará unas cuentas que marcan oficialmente el cambio de ciclo.

Pescanova SA: una sombra que aún pesa

Mientras Nueva Pescanova avanza, la antigua sociedad Pescanova SA sigue siendo un recordatorio del escándalo que sacudió al sector. Sin barcos, sin fábricas y con un patrimonio negativo superior a los seis millones de euros, cerró el primer trimestre de su ejercicio fiscal con unas pérdidas simbólicas de solo 2.000 euros. Pero lo simbólico no disfraza lo estructural: la empresa no opera, no invierte y apenas existe más allá de los informes contables.

Su única fuente de ingresos son los pagos pactados por Nueva Pescanova, unos 79.000 euros en el último trimestre. De esa cantidad, casi todo se va en gastos fijos: asesorías externas, sueldos del consejo y provisiones. No hay actividad pesquera, ni voluntad de volver al mar.

Un pasado que no termina de cerrarse

En abril de 2025, Pescanova SA presentó una demanda incidental para evitar pagar ciertos créditos reclamados por antiguos accionistas. El litigio añade una nueva capa a una historia judicial interminable, que impide cerrar definitivamente una etapa que el sector preferiría olvidar.

En Galicia, donde cada muelle y cada lonja luchan por adaptarse a retos como el relevo generacional, la trazabilidad y la sostenibilidad, el modelo que representa Pescanova SA es justo lo que ya no se quiere: desconexión con el mar, estructura vacía y legado tóxico.

Lecciones del naufragio: más mar y menos papel

Para quienes viven del mar, el caso Pescanova sigue siendo una advertencia. La vieja compañía fue un símbolo de éxito que se derrumbó por alejarse de su esencia: la pesca. Hoy, mientras la nueva versión se reconstruye con innovación y eficiencia, su antecesora se mantiene como un ejemplo de lo que no debe repetirse.

El futuro del sector pesquero gallego no puede construirse desde oficinas desconectadas ni desde gestoras sin rumbo. Necesita proyectos con raíces en el mar, con visión global pero con los pies en la lonja. Y ahí, Nueva Pescanova parece haber vuelto a zarpar, mientras su antigua sombra se diluye en la marea burocrática.