- A partir del 10 de enero de 2026 los pescadores recreativos deberán registrar sus capturas diariamente mediante la app PescaREC y ficharse en un registro nacional único.
La pesca recreativa entra en la era del dato
Hasta ahora, el mundo de la pesca recreativa –desde cañas en la costa hasta buceo y embarcación– funcionaba en gran medida sin datos sistemáticos sobre qué se extraía, dónde, cuánto y cómo. Aunque se conocían las licencias, los topes para algunas especies o las prohibiciones de venta, faltaba información clave para la ciencia, la gestión y la preservación real de los recursos marinos.
Fila tras fila de administraciones autonómicas y del Instituto Español de Oceanografía (IEO) advertían que sin datos fiables no se puede cerrar el círculo de la sostenibilidad. Pues bien: esa era termina.
La normativa del Comisión Europea (en concreto el Reglamento 2023/2842 que modifica el 1224/2009) marca que los Estados miembros deben comenzar a exigir declaración diaria de las capturas de pesca recreativa. En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Subsecretaría General de Pesca han fijado el 10 de enero de 2026 como fecha de referencia para que comience a operar la aplicación móvil PescaREC.
La obligación se refiere inicialmente a las especies con “protección diferenciada” (anexo II del RD 347/2011) y a aquellas para las que se determine que la pesca recreativa tiene impacto significativo en la mortalidad del stock. Dentro de ese marco, los recreativos no sólo deben registrar cuando pescan algo, sino también cuando no obtienen ninguna captura.
Lo que cambia para el litoral, y para Galicia
Para una comunidad como la gallega, con fuerte tradición marítima y un tejido de pescadores recreativos, la noticia es relevante. Se estima que los recreativos gallegos activos por licencia (en aguas interiores bajo la competencia de la Consellería do Mar) superaban los ≈ 62.000 en verano (en 2024/25) según la información sectorial.
Ahora bien: el registro va más allá. Se creará un registro nacional único de pescadores recreativos, que se alimentará automáticamente con los datos de licencias emitidas por las comunidades autónomas. En la práctica, un aficionado en Galicia que tenga licencia ya estará identificado en ese sistema nacional sin trámite adicional.
Además, la pesca ‘interior’ (aguas jurisdiccionales autonómicas) y la pesca en aguas exteriores (competencia estatal) convergen: si la comunidad lo autoriza, podrá usarse la propia aplicación para ambas aguas, lo que evita múltiples registros.

En Galicia, por lo tanto, los recreativos deberán prepararse para:
- Solicitar o renovar la licencia en la forma habitual, sabiendo que irá al registro nacional automáticamente.
- Adaptarse al uso cotidiano de una aplicación móvil para declarar capturas o ausencia de ellas, para determinadas especies.
- Aceptar que su afición se monitorice como parte de la gestión pesquera, lo que implica nuevos hábitos (anotar, pesar, geolocalizar) cuando antes muchos operaban sin control científico.
Para el sector costero, desde embarcaciones o playa, supone un paso hacia mayor trazabilidad y posibilidad de que la gestión pesquera tenga en cuenta también al recreativo, no sólo al profesional.
La ciencia habla, el recreativo aporta
El cambio no es por capricho, sino porque los marinos y los científicos clamaban por datos. El IEO-CSIC inició recientemente el proyecto RECRIEO (“Estudio y seguimiento de la pesca recreativa en aguas españolas”) en el marco del Programa Nacional de Datos Básicos (PNDB 2025-27), con el objetivo de recopilar datos biológicos, socioeconómicos, zonas geográficas, esfuerzo y capturas en recreativa. Se estima que en España la actividad la practican entre 900.000 y 1,2 millones de personas.
En Galicia, se ha hecho público que el IEO llevará a cabo 360 entrevistas en 2026 en nuestras costas, dentro de un total de 2.439 previstas en todo el litoral español. Estas entrevistas, a realizar en puertos y playas, apuntan a que el muestreo no será únicamente profesional sino también recreativo, lo que representa un paso innovador en la gestión.
En términos prácticos: el recreativo deja de ser un actor pasivo en la gestión de los recursos y pasa a formar parte de la cadena de datos que alimenta decisiones científicas, normativas y de conservación. Esa implicación supone tanto oportunidad (mejor conocimiento, mejor pesca) como responsabilidad (nuevo cumplimiento).

Retos operativos y preguntas en el horizonte
Este cambio implica múltiples retos para el sector:
- Adopción tecnológica: Muchos pescadores recreativos no están habituados a registrar diariamente capturas, o a usar apps móviles de forma habitual. La alfabetización digital será clave.
- Carga administrativa: Aunque la declaración puede parecer sencilla, el hábito de abrir una app, seleccionar la especie, indicar peso/talla/ubicación o incluso declarar “sin captura” será novedoso.
- Confianza y cultura de datos: Será necesario explicar al recreativo que estos registros no son “una sanción encubierta” sino un instrumento de gestión compartida; la transparencia será importante.
- Compatibilidad autonómica: Galicia y otras comunidades deberán decidir si permiten que la aplicación nacional también cubra aguas interiores, o si mantienen sistemas propios paralelos.
- Impacto en la gestión pesquera: Los datos recogidos deben traducirse en mejoras reales: mejores tallas mínimas, mejores temporadas, mejores zonas de veda. Si el cambio es solo administrativo, perderá credibilidad.
- Privacidad y volumen de datos: Con una población estimada cercana al millón de recreativos, el volumen de datos será enorme: peso, capturas, ubicaciones… ¿cómo se gestionará?
Para el lector del mundo del mar —pescador recreativo, profesional de la cofradía, técnico de la acuicultura— este nuevo escenario cambia la forma en que “hacemos pesca” en España: ya no solo es qué y cómo pescamos, sino qué datos generamos, cómo los compilamos y cómo esos datos regresan en forma de normativas, vedas o quotas que también nos afectan.
Hacia una pesca recreativa más integrada y sostenible
El anuncio de la declaración obligatoria y del registro unificado no es un hito menor: marca que la pesca recreativa pasa de ser una actividad casi marginal en la gestión de recursos a integrarse plenamente en el circuito de evaluación, control y conservación.
Para Galicia, donde el mar es tejido social, económico y cultural, supone una oportunidad: disponer de mejores datos puede traducirse en mejores políticas, mayor reconocimiento del recreativo como actor y una colaboración más estrecha con la flota profesional, investigadores y administraciones autonómicas.
Aquellos aficionados que den el salto digital, adopten la app y vean la declaración como parte del juego —y no solo como obligación— estarán mejor situados cuando lleguen las nuevas exigencias (topes de capturas, zonas cerradas, tallas mínimas revisadas) en los próximos años.
Como decía un marino veterano: “Si no conoces lo que sacas, no puedes proteger lo que pescas”. Con esta medida, el recreativo pasará de lanzar la caña al mar a lanzar datos hacia plataformas que buscan garantizar que el mar siga dando para todas las faenas.