Noia: escasez, fraude y temporal en una campaña límite

  • El marisqueo noiés arranca con menos recurso, un caso de fraude laboral reabierto y jornadas en pleno temporal que revelan el verdadero valor del marisco gallego.

Un inicio de campaña bajo presión

La ría de Noia ha encarado uno de los arranques más tensos de los últimos años: menos biomasa, tallas cortas, un fraude laboral confirmado por el TSXG y un temporal con olas de seis metros que obligó a faenar en condiciones extremas tras días de cierre por toxina.

Más de 1.400 mariscadoras y mariscadores, entre a pie y a flote, regresaron a los arenales con un escenario que, lejos de estabilizarse, combina incertidumbre ecológica, desgaste laboral y un debate creciente sobre el control y la ética dentro del sector.

Fraude laboral en plena pandemia: herida abierta en la reputación del sector

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ratificó recientemente la sanción al Instituto Social de la Marina por un enrolamiento ficticio ocurrido en la campaña 2020, cuando un armador inscribió a su esposa aprovechando la exención del reconocimiento médico por covid.

La Inspección de Trabajo probó que nunca llegó a embarcar, y que el contrato buscaba únicamente acceder a cotizaciones y prestaciones. La sentencia confirma la baja de oficio y provoca un malestar evidente:

“Non somos quen para pagar polas trampas doutros. Un caso así fai dano a todos”, resume un patrón a pie de lonja.

En un momento en que el sector ya está bajo presión ambiental y económica, la sombra de un fraude reabre un debate que llevaba años latente: quién controla, cómo controla y qué sanciones deben aplicarse para proteger la imagen del oficio.

Capturas cortas y precios fríos: la ría no responde

Los primeros días de campaña dejaron 12.470 kilos subastados —similar a 2023 pese a mayores cupos— pero con un elemento revelador:

tres de cada cuatro berberechos no alcanzan talla comercial.

La fotografía de la lonja lo confirma:

Berberecho: casi la mitad de cuarta categoría (4,56 €/kg). Solo 17 kilos de primera superaron los 25 €/kg.

Almeja japónica: estable en torno a 11 €/kg.

Almeja fina: escasa y muy cotizada, con picos de 131 €/kg.

El patrón mayor, Santiago Cruz, explica que el recurso “está máis cara á zona seca”, inaccesible por la marea. Y añade otro dato preocupante:

“Este verán medrou ben, pero en setembro quedou estancado.”

La ralentización del crecimiento —cada vez más habitual en varias rías— apunta a factores ambientales de fondo: variabilidad térmica, menor fitoplancto y cambios en la calidad del agua.

Temporal y toxina: mariscar entre olas de seis metros

Si la falta de marisco complica el inicio, el tiempo remata la faena. Tras una semana de cierre por toxina, los mariscadores volvieron al trabajo en olas de seis metros, viento duro del suroeste y frío penetrante en Testal.

O mar non espera”, repetían en la playa, mientras las embarcaciones se balanceaban para mantener el rumbo. Cada kilo extraído era un acto de resistencia.

Los topes reflejan prudencia:

• 10 kg de berberecho por tripulante (6 kg para mariscadores a pie y terceros tripulantes).

• 3 kg de japónica.

• 2 kg de babosa.

• 1 kg de almeja fina.

Pero aun así, muchos no llegan:

“Traballamos dúas horas e non collemos nin os topes. Antes facíase en hora e media”, cuenta Pablo Silva, 25 años en la ría.

El verdadero valor del marisco gallego

La dureza del marisqueo vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente: ¿por qué el precio del marisco gallego genera tantas críticas cuando las condiciones de extracción son tan extremas?

Detrás de cada kilo hay:

• Control de tallas y vedas.

• Protocolos de biotoxinas que pueden cerrar bancos de un día para otro.

• Condiciones meteorológicas imprevisibles.

• Un esfuerzo físico diario que no se ve en la mesa.

Como resume una mariscadora veterana:

“Quen di que é caro nunca entrou no mar cun temporal.”

Sostenibilidad y vigilancia: el nudo del futuro

A pesar de la supervisión del Intecmar y de los informes que condicionan aperturas, las cofradías reclaman una política más sólida de regeneración, estudios biológicos y control de vertidos.

El fraude laboral, aunque aislado, evidencia la necesidad de mejorar también la vigilancia administrativa.

La ría funciona como espejo del litoral gallego:

Menos biomasa.

Crecimiento más lento del bivalvo.

Mayor dependencia del clima.

Cierres recurrentes por toxina.

Sin una respuesta coordinada entre cofradías, Xunta y comunidad científica, la estabilidad del recurso —y el futuro del marisqueo— seguirá en riesgo.

Entre la marea y la ética

El mar, juez y refugio del oficio, sigue marcando los ritmos. Los temporales pasarán, las toxinas remitirán y los bancos se regenerarán si el equilibrio se respeta. Pero las tensiones entre trabajo, naturaleza y ética profesional no desaparecerán por sí solas.

Noia abre campaña con la realidad desnuda: el mar no regala nada, y cada captura —en calma o en temporal— es la suma del esfuerzo colectivo de quienes sostienen uno de los patrimonios más valiosos de Galicia.