- El arrastrero gallego Radoche Tercero se hunde en Gran Sol tras una vía de agua. Sus 12 tripulantes fueron rescatados sanos y salvos por el Puenteareas Uno.
Una pérdida dolorosa en uno de los caladeros más duros del Atlántico
El mar del Gran Sol volvió a demostrar por qué es uno de los caladeros más exigentes del Atlántico europeo. El Radoche Tercero, un arrastrero de 34 metros y más de dos décadas de actividad, terminó hundido a 55 millas al suroeste de Castletownbere. Su armador, la familia Fernández Portilla —ligada a la pesca en Celeiro— asumía la noticia con un sentimiento doble: tristeza pela pérdida del barco y alivio por la vida salvada de todos los marineros.
«Lo mejor es que a la gente no le pasó nada», insistía el armador, consciente de que un naufragio en la madrugada y en plena faena es una situación límite. La vía de agua, detectada de noche, avanzó sin control y forzó el abandono del buque. Su origen podría quedar para siempre bajo el mar.
Rescate rápido y vuelta al trabajo
Los doce tripulantes —nueve españoles y tres indonesios— se refugiaron en una balsa salvavidas hasta que el Puenteareas Uno, otro arrastrero de armador gallego con pabellón francés, llegó para auxiliarlos. El rescate fue coordinado desde Valentia por la Guardia Costera irlandesa, con apoyo de medios aéreos y marítimos.

Ya en puerto y confirmada la pérdida definitiva del barco, el sector respira aliviado: no hay heridos, un desenlace que no siempre acompaña a episodios así en Gran Sol.
Impacto para la flota y para la economía marítima
El Radoche Tercero era un buque muy operativo y bien mantenido, según su armador, y trabajaba habitualmente descargando en A Coruña y Vigo. Su última pesca —llevada por carretera desde Irlanda— se subastó aún con el eco del naufragio.
Este suceso vuelve a poner sobre la mesa el riesgo constante al que se enfrentan las tripulaciones en zonas de pesca internacionales, con condiciones meteorológicas variables y lejos de la protección de un puerto. También evidencia la dependencia económica de puertos como Vigo, A Coruña o Celeiro de la continuidad de estos buques en activo.
Un barco que se va con historia a bordo
Construido en 2001, el Radoche Tercero era la “casa no mar” para sucesivas tripulaciones. Nació con nosotros, recordaba emocionado su propietario.
El mar lo ha reclamado, pero las vidas —lo único irremplazable— están de vuelta.