- La Guardia Civil intercepta dos motos de agua cargadas con hachís rumbo a la costa andaluza: un modus operandi que recuerda al contrabando en la ría de Arousa.
El Estrecho, cada vez más parecido a la ría de Arousa: motos de agua con hachís como método de pase
Un sistema rápido, camuflado y con sello marroquí
Lo que antes eran planeadoras surcando la ría de Arousa bajo la noche gallega, ahora son motos de agua esquivando radares en el Estrecho de Gibraltar. Esta semana, la Guardia Civil ha detenido a cuatro personas que transportaban 129 kilos de hachís repartidos en cinco fardos, ocultos de forma peculiar: envueltos en envoltorios que imitaban marcas comerciales de chocolatinas.
Los agentes del Destacamento de Inspección Pesquera (DIP) de Algeciras, acostumbrados a peinar las aguas por motivos muy distintos, han sumado a su labor una escena que cada vez se repite más: la mar como vía principal del narcotráfico costero.
Las motos de agua, aliadas del contrabando exprés
No es la primera vez que se usan motos de agua para este tipo de transporte, pero el patrón se consolida. Se trata de un método rápido, difícil de detectar y con escasa capacidad de carga, pero suficiente para pases de corto alcance desde el norte de África o desde puntos como Ceuta.
La similitud con los inicios del narcotráfico en Galicia es evidente. Las motos de agua recuerdan a las primeras planeadoras de la ría de Arousa: velocidad, sigilo, y rutas milimetradas que burlan la vigilancia costera. No es casual que las autoridades hayan empezado a vincular técnicas entre el norte y el sur del país.

Contrabando en el mar: mismo negocio, diferentes aguas
El Estrecho, por su situación estratégica, es una autopista marítima. Pero como en Galicia, las lanchas y ahora las motos no son solo para turistas. El hachís procedente de Marruecos, dosificado en pequeños envoltorios, va dirigido a canales de distribución rápida en la península. Según fuentes cercanas a la investigación, este tipo de pase se realiza con tripulaciones jóvenes, maniobrables y fácilmente reemplazables, igual que los “pilotos” que cruzaban los raidos entre O Grove y A Pobra.
Una amenaza flotante también para el sector pesquero
El incremento de estas prácticas en zonas pesqueras o de tránsito artesanal también genera tensiones. Los profesionales del mar denuncian desde hace años que este tipo de contrabando pone en riesgo la seguridad de la navegación costera, ya que las motos de agua entran sin control, incluso por zonas de fondeo o caladeros.
Además, se intensifican las inspecciones y controles, algo que si bien es necesario, altera la actividad de marineros y pescadores que trabajan de forma legal y rutinaria.
La investigación sigue abierta
Los cuatro detenidos han sido puestos a disposición judicial junto con el material intervenido, incluidas las dos motos de agua, adaptadas para ocultar la carga sin perder velocidad. La Guardia Civil no descarta más detenciones, ya que este tipo de operativos suelen formar parte de redes transfronterizas con tentáculos en distintos puertos del litoral andaluz.
Mientras tanto, la costa del sur se parece cada vez más a lo que Galicia ya conoce demasiado bien: el mar como autopista de ida y vuelta para el contrabando.