- Un marinero fallece y otro resulta herido tras la rotura de una estacha en el pesquero gallego Novo Alborada, que faenaba frente a la costa de Irlanda.
- Un tripulante murió y otro resultó herido en un accidente a bordo del pesquero gallego Novo Alborada mientras faenaba en aguas de Irlanda, en condiciones de mar muy adversas.
Un accidente mortal en plena faena en el Atlántico Norte
Un nuevo accidente laboral vuelve a sacudir al sector pesquero gallego en aguas del Atlántico Norte. Un marinero de nacionalidad marroquí falleció este jueves mientras trabajaba a bordo del pesquero gallego Novo Alborada, con base en el puerto de Vigo, cuando la embarcación faenaba frente a las costas del condado de Kerry, al suroeste de la República de Irlanda. En el mismo siniestro, otro tripulante, de nacionalidad indonesia, resultó herido y tuvo que ser evacuado de urgencia.
El suceso se produjo durante las maniobras habituales de trabajo en cubierta y, según las primeras informaciones, estuvo provocado por la rotura repentina de un cabo o una estacha, un riesgo bien conocido en las operaciones de pesca de altura.
Rotura de una estacha, una de las maniobras más peligrosas a bordo
De acuerdo con fuentes de los servicios de emergencia y medios locales irlandeses, ambos tripulantes se vieron directamente afectados cuando el cabo cedió bajo tensión. La rotura de estachas durante maniobras de arrastre o largado de aparejos es uno de los accidentes más graves en la pesca profesional, especialmente en buques de gran porte y en condiciones de mar adversa.
El impacto fue mortal para el marinero marroquí, que falleció a bordo del arrastrero antes de poder ser evacuado. Su compañero, herido de diversa consideración, fue estabilizado y trasladado posteriormente a un centro hospitalario.
Compleja operación de rescate en condiciones extremas de mar
El Centro de Coordinación de Rescates Marinos de Valentia (Kerry) recibió el aviso alrededor de las 09.00 horas, tras una comunicación cursada por las autoridades españolas. En ese momento, el Novo Alborada se encontraba a unas 30 millas al suroeste de Valentia, en una zona especialmente expuesta al mal tiempo.
Hasta el lugar del accidente se desplazaron dos helicópteros del servicio de guardacostas irlandés, además de una aeronave de ala fija, para coordinar la evacuación de los tripulantes afectados. Las fuentes de emergencia calificaron la intervención como “muy difícil”, debido al fuerte temporal que afectaba a la zona, con olas de entre cinco y seis metros, lo que complicó enormemente las maniobras aéreas y marítimas.

Finalmente, el tripulante indonesio herido fue evacuado y trasladado al Hospital Universitario de Cork, donde permanece ingresado.
Un recordatorio de la dureza y los riesgos del trabajo en la pesca
Este nuevo siniestro vuelve a poner de relieve la peligrosidad inherente al trabajo en la pesca de altura, especialmente en caladeros lejanos y bajo condiciones meteorológicas extremas. La combinación de maquinaria pesada, cabos sometidos a enormes tensiones y mar gruesa convierte cualquier maniobra en un riesgo potencial para la tripulación.
A pesar de los avances en protocolos de seguridad y formación, los accidentes relacionados con cabos y estachas siguen siendo una de las principales causas de lesiones graves y mortales en el sector pesquero a nivel internacional.
Galicia y la pesca en aguas irlandesas
La presencia de buques gallegos en aguas del Atlántico Norte, incluidas las zonas próximas a Irlanda, es habitual dentro de la flota de altura y gran altura con base en Vigo. Estos barcos operan durante largas campañas, con tripulaciones multinacionales y en entornos de trabajo exigentes, donde la prevención de riesgos laborales es clave.
El accidente del Novo Alborada se suma a otros episodios recientes que han reabierto el debate en el sector sobre la necesidad de reforzar la formación en maniobras críticas, el mantenimiento del material de cubierta y la mejora de los sistemas de alerta y protección para las tripulaciones.
Un sector en duelo
El fallecimiento del marinero marroquí ha causado consternación entre la comunidad marítima y recuerda, una vez más, el alto precio que sigue pagando el sector pesquero. Mientras el compañero herido continúa recuperándose en Irlanda, el foco vuelve a situarse en la seguridad a bordo y en la importancia de minimizar riesgos en uno de los trabajos más duros y peligrosos del mar.