- Un marinero de 61 años, vecino de Ribeira y de origen senegalés, falleció mientras faenaba en el Playa de Cesantes frente a Costa da Vela.
- Un marinero de 61 años murió en un accidente laboral a bordo del pesquero Playa de Cesantes, frente a Costa da Vela. La Guardia Civil investiga el suceso.
Un marinero de 61 años, vecino de Ribeira y de origen senegalés, perdió la vida durante la madrugada de este martes, 18 de agosto, mientras trabajaba a bordo del cerquero Playa de Cesantesfrente a Costa da Vela, en Cangas de Morrazo.
Una muerte que vuelve a recordar la cara más dura de uno de los oficios esenciales de Galicia. El mar proporciona alimento y sustento a miles de familias, pero continúa siendo también uno de los escenarios laborales con mayor riesgo.
El accidente se produjo en plena faena, cuando el pesquero se encontraba aproximadamente a una milla de la costa. Las circunstancias concretas deberán ser determinadas por la investigación abierta, aunque las primeras informaciones apuntan a un accidente durante las labores relacionadas con el aparejo.
La emergencia se activó en plena madrugada
La emergencia fue comunicada a Salvamento Marítimo alrededor de las 00.22 horas, solicitándose asistencia urgente para uno de los tripulantes.
El Playa de Cesantes emprendió inmediatamente rumbo hacia tierra mientras se valoraba una posible evacuación aérea. El helicóptero Pesca 1, que se encontraba en vuelo, permaneció disponible ante la posibilidad de intervenir.
Finalmente, la evacuación no llegó a realizarse. El trabajador falleció y el propio cerquero continuó hacia Vigo.
El barco alcanzó O Berbés pasadas las dos de la madrugada, con el cuerpo sin vida del marinero a bordo.
Hasta el puerto se desplazaron efectivos de la Guardia Civil y la Policía Judicial asumió las diligencias para tratar de reconstruir con precisión cómo se produjo el accidente.
La autopsia deberá determinar las causas exactas del fallecimiento.
La investigación deberá aclarar qué ocurrió a bordo
Uno de los elementos centrales será establecer la secuencia de acontecimientos durante la maniobra que realizaba la tripulación.
Las primeras informaciones publicadas apuntan a que el marinero pudo sufrir un accidente relacionado con los elementos utilizados durante la recogida del aparejo. Sin embargo, este extremo deberá ser confirmado por los investigadores.
En accidentes laborales de esta gravedad resulta especialmente importante diferenciar las primeras hipótesis de los hechos acreditados.
Será la investigación de la Policía Judicial, junto con los resultados de la autopsia y las correspondientes actuaciones en materia laboral, la que permita esclarecer lo sucedido.

La pesca sigue siendo uno de los trabajos más peligrosos
La tragedia vuelve a poner sobre la mesa una realidad conocida por quienes viven del mar: trabajar en un pesquero continúa implicando un nivel de riesgo extraordinariamente elevado.
Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) sitúan a la pesca marina entre las actividades laborales con mayor siniestralidad de España.
En 2024, el índice de incidencia de accidentes mortales durante la jornada laboral en la pesca marina alcanzó 29,50, frente al 3,33 del conjunto de sectores. Es decir, una tasa cercana a nueve veces la media.
Los riesgos se multiplican a bordo: cubiertas mojadas, movimiento permanente del barco, maquinaria, cabos y cables sometidos a tensión, aparejos pesados, condiciones meteorológicas adversas, jornadas exigentes y maniobras en las que unos segundos pueden resultar decisivos.
Precisamente, los estudios sobre siniestralidad pesquera señalan las faenas de pesca, el manejo de maquinaria y equipos y los elementos sometidos a tensión entre los ámbitos especialmente vinculados a accidentes graves y mortales.
Un marinero de Ribeira, nacido en Senegal
La víctima vivía en Ribeira, uno de los grandes municipios marineros de Galicia, aunque había nacido en Senegal.
Ese dato también merece ser contado.
Porque detrás de expresiones genéricas como “inmigración” existen historias personales muy diferentes. No todos los inmigrantes vienen a España a delinquir. Muchos llegan buscando una oportunidad, trabajan, cotizan y contribuyen con su esfuerzo a sectores que necesitan mano de obra. Algunos se dejan la vida intentando llegar a Europa y otros, desgraciadamente, pueden perderla trabajando.
Este marinero tenía 61 años y se ganaba la vida en un pesquero gallego.
En una actividad como la pesca, donde conviven desde hace años trabajadores de diferentes nacionalidades, su muerte recuerda que en cubierta, cuando comienza la faena, importan mucho menos los lugares de nacimiento que el trabajo compartido.
El mar no pregunta por el pasaporte de quien sale a ganarse el jornal.
Galicia vuelve a mirar hacia la seguridad en el mar
Galicia mantiene una relación económica, social y cultural inseparable de la pesca. Pero cada accidente mortal obliga también a preguntarse qué puede hacerse para reducir los riesgos.
La prevención, la formación de las tripulaciones, el mantenimiento de equipos, los procedimientos de trabajo y la capacidad de reacción ante una emergencia son fundamentales en una actividad donde el riesgo cero probablemente no existe, pero donde cada accidente debe servir para aprender.
La muerte de este marinero frente a Costa da Vela deja hoy una silla vacía a bordo y una familia esperando respuestas.
Ahora corresponde a la investigación determinar exactamente qué ocurrió.
Mientras tanto, queda una certeza mucho más sencilla: un hombre salió al mar a trabajar y no regresó con vida.