- Las intensas lluvias y la llegada masiva de agua dulce a la ría de Arousa provocan episodios de mortandad de mejillón en bateas.
- Las borrascas del invierno provocan mortandad de mejillón en la ría de Arousa. El sector analiza daños y pide medidas urgentes a la Xunta.
La lluvia pone en jaque al mejillón de la ría de Arousa
El tren de borrascas que ha golpeado Galicia en las últimas semanas empieza a pasar factura al corazón del sector mejillonero. Productores de la ría de Arousa han detectado episodios de mortandad en bateas vinculados a la llegada masiva de agua dulce, un fenómeno que altera el equilibrio natural del estuario y compromete la supervivencia del molusco.
La situación ha encendido las alarmas en la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), que ya trabaja para evaluar el alcance real del problema. Aunque todavía no existe una cifra clara de pérdidas, los primeros avisos procedentes de distintas zonas productoras apuntan a que el impacto podría ser significativo.
El mejillón necesita un equilibrio relativamente estable entre salinidad, temperatura y alimento. Cuando grandes volúmenes de agua dulce entran en las rías en poco tiempo —procedentes de lluvias intensas y desembocaduras fluviales— ese balance se rompe. El resultado puede ser estrés biológico, paradas en el crecimiento e incluso mortalidad.
Un análisis batea a batea
Ante la incertidumbre, Opmega ha iniciado una recogida de datos entre sus asociados. La organización ha pedido a los productores que revisen sus bateas y comuniquen cualquier incidencia detectada.
El objetivo es elaborar una radiografía detallada de lo ocurrido en las distintas zonas de cultivo de la ría.
Con esa información sobre la mesa, la organización prevé trasladar el informe a la Consellería do Mar para evaluar posibles medidas de apoyo al sector.
Según explican desde el colectivo, conocer el alcance real de los daños es clave para determinar si se trata de episodios puntuales o de un problema más amplio que pueda afectar a la producción de los próximos meses.
Un invierno que ya había castigado al sector
La mortandad detectada llega en un momento especialmente delicado para el mejillón gallego. Durante buena parte de 2025, las mareas rojas obligaron a cerrar polígonos de cultivo en repetidas ocasiones, frenando la actividad y reduciendo ingresos.
A esa situación se sumaron otros factores que vienen tensionando al sector desde hace años:
• Inestabilidad ambiental en las rías
• Descensos puntuales de producción
• Escasez de semilla para asegurar los ciclos de cultivo
• Aumento de costes en las explotaciones
El episodio de lluvias intensas no hace más que añadir presión a un sistema productivo que depende directamente del estado del mar.
Impacto en toda la ría
Los problemas no se limitan únicamente al mejillón. En las últimas semanas también se han registrado mortandades de marisco en bancos naturales de la ría de Arousa.
Playas y zonas marisqueras de lugares como Carril, Vilaxoán, Vilanova o A Illa han visto aparecer grandes cantidades de moluscos muertos, lo que hace sospechar que el impacto del exceso de agua dulce puede haberse extendido por diferentes hábitats productivos.
Además de afectar a especies como almejas o berberechos, también se han detectado problemas en bancos de longueirones y navajas, lo que podría repercutir en el marisqueo a flote en los próximos meses.
Todo ello refuerza la idea de que el episodio meteorológico ha tenido un impacto amplio en el ecosistema de la ría.
Galicia: un sector estratégico en alerta
El mejillón es uno de los pilares económicos del litoral gallego. Galicia produce alrededor del 90 % del mejillón cultivado en España y es uno de los grandes referentes mundiales en este sector.
Miles de empleos dependen directa o indirectamente de las bateas: marineros, rederas, transporte, depuración, comercialización e industria conservera.
Por eso, cualquier alteración ambiental en las rías genera preocupación inmediata.
Desde el sector se insiste en que es fundamental que las administraciones reaccionen con rapidez si los datos confirman pérdidas relevantes. Las empresas productoras arrastran meses complicados y muchas explotaciones tienen cada vez menos margen para absorber nuevos golpes.
Petición de una respuesta rápida
Una vez finalice la recopilación de información, Opmega solicitará una reunión con la Consellería do Mar para exponer la situación.
El objetivo es analizar posibles medidas que permitan:
• Evaluar las pérdidas reales
• Amortiguar el impacto económico
• Garantizar la continuidad de las explotaciones
El sector considera prioritario que exista una respuesta ágil si se confirma que la entrada masiva de agua dulce ha provocado daños relevantes.
Las rías gallegas han demostrado históricamente una enorme capacidad productiva, pero también su fragilidad frente a episodios meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes.
Por ahora, todas las miradas están puestas en las bateas de Arousa, donde los productores siguen revisando cuerdas y mejillón para entender hasta qué punto este invierno excepcionalmente lluvioso puede condicionar la próxima campaña.