Más de 235 kilos de marisco decomisados en una nueva ofensiva contra el furtivismo

  • Las autoridades intensifican la lucha contra el furtivismo en las rías gallegas con la incautación de más de 235 kilos de especies marinas y cientos de artes ilegales.
  • Un operativo contra el furtivismo en las rías de Vigo, Arousa, Muros-Noia y la costa de Muxía permitió decomisar más de 235 kilos de recursos marinos y retirar cientos de artes ilegales. El sector reclama medidas más eficaces.

El furtivismo continúa siendo una de las mayores amenazas para los recursos marinos de Galicia. Pese a los constantes operativos de vigilancia y a las numerosas incautaciones realizadas a lo largo del año, la extracción ilegal de especies sigue poniendo en riesgo la sostenibilidad de los bancos marisqueros, la actividad pesquera profesional y el equilibrio de los ecosistemas costeros.

La última actuación desarrollada en las rías de Vigo, Arousa, Muros-Noia y en la costa de Muxía vuelve a poner de manifiesto la dimensión del problema. Los servicios de vigilancia lograron intervenir más de 235 kilogramos de distintas especies marinas, además de retirar centenares de artes de pesca utilizadas de forma ilegal.

El operativo permitió devolver al mar numerosas capturas

Durante la actuación fueron decomisados ejemplares de pulpo, percebe, nécora y bogavante (lumbrigante), recursos de elevado valor comercial cuya extracción ilegal supone un importante perjuicio para el sector.

Siempre que las condiciones de supervivencia lo permitieron, las capturas fueron devueltas al mar, contribuyendo así a minimizar el impacto sobre los recursos pesqueros y favorecer su recuperación.

Este tipo de actuaciones no solo persigue sancionar a quienes incumplen la normativa, sino también preservar el futuro de unas especies esenciales para la economía de numerosas localidades costeras gallegas.

Retiradas cientos de artes ilegales

Además de las especies intervenidas, los agentes retiraron un importante volumen de artes de pesca ilegales o colocadas de forma irregular:

  • 300 nasas
  • 79 cacharros
  • 4 kilómetros de redes de miños

Estas artes, además de emplearse al margen de la normativa, continúan capturando especies incluso cuando son abandonadas, provocando el conocido como “pesca fantasma”, un problema ambiental que afecta gravemente a la biodiversidad marina.

Su retirada supone un alivio para los ecosistemas y también para los profesionales que desarrollan su actividad respetando las normas.

Galicia mantiene una vigilancia constante, pero el problema persiste

Galicia dispone de uno de los sistemas de control pesquero y marisquero más amplios de Europa. Guardacostas, fuerzas y cuerpos de seguridad y servicios de inspección realizan operativos prácticamente a diario en distintos puntos del litoral.

Sin embargo, la realidad demuestra que no hay manera de acabar definitivamente con el furtivismo.

Las actuaciones se suceden semana tras semana y las cifras de decomisos siguen siendo elevadas. A ello se suma la enorme extensión del litoral gallego —con más de 1.600 kilómetros de costa y decenas de rías, puertos y zonas de difícil acceso—, lo que convierte la vigilancia permanente en un auténtico desafío.

El problema no se limita únicamente a la extracción ilegal. En muchos casos existe además una cadena de comercialización clandestina que alimenta una economía sumergida y genera una competencia desleal para pescadores y mariscadores que cumplen estrictamente la normativa.

Un golpe directo al trabajo del sector profesional

Cada kilogramo de marisco o pescado extraído ilegalmente representa una pérdida para quienes viven del mar de forma legal.

Las cofradías de pescadores y las agrupaciones de mariscadores llevan años reclamando un refuerzo de los controles y sanciones más contundentes para frenar una actividad que reduce los ingresos del sector, compromete la regeneración natural de los bancos marisqueros y deteriora la imagen de los productos pesqueros gallegos.

La situación resulta especialmente preocupante en un contexto en el que muchos recursos ya se encuentran sometidos a una fuerte presión debido al cambio climático, la contaminación, la pérdida de productividad de las rías y las dificultades que atraviesa el marisqueo a pie en numerosas zonas de Galicia.

La protección de los recursos marinos, una responsabilidad compartida

La lucha contra el furtivismo no depende únicamente de los cuerpos de vigilancia.

El sector insiste en la importancia de la colaboración ciudadana para denunciar actividades sospechosas y evitar la compra de productos cuya procedencia no esté garantizada.

Consumir pescado y marisco adquirido únicamente a través de los canales legales constituye una de las herramientas más eficaces para cortar la rentabilidad económica del furtivismo.

Solo así será posible garantizar la conservación de los recursos marinos y asegurar el futuro de miles de familias que dependen directamente del mar.

El decomiso de más de 235 kilos de pulpo, percebe, nécora y bogavante, junto con la retirada de 300 nasas, 79 cacharros y cuatro kilómetros de redes, vuelve a demostrar el intenso trabajo de vigilancia que se desarrolla en el litoral gallego.

Sin embargo, también evidencia que el furtivismo sigue siendo un problema estructural que requiere vigilancia constante, mayor concienciación social y un firme compromiso de toda la cadena comercial para proteger uno de los mayores patrimonios naturales y económicos de Galicia: sus recursos marinos.