Marisqueo en Pontevedra: verano caro y cuotas mínimas

  • El marisqueo en la ría de Pontevedra vive un verano con buenos precios, pero cuotas bajas y salarios que apenas cubren gastos.

Un verano que no levanta la marea en el marisqueo

Julio y agosto siempre fueron los meses de “oxígeno” para el marisqueo en la ría de Pontevedra. Tradicionalmente, estas semanas aportaban el empujón que salvaba el año en una actividad marcada por la estacionalidad y la incertidumbre. Sin embargo, 2025 ha roto la regla: ni los buenos precios han podido compensar el freno impuesto por unas cuotas mínimas que asfixian a cofradías y mariscadoras.

Cuotas bajas, el verdadero lastre de la campaña

Expertas del sector alertan de que la raíz del problema no está en el mercado, sino en la biología y la gestión de los bancos. La ría sufre un crecimiento irregular de especies —especialmente bivalvos— y una productividad inferior a la de campañas anteriores. Esto ha obligado a reducir cupos de captura diarios, lo que se traduce directamente en ingresos mensuales que oscilan entre 300 y 400 euros netos, cifras insostenibles para una jornada de trabajo a pie de playa.

Poio. Marisqueo de a pie en el banco marisquero de A Seca y Combarro.

Un equilibrio frágil para el ecosistema y la economía

El impacto no es solo social. Las bajas cuotas buscan evitar una sobreexplotación que podría agravar la fragilidad de los bancos marisqueros, ya de por sí afectados por cambios en temperatura, salinidad y presencia de depredadores. En paralelo, el crecimiento anómalo de algunas especies altera el equilibrio ecológico y reduce el espacio para el marisco de mayor valor comercial, como la almeja fina o la babosa.

Resignación en las cofradías

En las cofradías de Poio, Lourizán o Raxó la sensación es de resignación. Aunque la demanda se mantiene estable y los precios en lonja son atractivos —especialmente en el mercado gallego y madrileño—, la cantidad que puede extraerse no permite que las cuentas cuadren. “No podemos vivir de precios altos si no hay producto que vender”, lamenta una mariscadora veterana.

Un futuro condicionado por la gestión y el clima

El sector marisquero mira al otoño con cautela. La recuperación de los bancos dependerá de la gestión de las zonas de producción y de factores ambientales cada vez más imprevisibles. Si la productividad no mejora y las cuotas siguen siendo reducidas, 2025 se consolidará como uno de los peores años para el marisqueo en la ría de Pontevedra en la última década.