Marisqueo a pie: cinco meses sin ingresos, pagando cuotas y sin respuestas

  • Las mariscadoras gallegas denuncian que siguen pagando cuotas del ISM mientras acumulan cinco meses sin ingresos y exigen medidas urgentes.
  • La crisis del marisqueo a pie en Galicia se agrava. Las trabajadoras denuncian cinco meses sin ingresos, el cobro de cuotas del ISM y la falta de respuestas efectivas por parte de las administraciones.

Febrero. Marzo. Abril. Mayo. Y el calendario sigue avanzando.

Cinco meses después del inicio de la crisis que afecta al marisqueo a pie en Galicia, cientos de trabajadoras continúan sin ingresos regulares mientras siguen llegando las obligaciones económicas. La última muestra de esa realidad ha vuelto a coincidir con el cobro de las cuotas del Instituto Social de la Marina (ISM), una situación que ha reavivado la indignación en el sector.

Cinco meses sin ingresos, pero las cuotas siguen llegando.

Con los bancos marisqueros aún lejos de recuperarse y sin ayudas suficientes para compensar las pérdidas acumuladas, numerosas familias afrontan una situación económica cada vez más complicada.

Desde el colectivo Mulleres Salgadas denuncian que la crisis ha alcanzado un punto límite y reclaman medidas urgentes que vayan más allá de anuncios y promesas.

Una crisis social que ya supera el ámbito productivo

Lo que comenzó como una grave crisis ambiental y productiva en los bancos marisqueros gallegos se ha transformado en una emergencia social de gran magnitud.

Las consecuencias de los temporales registrados durante el invierno afectaron seriamente a numerosos bancos de almeja y berberecho, provocando una drástica reducción de la actividad extractiva en muchas zonas del litoral gallego.

La falta de recurso y la inviabilidad económica de las jornadas de trabajo han dejado a cientos de profesionales sin ingresos durante meses.

El impacto resulta especialmente duro en un sector altamente feminizado, donde buena parte de las trabajadoras dependen directamente de lo que obtienen cada día en las playas y bancos marisqueros.

Muchas de ellas han tenido que recurrir nuevamente al apoyo de familiares para afrontar gastos cotidianos, una situación que creían superada después de años de trabajo y esfuerzo.

El pago de las cuotas del ISM aumenta la indignación

La llegada del día de cobro de las cuotas del Instituto Social de la Marina ha reavivado el malestar entre las profesionales del sector.

Desde Mulleres Salgadas recuerdan que detrás de cada recibo existen personas y familias que llevan meses sin poder desarrollar con normalidad su actividad.

“Detrás de cada recibo hai persoas, familias enteiras e vidas sostidas con enorme esforzo. Non son números. Non son meros expedientes”, señalan desde el colectivo.

Las mariscadoras consideran incomprensible que continúen exigiéndose pagos a profesionales que atraviesan una situación excepcional y que, en muchos casos, carecen actualmente de ingresos suficientes para asumir esas obligaciones.

La organización reclama sensibilidad institucional y medidas extraordinarias adaptadas a una realidad que consideran insostenible.

El sector rechaza endeudarse para sobrevivir

Durante los últimos meses se han planteado diferentes fórmulas de financiación para intentar aliviar la situación económica del sector.

Sin embargo, las mariscadoras insisten en que los créditos no pueden convertirse en la principal respuesta ante una crisis provocada por circunstancias ajenas a las trabajadoras.

“Cando hai persoas que levan meses sen ingresos, o crédito non é unha solución. É unha carga máis”, sostienen.

Desde el colectivo consideran que aumentar el endeudamiento solo trasladaría el problema al futuro sin resolver las necesidades inmediatas de quienes llevan meses sin poder generar ingresos.

Por ello reclaman ayudas directas ajustadas a las pérdidas reales y mecanismos de protección social que permitan garantizar la continuidad de la actividad.

Ayudas insuficientes y sensación creciente de abandono

Aunque en las últimas semanas se han anunciado distintas iniciativas de apoyo y convenios con entidades del sector, el malestar continúa creciendo en numerosas zonas costeras.

Las trabajadoras consideran que las medidas adoptadas hasta ahora resultan insuficientes para compensar los efectos de una paralización que ya alcanza los cinco meses.

Entre las principales demandas del sector destacan:

  • Ayudas directas vinculadas a las pérdidas reales.
  • Suspensión o bonificación temporal de las cuotas del ISM.
  • Protección social efectiva para las familias afectadas.
  • Regeneración urgente de los bancos marisqueros.
  • Un plan de recuperación estructural para el marisqueo gallego.

Desde Mulleres Salgadas insisten en que no buscan soluciones temporales ni medidas de emergencia puntuales.

“Non queremos máis atrasos. Non queremos máis escusas. Non podemos agardar máis”, afirman.

Galicia se juega mucho más que una campaña marisquera

El problema trasciende ya la actividad extractiva.

La paralización del marisqueo repercute directamente en las economías familiares, en las lonjas, en las plazas de abastos y en numerosos negocios vinculados al mar que dependen de la actividad diaria de las mariscadoras.

Pero también afecta a algo menos visible: la autonomía económica de cientos de mujeres que durante décadas han contribuido al sostenimiento social y económico de las comunidades costeras gallegas.

“Está en xogo a autonomía das mulleres. O dereito a vivir do noso traballo. Con dignidade”, recuerdan desde el colectivo.

El sector exige decisiones inmediatas

Las mariscadoras consideran que la situación requiere una respuesta coordinada entre la Xunta de Galicia, el Instituto Social de la Marina y el resto de administraciones implicadas.

Reclaman medidas justas, valientes e inmediatas que permitan aliviar la presión económica y garantizar la viabilidad futura de una actividad esencial para muchas localidades costeras.

Cinco meses después del inicio de la crisis, el sector sigue esperando respuestas mientras las obligaciones continúan llegando puntualmente y los ingresos siguen sin hacerlo.

Para muchas trabajadoras del mar, la imagen de un nuevo recibo del ISM cargado en la cuenta se ha convertido en el símbolo de una situación que consideran cada vez más injusta y difícil de sostener.