Mariscadores de Noia retiran 17 toneladas de bivalvo muerto

  • Mariscadores de a pie de Noia retiran 17 toneladas de conchas y marisco muerto en Testal tras la crisis por baja salinidad que afecta a los bancos marisqueros gallegos.
  • Setenta mariscadores de Noia retiraron 17 toneladas de bivalvo muerto en Testal para evitar depredadores y limpiar los bancos tras la mortandad causada por la baja salinidad.

Una limpieza urgente en el corazón marisquero de Noia

La ría de Noia vuelve a evidenciar la fragilidad del equilibrio que sostiene al marisqueo gallego. Setenta mariscadores y mariscadoras de a pie se movilizaron esta semana para retirar 17 toneladas de conchas y bivalvo muerto acumulado en la playa de Testal, uno de los bancos productivos más emblemáticos de Galicia.

La actuación, impulsada por la agrupación de mariscadores de a pie de la cofradía, responde a una situación excepcional provocada por la baja salinidad del agua tras semanas de intensas precipitaciones y temporales, un fenómeno que ha causado mortandad masiva de almeja en diferentes zonas de las rías gallegas.

Durante varias horas de trabajo manual, el colectivo se centró en la zona de entrada al banco marisquero, donde habitualmente faenan estos productores. La acumulación de conchas y molusco muerto era tal que ni siquiera pudieron llegar al área de O Cuncheiro, uno de los sectores del arenal.

Montañas de conchas y una carrera contra el tiempo

El objetivo principal de la intervención fue retirar la gran acumulación de conchas vacías y marisco muerto antes de que su descomposición genere problemas adicionales para el ecosistema y para la actividad marisquera.

Según explicó el presidente de la agrupación de mariscadores de a pie, Francisco Pérez Villanueva, la preocupación del sector es clara: evitar que el marisco en descomposición atraiga depredadores o agrave el deterioro del banco.

“Hai moito marisco morto que vai traer depredadores”, señaló el representante del colectivo.

La retirada del material orgánico muerto también ayuda a mejorar las condiciones del sedimento, facilitando la recuperación natural del banco cuando las condiciones ambientales vuelvan a estabilizarse.

Entre el desastre, algunos ejemplares con vida

Pese al escenario desolador, la jornada dejó un pequeño resquicio de esperanza. Entre las montañas de conchas, los mariscadores lograron rescatar dos capachos de almeja japónica viva.

Los ejemplares fueron trasladados y resembrados en la zona conocida como Caídas de Boa, un punto del banco elegido por sus condiciones más favorables.

Según explicó Pérez Villanueva, esta área está más protegida y recibe corrientes con mayor aporte de agua salada, lo que podría aumentar las posibilidades de supervivencia del marisco recuperado.

Aunque el volumen salvado es reducido en comparación con la mortandad registrada, la acción simboliza la capacidad de reacción del propio sector para intentar preservar el recurso.

Bancos muy afectados por la baja salinidad

La mortandad registrada en Noia se relaciona directamente con el descenso de la salinidad del agua tras una cadena de borrascas que descargaron grandes volúmenes de lluvia en Galicia durante el invierno.

Este fenómeno afecta especialmente a los bancos explotados por mariscadores de a pie, situados en zonas intermareales más sensibles a los aportes de agua dulce procedente de ríos y escorrentías.

De hecho, fue el propio presidente del colectivo quien detectó el problema a comienzos de febrero al inspeccionar el arenal durante una pausa en las lluvias.

En aquella revisión encontró un auténtico manto de conchas cubriendo la playa de Testal, señal clara de una mortandad significativa.

Posteriormente, la cofradía realizó una primera inspección y semanas después un muestreo técnico que terminó derivando en la solicitud de cierre forzoso de los bancos marisqueros por mortandad.

Situación desigual en las rías gallegas

Mientras en Noia la mortandad ha tenido un impacto severo, en otras zonas de Galicia la situación parece menos crítica. En la ría de Pontevedra, por ejemplo, los primeros indicios apuntan a una mortalidad moderada.

Así lo explicó la conselleira do Mar, Marta Villaverde, durante una visita al banco marisquero de A Seca, en Poio, donde se están realizando muestreos para evaluar el estado real de la almeja.

Según la responsable autonómica, las primeras percepciones de las mariscadoras indican que el impacto podría ser menor que en otras rías, aunque insistió en que la valoración es todavía provisional y debe confirmarse mediante análisis técnicos.

Los resultados de estos estudios serán determinantes para definir posibles medidas de apoyo al sector y estrategias de recuperación de los bancos.

Una campaña prometedora que se vino abajo

La crisis actual resulta especialmente frustrante para el sector porque las previsiones para este año eran optimistas.

Según recordó la Consellería do Mar, los muestreos realizados en otoño de 2025 mostraban una recuperación notable respecto a la situación crítica vivida en 2023. Muchos bancos presentaban una alta biomasa de talla precomercial, lo que auguraba una buena campaña para 2026.

Sin embargo, la sucesión de temporales invernales alteró por completo ese escenario.

La brusca reducción de la salinidad, combinada con cambios en la dinámica de las rías, terminó desencadenando episodios de mortandad que han golpeado de nuevo al marisqueo gallego.

El reto ahora: recuperar los bancos marisqueros

El sector y la administración coinciden en que el desafío inmediato es garantizar la recuperación de los bancos y evitar que los daños se prolonguen durante los próximos años.

Entre las cuestiones que deberán evaluarse está la disponibilidad de semilla de almeja para posibles programas de regeneración, un aspecto que la Consellería analizará junto con los operadores del sector.

Mientras tanto, iniciativas como la limpieza realizada en Testal reflejan la realidad del marisqueo gallego: un sector que depende del mar, pero que también lucha activamente por cuidarlo cuando llegan las crisis.

La retirada de 17 toneladas de conchas y marisco muerto en la ría de Noia evidencia la magnitud del impacto que los fenómenos meteorológicos pueden tener sobre el marisqueo. También pone de relieve la capacidad de movilización de los profesionales del sector, que actúan para proteger sus bancos incluso en los momentos más difíciles.

La evolución de los próximos meses será clave para saber si los ecosistemas marisqueros gallegos logran recuperarse a tiempo para salvar una campaña que, hasta hace poco, prometía ser una de las mejores de los últimos años.