Las lluvias ponen a prueba el marisqueo en las rías gallegas

  • La Xunta intensifica los estudios en bancos marisqueros de varias rías gallegas para evaluar el impacto de las lluvias y la caída de salinidad en almejas y berberechos.
  • Las lluvias obligan a intensificar los análisis científicos en bancos marisqueros de Galicia. Los primeros estudios apuntan a un impacto menor en varias rías.

Las lluvias ponen a prueba el marisqueo en las rías gallegas

Las rías gallegas han vivido semanas de intensa vigilancia. Las lluvias persistentes registradas en Galicia durante el último mes encendieron las alarmas en el sector marisquero por un factor clave para el ecosistema: la caída de la salinidad provocada por la entrada masiva de agua dulce en las rías.

Para miles de mariscadoras y mariscadores, ese cambio puede marcar la diferencia entre una campaña normal o un año complicado. La salinidad es determinante para el crecimiento y supervivencia de especies como la almeja o el berberecho.

Ante este escenario, la Xunta activó un dispositivo científico en distintos puntos del litoral gallego para evaluar el estado real de los bancos marisqueros y medir con precisión el impacto de las lluvias.

Las primeras conclusiones apuntan a un escenario menos preocupante de lo previsto, aunque los análisis continúan en varias rías.

Un operativo científico desplegado en varias rías gallegas

La Consellería do Mar ha intensificado durante las últimas semanas los muestreos en distintos bancos marisqueros de Galicia.

Los trabajos se están desarrollando en colaboración con biólogos de zona, técnicos especializados y asistencias técnicas vinculadas a las cofradías de pescadores.

El objetivo es comparar los datos actuales con los obtenidos en campañas anteriores —especialmente los estudios realizados el pasado otoño— cuando los bancos presentaban una situación favorable con abundante biomasa en talla precomercial.

Estos estudios permiten analizar:

  • el nivel de supervivencia del marisco
  • la evolución de las poblaciones en cada banco
  • los posibles efectos de la bajada de salinidad
  • y la necesidad de aplicar medidas de gestión si fuese necesario

Los muestreos ya se han realizado en numerosos enclaves productivos y continúan ampliándose a diferentes zonas del litoral para obtener una fotografía completa del estado del recurso.

Combarro y Campelo, dos bancos bajo observación

Uno de los puntos donde se han intensificado los trabajos científicos es el banco marisquero de Combarro, en la ría de Pontevedra.

Allí se han desarrollado varios muestreos para evaluar el estado de las poblaciones de almeja tras los episodios de lluvia.

La conselleira do Mar, Marta Villaverde, visitó esta zona para seguir sobre el terreno el desarrollo de los trabajos de análisis.

Durante la jornada también se desplazó al banco marisquero de Campelo, en el municipio de Poio, donde pudo comprobar cómo se está retomando la actividad extractiva con cautela.

En esta zona, las mariscadoras han vuelto progresivamente al trabajo mientras se mantiene una vigilancia constante del estado del recurso.

Las primeras impresiones trasladadas por profesionales del sector y técnicos apuntan a que el impacto de la bajada de salinidad podría haber sido menor de lo que se temía inicialmente.

No obstante, el diagnóstico definitivo dependerá de los resultados completos de los análisis científicos.

Límites de captura para proteger el recurso

Mientras se evalúa la evolución de los bancos marisqueros, la actividad continúa en algunas zonas bajo criterios de prudencia.

En Campelo, por ejemplo, se han establecido topes de captura limitados como medida preventiva:

  • 5 kilos de almeja japonesa por persona
  • 0,5 kilos de almeja fina

Este tipo de medidas permiten mantener la actividad extractiva sin comprometer la sostenibilidad del recurso mientras se obtienen datos más concluyentes.

La gestión adaptativa es una práctica habitual en el marisqueo gallego, especialmente en momentos de incertidumbre ambiental.

La salinidad, factor clave para el marisco

Las lluvias intensas afectan directamente a la dinámica de las rías. La entrada masiva de agua dulce reduce la salinidad del agua, un factor crítico para muchas especies de bivalvos.

Cuando ese descenso es brusco o prolongado, el marisco puede experimentar:

• estrés fisiológico

  • mortalidad en ejemplares jóvenes
  • desplazamientos en el sedimento
  • reducción en el crecimiento

Las especies más sensibles a estos cambios suelen ser:

  • almeja japonesa
  • almeja fina
  • berberecho

Por este motivo, los episodios prolongados de lluvia obligan a realizar evaluaciones rápidas que permitan reaccionar a tiempo si el recurso se ve afectado.

Galicia, referente europeo del marisqueo

Las rías gallegas constituyen uno de los principales centros de producción de marisco de Europa.

Miles de profesionales trabajan en la extracción de bivalvos en bancos naturales, una actividad que combina tradición, conocimiento del medio y gestión científica.

El marisqueo genera empleo directo en muchas localidades costeras y sostiene una importante cadena económica vinculada a la comercialización, la depuración y la distribución de marisco.

Por ello, cualquier alteración ambiental en las rías tiene un impacto directo en el tejido económico de numerosas comunidades costeras.

Vigilancia constante ante un clima cada vez más variable

Los episodios de lluvias intensas son cada vez más frecuentes en el contexto de variabilidad climática que afecta a los ecosistemas marinos.

En este escenario, el seguimiento científico continuo de los bancos marisqueros se ha convertido en una herramienta esencial para garantizar la sostenibilidad del recurso.

Los datos recogidos en las diferentes rías gallegas durante las últimas semanas permitirán determinar con mayor precisión la evolución de los bancos y orientar la gestión del marisqueo en los próximos meses.

Si las tendencias observadas hasta ahora se confirman, el impacto de las lluvias podría haber sido más limitado de lo previsto en varios puntos del litoral.

Aun así, el sector sigue mirando al mar con cautela. En el marisqueo, como bien saben quienes viven de él, la naturaleza siempre tiene la última palabra.