La renovación de la flota centra el futuro de la pesca europea

  • Luis Planas defiende renovar la flota pesquera europea, reforzar el FEMPA y revisar la Política Pesquera Común para garantizar un sector competitivo y sostenible.
  • España impulsa en la Unión Europea una reforma de la Política Pesquera Común para facilitar la renovación de la flota, reforzar el FEMPA y garantizar el futuro de la pesca.

La renovación de la flota pesquera europea se ha convertido en uno de los grandes ejes del debate comunitario sobre el futuro del sector. Durante la reunión informal de ministros de Agricultura y Pesca celebrada en Cork (Irlanda), el ministro español, Luis Planas, defendió una profunda revisión de la política pesquera europea para compatibilizar la sostenibilidad ambiental con la rentabilidad económica, la seguridad de las tripulaciones y el relevo generacional.

Su mensaje fue contundente: “La pesca del siglo XXI no puede hacerse con barcos del siglo XX”, una afirmación que resume la posición del Gobierno español en un momento decisivo para la futura reforma de la Política Pesquera Común (PPC) y la negociación del próximo Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).

Conservar los océanos para adaptarse al cambio climático

Antes del inicio del encuentro ministerial, Planas advirtió de que el cambio climático está transformando los ecosistemas marinos a un ritmo cada vez mayor.

El ministro recordó que frente a las Islas Baleares se han registrado las temperaturas del agua más elevadas desde que existen registros, un fenómeno que ya está modificando la distribución de numerosas especies comerciales.

Como ejemplo citó la llegada del pulpo procedente del Reino Unido al mercado español o la presencia cada vez más habitual del atún rojo en aguas irlandesas, circunstancias que evidencian cómo el calentamiento global está alterando la pesca europea.

“Tenemos que hacer dos cosas al mismo tiempo: conservar y adaptarnos”, afirmó Planas, quien insistió en que proteger los mares resulta imprescindible para garantizar la actividad futura del sector pesquero.

En este sentido, recordó que los propios pescadores son los primeros interesados en mantener unos océanos saludables, aunque subrayó que cualquier política de conservación debe ser compatible con una actividad económicamente viable y capaz de ofrecer ingresos dignos a quienes viven del mar.

La renovación de la flota, prioridad para la próxima década

Más allá de la sostenibilidad ambiental, España considera que el gran reto de los próximos años será modernizar una flota europea con una edad media muy elevada.

Según defendió el ministro, durante las últimas décadas la Unión Europea ha centrado gran parte de sus esfuerzos en recuperar los recursos pesqueros mediante una gestión basada en criterios científicos y en el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS), objetivo que considera ampliamente alcanzado en numerosos caladeros.

Ahora, sostiene, ha llegado el momento de impulsar una nueva etapa orientada a mejorar la competitividad de las empresas pesqueras, incrementar la seguridad laboral, reducir el consumo energético y adaptar los barcos a las exigencias medioambientales actuales.

Para ello reclama flexibilizar las normas comunitarias que actualmente dificultan la construcción de nuevos buques.

“La pesca del siglo XXI no puede hacerse con barcos del siglo XX”, reiteró Planas durante su intervención.

Más fondos para el FEMPA y nuevas vías de financiación

La financiación constituye otro de los pilares de la propuesta española.

Durante las negociaciones del próximo presupuesto comunitario, la Comisión Europea planteó inicialmente destinar 2.000 millones de euros al futuro FEMPA, cifra posteriormente elevada hasta los 4.000 millones.

Sin embargo, España, junto con varias comunidades autónomas y el propio sector pesquero, defiende mantener al menos los 6.200 millones de euros del actual marco financiero.

Además del incremento presupuestario, el Gobierno reclama eliminar las limitaciones que actualmente impiden utilizar una parte significativa de esos fondos para renovar embarcaciones, modernizar la flota o afrontar determinadas paradas de actividad.

Paralelamente, el Ministerio trabaja en fórmulas complementarias de financiación mediante el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y otros instrumentos financieros que permitan movilizar inversiones sin depender exclusivamente de las ayudas tradicionales del FEMPA.

Revisar una Política Pesquera Común adaptada a la realidad

España considera igualmente necesario actualizar algunos aspectos de la Política Pesquera Común que, a juicio del Gobierno, han quedado obsoletos.

Entre ellos figura la limitación de arqueo y potencia de los buques.

Para el Ministerio, mantener estas restricciones pierde sentido cuando la actividad ya está regulada mediante cuotas, TAC, vedas, límites de esfuerzo pesquero y modernos sistemas electrónicos de control.

El Ejecutivo también trabaja con la Comisión Europea para corregir los problemas derivados del sistema electrónico Catch, cuya implantación ha provocado retrasos administrativos en la importación de productos pesqueros.

La cuestión resulta especialmente relevante para España, que importa aproximadamente el doble del pescado que captura para abastecer a una de las industrias transformadoras y conserveras más importantes del mundo.

Una flota rentable, aunque con desigualdades

Frente a la percepción de crisis permanente, Planas aseguró que existen segmentos de la actividad pesquera con elevados niveles de rentabilidad, hasta el punto de despertar un creciente interés por parte del sistema financiero.

No obstante, reconoció que modalidades como el arrastre y parte de la flota palangrera atraviesan mayores dificultades tras el cierre de zonas marinas vulnerables en el Atlántico y el Mediterráneo.

Mientras tanto, la transformación industrial y la comercialización continúan incrementando el valor añadido del sector, compensando parcialmente el estancamiento de las capturas.

Vigo mantiene el liderazgo pesquero europeo

El ministro aprovechó también para desmentir las informaciones que situaban al puerto irlandés de Killybegs como el mayor puerto pesquero europeo.

Según explicó, el indicador realmente significativo es el valor económico de la primera venta.

De acuerdo con los datos de la Comisión Europea correspondientes a 2025, el puerto de Vigo continúa siendo el primer puerto pesquero de la Unión Europea, con 138 millones de euros en primera venta, frente a los 107 millones registrados por Killybegs.

Una posición que consolida a Galicia como el gran referente europeo tanto en actividad extractiva como en transformación, industria conservera, logística portuaria y economía azul.

Seguridad a bordo y tolerancia cero frente al acoso

Durante su intervención, Planas incidió también en la necesidad de reducir la siniestralidad laboral mediante embarcaciones más modernas, mejores condiciones de trabajo y una mayor formación preventiva.

En relación con las denuncias por acoso laboral y sexual registradas en buques públicos de investigación, el ministro defendió una política de “tolerancia absolutamente cero”, recordando la existencia de protocolos específicos y canales de denuncia para investigar cualquier caso.

Galicia, clave en la reforma pesquera europea

Pocas regiones europeas se juegan tanto en esta reforma como Galicia.

La comunidad concentra buena parte de la flota española, alberga los principales puertos pesqueros del país y lidera la industria transformadora y conservera europea.

La flexibilización de la Política Pesquera Común y la posibilidad de facilitar la renovación de los buques supondrían un importante impulso para toda la economía azul gallega, desde los astilleros hasta la industria auxiliar, pasando por los servicios portuarios y las empresas tecnológicas vinculadas al mar.

Un cambio de rumbo para garantizar el futuro del sector

El debate abierto en Bruselas sobre el futuro de la Política Pesquera Común marcará el rumbo de la pesca europea durante la próxima década.

España defiende que la sostenibilidad ya no puede medirse únicamente por el estado de los recursos pesqueros, sino también por la capacidad de mantener empresas viables, atraer nuevas generaciones de profesionales y ofrecer condiciones de trabajo acordes con las exigencias del siglo XXI.

En ese escenario, la renovación de la flota aparece como una pieza estratégica para reforzar la seguridad alimentaria, reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y consolidar el liderazgo de Galicia y de España como potencias pesqueras dentro de la Unión Europea.