La ouxa: el depredador que asedia a las rías gallegas

  • La ouxa amenaza los bancos marisqueros de Pontevedra y Arousa, mientras cofradías prueban capturas selectivas para frenar su avance.

La ouxa, un viejo conocido que vuelve a la primera línea

En las rías gallegas, donde cada campaña marisquera se libra como una batalla contra el clima, la calidad del agua y las mareas, aparece ahora un enemigo que muchos califican ya como el mayor devorador de bivalvos de nuestro litoral: la ouxa (Myliobatis aquila).

Un depredador silencioso —sin valor comercial y sin depredadores naturales claros— que ha puesto contra las cuerdas a bancos de almeja y berberecho desde Arousa hasta Pontevedra.

El problema no es nuevo, pero sí su alcance. Este verano, la abundancia de ouxas obligó incluso a suspender siembras completas de almeja juvenil, arrasadas antes de asentarse.

Una plaga que excava, remueve y devora

María del Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán, lo resume sin rodeos:

«Es el mayor comilón de almeja de la ría».

La técnica de caza de esta raya explica su impacto: utilizando sus amplias aletas como palas, remueve la arena, excava y deja el fondo salpicado de hoyos perfectamente reconocibles para cualquier mariscador. En cada uno, el rastro es el mismo: conchas rotas y bivalvos triturados por sus potentes placas dentales.

Lo que empezó hace algunos años en la ría de Arousa ha ido desplazándose hacia el sur, y este verano las cofradías de Pontevedra reportaron daños similares. El fenómeno preocupa especialmente en zonas intermareales, donde los bancos son más sensibles y donde la recuperación tras los temporales del 2023 sigue siendo lenta.

Cinco días decisivos para probar un arte de control

Ante este avance, la Consellería do Mar autorizó a las cofradías de Lourizán, Raxó y San Telmo a capturar ouxas durante cinco días, una medida excepcional que forma parte de un plan más amplio que implica a diez pósitos gallegos.

Para ello, el barco de la lonja de Campelo —habitualmente dedicado al arado de bancos y retirada de algas o depredadores como el cangrejo verde y el caracolillo— será equipado con raeira, un arte de enmalle específico para rayas y que no se utiliza en esta ría. Ha sido necesario traerla de fuera de la comarca.

Los resultados, por ahora, son una incógnita. La ventana autorizada llega en un momento del año poco favorable:

«Ahora apenas se ven. El problema lo tenemos en verano», recuerda Vázquez, que insiste en ampliar los periodos de extracción para que coincidan con los meses de mayor presencia.

Diez cofradías se unen para frenar la expansión

El avance de la ouxa no solo afecta a Pontevedra. Cofradías de Arousa y Vigo también han solicitado permisos, respaldadas por informes técnicos que evidencian el impacto en sus bancos marisqueros. En total, 93 embarcaciones han sido autorizadas a participar en esta pesquería selectiva entre finales de noviembre y el 21 de diciembre.

La idea no es abastecer el mercado —la ouxa no se consume en Galicia—, sino retirarla para procesarla como harina. Para ello, Seaga habilitará contenedores especiales en los puertos y gestionará su tratamiento.

Ciencia y oficio unidos para entender un depredador desconocido

A pesar de su creciente presencia, de la ouxa aún se sabe muy poco. Su biología, su comportamiento estacional y sus patrones de movimiento continúan llenos de incógnitas. Proyectos como Sol-Ouxa 2, desarrollados en el marco de Redemar, buscan arrojar luz sobre un pez cartilaginoso cuyo impacto económico sí está fuera de duda.

Uno de los primeros retos ha sido resolver incluso el galimatías de nombres entre Galicia y el resto del Estado:

– La Myliobatis aquila se llama en Galicia ouxa, águila de mar o chucho.

– La Dasyatis pastinaca, llamada en otros territorios chucho, aquí figura como ouxa común.

Una confusión que genera malentendidos y que Redemar ha tenido que aclarar para centrar los esfuerzos de gestión en la especie que realmente está dañando los bancos.

Un desafío urgente para la sostenibilidad del marisqueo

La expansión de la ouxa se ha convertido en uno de los grandes retos para el marisqueo a pie y a flote de Galicia. Su voracidad amenaza la capacidad de recuperación de un sector ya castigado por mortandades, climatología extrema y variaciones en la calidad del agua.

Los próximos meses serán clave para evaluar si estas capturas selectivas pueden convertirse en una herramienta eficaz y compatible con la actividad marisquera. De momento, las cofradías reclaman más días, más flexibilidad y, sobre todo, más conocimiento científico para entender y frenar a este depredador que, de continuar avanzando, podría comprometer seriamente la productividad de las rías.