- El sector pesquero paraliza flota y lonjas el 19 de enero contra los cambios en el reglamento de control de la pesca de la UE.
- La flota pesquera convoca un paro y manifestaciones el 19 de enero contra el nuevo reglamento de control de la pesca, que amenaza la viabilidad del sector.
El sector del mar dice basta
La paciencia del sector pesquero europeo, y muy especialmente del gallego, ha llegado a su límite. El próximo 19 de enero de 2026, la flota y las lonjas están llamadas a una paralización total en protesta por la modificación del Reglamento de Control de la Pesca impulsada desde Bruselas, una reforma que los profesionales consideran desproporcionada, burocrática y alejada de la realidad del trabajo en el mar.
La movilización, que se anuncia como una de las más relevantes de los últimos años, no se limita a una protesta simbólica. El paro afectará a la actividad extractiva, a las lonjas y a buena parte de la cadena de valor del sector, con concentraciones previstas en distintos puertos del Estado.
Qué rechaza exactamente el sector pesquero
El núcleo del conflicto está en dos de las medidas que contempla la reforma del reglamento comunitario y que han encendido todas las alarmas en la flota:
1.- Preaviso obligatorio de entrada a puerto
La exigencia de comunicar con cuatro horas de antelación la entrada a puerto es vista como una norma incompatible con la operativa real de la pesca, especialmente en flotas artesanales y de bajura, donde el estado de la mar, la seguridad o la propia logística del puerto condicionan cada jornada.
2.- Anotación de capturas mínimas a bordo
La obligación de registrar a bordo capturas inferiores a 50 kilos es interpretada como una carga burocrática innecesaria, que incrementa la presión administrativa sobre los tripulantes sin aportar mejoras reales en la sostenibilidad del recurso.
Para el sector, estas medidas no refuerzan el control, sino que criminalizan al pescador profesional, trasladando una desconfianza permanente hacia quienes viven del mar y cumplen ya con una normativa exigente.

Galicia, en primera línea de la protesta
Galicia, como principal potencia pesquera del Estado, tendrá un papel protagonista en la jornada de movilización. El cartel de la convocatoria fija concentraciones clave en:
• A Coruña, a las 11.00 horas, en el Paseo del Parrote
• Corcubión, entre las 16.00 y las 17.00 horas, en el puerto
• Madrid, a las 15.00 horas, frente a la Secretaría General de Pesca
Además, se anima a que en otros puertos se organicen actos coordinados a través de cofradías y organizaciones locales, reforzando así el carácter unitario de la protesta.
Impacto económico y social: mucho más que una protesta sectorial
La paralización de la flota no es solo un gesto reivindicativo. Tiene un impacto directo en:
• La actividad de las lonjas
• El suministro de pescado fresco
• El empleo directo e indirecto ligado al mar
• La soberanía alimentaria, uno de los grandes argumentos del sector
“No defendemos solo nuestros barcos, defendemos alimentos de proximidad y un modelo productivo estratégico”, repiten los profesionales, que alertan del riesgo de desmantelar la pesca europea frente a importaciones de terceros países con estándares mucho más laxos.
Un himno para unir al sector
La movilización ha sumado en los últimos días un elemento simbólico que refuerza su dimensión social: la creación de una canción reivindicativa, concebida como un himno del sector pesquero, que circula ya entre marineros, cofradías y organizaciones profesionales.
Más allá de lo musical, el tema se ha convertido en un grito de identidad, reflejando el sentimiento de abandono que percibe la gente del mar y reforzando la unidad de un colectivo acostumbrado a luchar en condiciones adversas.
Una llamada abierta a la sociedad
El mensaje final de la convocatoria es claro: la pesca es esencial. No solo para quienes faenan, sino para el conjunto del país. Por eso, el sector hace un llamamiento a la ciudadanía para que comprenda el alcance de la protesta y apoye una reivindicación que va más allá de los muelles.
El 19 de enero, el mar se detiene para hacerse oír.