La desaparición de la langosta en las Rías Baixas seria como un tesoro perdido

  • El colapso de la langosta en las Rías Baixas: Un ecosistema en peligro
  • El sector pesquero de las Rías Baixas, una vez próspero, ha visto una drástica disminución en las capturas de langosta (Palinurus elephas).

Durante las décadas de los sesenta y setenta, se descargaban entre 2,000 y 5,000 kilos de langosta por semana en algunas lonjas. Francisco Pérez, ex patrón mayor de la Cofradía de A Guarda, recuerda que las langostas eran tan abundantes que su característico sonido “cri, cri, cri” era omnipresente en las lonjas. En esa época, la langosta era un pilar fundamental de la economía local y una parte significativa de la identidad cultural marítima de la región

Sin embargo, el cambio ha sido drástico en el siglo XXI. Las estadísticas oficiales de la Xunta de Galicia muestran que las capturas de langosta se han desplomado. En 2005, A Guarda reportó 495 kilos de langosta, generando cerca de 25,000 euros. Desde 2016, las capturas han sido casi nulas, con excepciones mínimas en los últimos años. La sobrepesca y la lenta reproducción de la langosta, que tarda unos cinco años en alcanzar el tamaño comercial mínimo de 23 centímetros y un kilo, son factores clave en este declive

La situación se agravó tanto que los pescadores de A Guarda y O Grove tuvieron que buscar nuevos caladeros más allá de las aguas locales. En la década de los ochenta, la flota se desplazó hacia el sur, llegando incluso a Marruecos, en busca de langostas.

Francisco Pérez explica que su flota utilizaba el miño, una técnica de pesca más eficiente que las nasas empleadas por los franceses. Esta migración fue una respuesta a la escasez local, buscando mantener una actividad que era vital para la economía de sus comunidades

Ante esta crisis, se han propuesto varias medidas para intentar recuperar las poblaciones de langosta. José Irisarri, videógrafo, sugiere la creación de áreas protegidas en las Islas Cíes para favorecer la regeneración del ecosistema. Francisco Iglesias, ex patrón mayor de O Grove, apoya estas iniciativas, pero insiste en que deben ser consensuadas con el sector pesquero para minimizar el impacto económico en los pescadores. Iglesias destaca la necesidad de compensar adecuadamente a los pescadores si se imponen restricciones adicionales

La situación actual es precaria. Las capturas de langosta en las Rías Baixas son ahora extremadamente raras, consideradas más un golpe de suerte que una realidad cotidiana. Las langostas que se encuentran en el mercado local suelen ser de importación, ya que los proyectos para establecer criaderos locales no han tenido éxito debido a las complejidades ecológicas y económicas involucradas. Francisco Pérez menciona que la última cetárea en A Guarda cerró en los años setenta, y desde entonces no ha habido iniciativas exitosas para revitalizar estas instalaciones naturales con langostas de otras regiones debido a preocupaciones sobre especies invasoras

La desaparición de la langosta de las Rías Baixas es un claro recordatorio de la fragilidad de los ecosistemas marinos y la necesidad de una gestión sostenible de los recursos pesqueros. La comunidad pesquera de la región, que alguna vez fue vibrante y próspera gracias a la abundancia de langostas, ahora enfrenta el desafío de adaptarse a una nueva realidad donde la conservación y la sostenibilidad son más cruciales que nunca. La recuperación de la langosta y la protección de otras especies emblemáticas dependerán de decisiones políticas y ecológicas informadas, así como del compromiso continuo del sector pesquero con prácticas sostenibles y responsables.