La cuota de anchoa golpea al cerco gallego con un recorte del 29%

  • Recorte de la cuota de anchoa para el cerco gallego
  • La cuota de anchoa en las Rías Baixas se reduce un 29% para la campaña 2025-2026. El recorte amenaza la rentabilidad de 130 cerqueros gallegos y agrava la crisis del sector.

El cerco gallego suma un nuevo frente en una campaña marcada por las dificultades. Tras los recortes en especies clave como la caballa y las limitaciones sobre la sardina, llega ahora un importante descenso en la cuota de anchoa (bocarte) en las Rías Baixas. La reducción, cercana al 29%, supone un duro revés para una flota que ya afronta problemas de rentabilidad, relevo generacional y escasez de tripulaciones.

La decisión, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), confirma la reducción del Total Admisible de Capturas (TAC) acordada entre España y Portugal para la zona IXa, siguiendo las recomendaciones científicas del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES). Aunque la medida responde al estado del recurso, sus consecuencias económicas y sociales serán especialmente visibles en Galicia.

Un recorte de casi un tercio para la anchoa

La campaña de pesca de anchoa en la zona IXa, que comprende las aguas atlánticas del noroeste de la Península Ibérica, contará con un TAC de 16.323 toneladas, frente a las 22.871 toneladas autorizadas en la campaña anterior.

La reducción supone una caída de aproximadamente el 29%, consecuencia de la disminución de la biomasa estimada por los científicos del ICES, organismo de referencia para la gestión sostenible de las pesquerías europeas.

La pesquería permanecerá abierta desde el 1 de julio de 2026 hasta el 30 de junio de 2027, aunque todo apunta a que la cuota española podría agotarse en muy pocas semanas.

España solo dispone del 10% del total

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es el reparto ibérico de la cuota.

Aunque el TAC supera las 16.000 toneladas, España únicamente dispone de unas 1.632 toneladas, mientras que el resto corresponde a Portugal conforme al acuerdo bilateral vigente entre ambos países.

Esa cantidad deberá repartirse entre 210 embarcaciones españolas, de las cuales 130 pertenecen a asociaciones gallegas, lo que deja un volumen teórico de alrededor de 7,8 toneladas por barco, una cifra insuficiente para garantizar una campaña rentable.

Para intentar administrar mejor las capturas, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha fijado un límite semanal de entre 8.000 y 10.000 kilos por embarcación, aunque desde el propio sector reconocen que esta medida difícilmente evitará un rápido agotamiento de la cuota si las capturas son abundantes.

Galicia, la comunidad más afectada

Galicia vuelve a situarse como el territorio más perjudicado por este ajuste.

Los 130 cerqueros gallegos autorizados para participar en esta pesquería pertenecen principalmente a:

  • Acerga: 42 embarcaciones.
  • Opromar: 24.
  • OPPF-4: 23.
  • Sociedad Cooperativa Gallega del Mar: 17.

El resto se distribuye entre diversas cofradías y organizaciones de productores de puertos como Cambados, Portosín, Camariñas, San Roque, Malpica, Rianxo, Burela y Celeiro.

Para muchas de estas embarcaciones, la anchoa representa un complemento fundamental tras las dificultades sufridas durante otras campañas de especies pelágicas.

Una crisis que se agrava para el cerco

El descenso de la cuota de anchoa llega en un momento especialmente delicado para el cerco gallego.

En los últimos años la flota ha tenido que adaptarse a importantes restricciones en especies como la caballa, a las dificultades para explotar plenamente la sardina ibérica y al incremento continuo de los costes de explotación, especialmente combustible, mantenimiento y mano de obra.

A ello se añade un problema estructural que preocupa cada vez más al sector: la falta de relevo generacional.

Muchos armadores encuentran enormes dificultades para incorporar jóvenes profesionales a la pesca y, además, la reducción de ingresos derivada de cuotas cada vez menores complica la fidelización de las tripulaciones existentes.

La incertidumbre económica hace que parte de los trabajadores busquen alternativas laborales con mayor estabilidad, dificultando la continuidad de numerosas empresas familiares dedicadas al cerco.

La gestión sostenible frente a la viabilidad económica

Las organizaciones pesqueras reconocen la necesidad de respetar los criterios científicos para garantizar la conservación de la anchoa a largo plazo. Sin embargo, reclaman que la gestión tenga también en cuenta el impacto socioeconómico que estas decisiones provocan sobre las comunidades pesqueras.

El equilibrio entre sostenibilidad biológica y sostenibilidad empresarial continúa siendo uno de los grandes retos de la política pesquera europea.

Para el sector gallego, mantener una flota económicamente viable resulta imprescindible para conservar empleo, actividad portuaria, industria transformadora y tejido económico en numerosas localidades costeras.

Un futuro cada vez más incierto para el cerco gallego

La reducción de la cuota de anchoa confirma un escenario cada vez más complejo para la flota de cerco gallega. Con menos posibilidades de captura en varias de sus principales especies objetivo, los márgenes económicos se estrechan y aumenta la incertidumbre sobre la rentabilidad de muchas embarcaciones.

Aunque el recorte responde a criterios científicos destinados a proteger el recurso, el sector insiste en que será necesario avanzar hacia modelos de gestión que permitan compatibilizar la recuperación de las poblaciones con la supervivencia de las empresas pesqueras. En Galicia, donde cientos de familias dependen directamente de esta actividad, cada tonelada de cuota perdida tiene un impacto que va mucho más allá de los muelles.