La centolla gallega arranca con récords, escasez y vigilancia en el mar

  • La campaña de la centolla se estrena con récords en Cangas, precios históricos en O Grove, capturas flojas en el norte y el primer aviso al furtivismo en Laxe.

Una apertura marcada por el contraste

La centolla gallega volvió al mar con una mezcla de euforia, preocupación y cansancio anticipado.

La veda se levantó el 10 de noviembre, y con ella llegó el arranque oficial de una campaña que, una vez más, revela las múltiples caras del litoral gallego.

Mientras en O Grove y Cangas las lonjas se llenaban de expectación, compradores y precios de récord, en otras zonas como Muros-Noia, Arousa o la Costa da Morte el inicio fue frío y con escasez de capturas.

Un arranque desigual que deja entrever la compleja realidad de un recurso que sostiene a cientos de familias, pero también depende del clima, la biología del mar y la gestión pesquera.

O Grove, el termómetro del mercado gallego

Cada año, O Grove marca el pulso comercial del marisco gallego, y esta vez no fue la excepción.

En su primera jornada, la lonja subastó 4.239 kilos de centolla, casi un 50 % más que el año anterior. El primer lote alcanzó los 34,65 euros el kilo, comprado por Mariscos Lukas, en una puja que arrancó aplausos entre la flota.

El ambiente era de alivio y esperanza. Los armadores destacaban la buena talla de los machos y la fortaleza del mercado: “Hai produto, o mar deu bo xogo e os prezos acompañan”, resumía un marinero veterano.

La hostelería gallega y nacional —especialmente restaurantes de producto en Madrid, Barcelona y Euskadi— se prepara ya para un mes clave. La centolla gallega, símbolo de calidad y estacionalidad, se revaloriza año tras año en un mercado que busca producto fresco y de origen certificado.

Cangas rompe moldes: récord pese al mal mar

En Cangas, el arranque fue tan heroico como productivo.

El mar de fondo complicó la maniobra y el viento del suroeste obligó a muchos barcos a buscar refugio entre las islas, pero ni el temporal frenó la voluntad de los marineros.

El resultado: 1.407 kilos descargados en la primera jornada, el doble que el pasado año y casi el triple que en 2023.

“Foi un día duro, pero había que saír. É o primeiro e o corpo pide traballar”, contaba un tripulante al desembarcar, empapado pero satisfecho.

La subasta se alargó durante horas, con precios que oscilaron entre 22,53 y 7 euros el kilo. El comprador Ángel González Pola, habitual en la lonja, se llevó el primer lote a 22,53 €/kg y resumió el sentir general:

“Boa campaña se seguimos así. Hai produto e de boa calidade. Agora falta que o tempo acompañe”.

Pese al esfuerzo, el ambiente fue optimista. El patrón Emilio Pérez, del Fervenza I, reconocía que “o mar estaba revolto e había moita sucidade, pero a centola viña boa e con corpo”. Logró 70 kilos, dentro del tope máximo (35 kilos por tripulante).

Bueu y Arousa: esfuerzo con sabor a incertidumbre

En Bueu, la jornada fue más discreta: 560 kilos subastados y precios de entre 22 y 11 euros, en una lonja que notó la ausencia de compradores ocupados en Cangas.

El patrón Pepe Goberna, del Elvira II, que faena solo, sacó 40 kilos: “Non estivo mal para ser o primeiro día. Agora toca buscar as zonas boas”.

La ría de Arousa, por su parte, mostró un arranque irregular. Los tripulantes cumplieron los topes de 35 kilos por tripulante e embarcación, pero con dificultad.

“Na primeira cacea saíron cinco centolas, na segunda sete… outros anos ás dez xa estabamos listos”, explicaba Samuel Fernández, mariscador de Palmeira.

La escasez de hembras y la menor abundancia general alimentan el debate sobre si la apertura se adelantó demasiado.

“El produto aínda non está no seu punto, deberiamos esperar a finais de mes”, opinaba Juan Formoso, patrón de Muros, que con cuatro tripulantes apenas completó media jornada de cupo.

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Costa da Morte: prudencia y retraso voluntario

En la Costa da Morte, la tónica fue aún más prudente.

Solo la lonja de Laxe registró movimiento en la primera jornada, con 248 kilos subastados y precios de 8,33 a 16 euros.

En Camariñas y Malpica, las cofradías optaron por retrasar voluntariamente la salida al mar hasta diciembre, cuando la centolla alcanza su plenitud y los precios mejoran.

“É unha aposta máis segura. En decembro o marisco vén cheo e o cliente paga mellor”, explican desde la cofradía de Camariñas, recordando que el equilibrio entre biología y mercado sigue siendo la mejor estrategia.

Primer golpe al furtivismo: el ‘San Manuel’, precintado

El estreno de campaña también trajo el primer episodio de control.

El Servicio de Gardacostas de Galicia interceptó al pesquero San Manuel, con base en Laxe, con 540 kilos de centolla a bordo, muy por encima de los topes permitidos.

De ellos, 340 kilos estaban ya en cubierta y otros 200 atrapados en miños calados en el mar.

El barco fue precintado en Ribeira y el marisco, devuelto al mar, en un operativo que el sector interpreta como un aviso serio.

“Un solo caso así pode danar a imaxe de toda a flota, que traballa dentro da legalidade”, señalaban desde una cofradía coruñesa.

El mensaje es claro: el futuro de la centolla gallega pasa por la vigilancia, la transparencia y la responsabilidad compartida.

Una economía que depende del equilibrio

La centolla gallega no es solo un tesoro gastronómico: es un pilar económico y social.

Más de 1.500 embarcaciones y unas 3.000 familias dependen directamente de esta especie, según datos del sector.

Las Rías Baixas concentran cerca del 70 % de la producción, pero las Rías Altas y la Costa da Morte mantienen un papel clave en la trazabilidad y la estabilidad de precios.

La campaña genera también un fuerte impacto en tierra: lonjas, depuradoras, conserveras, hostelería y transporte forman una cadena que multiplica el valor del producto.

De ahí la importancia de mantener un equilibrio entre el rendimiento económico y la sostenibilidad del recurso.

La ley del mar: biología y paciencia

El ciclo biológico de la centolla gallega marca sus propios tiempos.

La hembra entra en fase de puesta entre mayo y agosto, mientras el macho se refugia en fondos rocosos. Las vedas buscan precisamente proteger esa etapa reproductiva.

Por eso, adelantar la apertura —como ocurrió este año— puede tener consecuencias directas sobre la calidad y cantidad del producto.

“El mar non entende de datas administrativas”, recuerda un técnico pesquero de Arousa. “A natureza marca os ritmos, e o que se colle hoxe de máis, faltará mañá”.

Entre récords y respeto: el verdadero pulso del mar

La campaña de 2025 deja, de momento, una fotografía completa del litoral gallego:

Récords de capturas en Cangas,

precios históricos en O Grove,

prudencia en la Costa da Morte,

• y un primer toque de atención al furtivismo.

El mar gallego demuestra, una vez más, que no hay temporada sin contrastes.

Los precios entusiasman, las capturas dividen y el control recuerda que cada kilo que llega a lonja es fruto de horas de trabajo, constancia y respeto por el mar.

Porque, como resume un patrón mayor de la ría de Arousa:

“A centola galega é un símbolo, pero tamén unha responsabilidade. Se non a coidamos nós, non o fará ninguén”.