La anchoa dinamiza la Ría de Muros-Noia: un respiro para el cerco gallego

  • El inesperado regreso de la anchoa a la ría de Muros-Noia ha reactivado la actividad en Portosín y Porto do Son, generando un auge económico para la flota de cerco gallega.

La pesca de cerco en Galicia ha encontrado en la anchoa (Engraulis encrasicolus) un aliado inesperado. La aparición de dos grandes bancos de esta especie en la ría de Muros-Noia ha convertido los puertos de Portosín y Porto do Son en el epicentro de la actividad pesquera, atrayendo a más de 30 cerqueros de distintas localidades. Lo que comenzó como una sospecha entre algunos marineros se ha transformado en una auténtica bonanza que ha revitalizado la economía local.

Desde finales de febrero, la llegada masiva de anchoa ha provocado que estos puertos registren descargas récord. En apenas unos días, se han comercializado más de 340 toneladas, lo que representa el 70% del total desembarcado en Galicia. La lonja de Portosín ha sido testigo de jornadas históricas, como la del pasado miércoles, cuando se vendieron cerca de 135 toneladas por un valor de 146.000 euros.

Una oportunidad inesperada para la flota de cerco

El fenómeno ha sorprendido a muchos. Fernando Queiruga, armador del “Arela”, relata que los primeros bancos fueron localizados a la altura de Basoñas, mientras que Emilio Queiruga, patrón mayor de Porto do Son, recuerda cómo un pesquero logró capturas nada más salir del muelle.

El atractivo de esta pesca ha llevado a que embarcaciones de Camariñas, Portonovo y A Coruña se trasladen a Porto do Son para sumarse a la campaña. Marcos Alfeirán, armador coruñés, describe la situación con entusiasmo: “Quedan os cartos na casa e estamos cerca da familia”.

Actualmente, la captura de anchoa está permitida en la zona IX, que abarca desde Fisterra hasta Cádiz, sin cupos individuales por embarcación, lo que ha permitido a la flota maximizar sus capturas. Según Marcos Vázquez, armador de Portosín, “hai anos que estamos a vela, o que pasaba é que non estaba permitido collela”.

El tamaño de la anchoa juega un papel clave en su cotización. Las piezas más grandes, destinadas al consumo en fresco, han superado los tres euros por kilo, mientras que las que se destinan a la industria conservera, principalmente en el Cantábrico, han alcanzado mínimos de 0,65 euros. Sin embargo, las conserveras cántabras enfrentan restricciones para comprar capturas fuera de sus aguas, lo que podría limitar el impacto en ese mercado.

Un contexto de incertidumbre en la gestión pesquera

Este repunte en las capturas de anchoa llega en un momento clave para la flota de cerco gallega, que se encuentra pendiente de las decisiones de la Secretaría Xeral de Pesca sobre la gestión de esta pesquería en el Cantábrico.

La pesquería en la zona 8 del CIEM, que incluye aguas desde Fisterra hasta la frontera con Francia, contará este año con una cuota de 27.527 toneladas para la flota española. De los 218 buques autorizados para faenar en esta área, 130 pertenecen a Galicia.

Sin embargo, el sector ha mostrado su preocupación por los intentos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de modificar el modelo de gestión a escasos días del inicio de la campaña, previsto para el 10 de marzo. La Xunta de Galicia, junto con los representantes del sector, ha defendido mantener el sistema actual para garantizar estabilidad y previsibilidad a la flota.

Alfonso Villares, conselleiro do Mar, ha denunciado la “improvisación” del Gobierno central en este asunto y ha exigido que cualquier cambio en la gestión pesquera se realice con suficiente antelación y de la mano del sector. A su juicio, una modificación repentina del modelo podría poner en riesgo la rentabilidad y sostenibilidad de la pesquería a largo plazo.

Un sector en constante adaptación

El resurgir de la anchoa en la ría de Muros-Noia es un recordatorio de lo cambiante que puede ser la actividad pesquera. Mientras la flota se beneficia de esta inesperada bonanza, el sector sigue enfrentando retos en la gestión de los recursos y en la comercialización de sus capturas.

Lo que está claro es que, al menos por ahora, Portosín y Porto do Son vuelven a ser protagonistas en la pesca gallega, con la esperanza de que esta oportunidad permita aliviar los meses de inactividad y fortalecer la viabilidad del cerco en la comunidad.

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