- Un fuego a bordo obliga a evacuar una embarcación de recreo frente a Formentera. Salvamar Naos evitó males mayores y rescató a los cuatro tripulantes.
Fuego a bordo: evacuación de emergencia frente a Formentera
Salvamar Naos rescata a una familia tras el incendio de su motora a 17 millas de La Savina
El mar abierto no perdona errores ni accidentes, y mucho menos cuando el fuego se convierte en enemigo. Este jueves, una motora de recreo de nueve metros, bautizada como Alma de Mar, se incendió a 17 millas al oeste del puerto de La Savina (Formentera), obligando a sus cuatro ocupantes —tres adultos y una niña de siete años— a abandonar la embarcación en plena navegación. La rápida actuación de los ocupantes, la colaboración de otra embarcación de recreo y la intervención de Salvamar Naos, evitó una tragedia.
Una evacuación bien ejecutada salvó cuatro vidas
El siniestro se inició con rapidez, obligando a la familia a refugiarse en una embarcación auxiliar. Desde allí fueron recogidos por otro barco de recreo que se encontraba en la zona, en una maniobra que, según fuentes marítimas, se ejecutó de manera ejemplar. Alertado el Centro de Coordinación de Salvamento (CCS) de Palma, se movilizó a la Salvamar Naos, que asumió el rescate de los tripulantes, todos ellos ilesos.
El equipo de Salvamento trató de contener el incendio una vez confirmado que no había personas a bordo. Sin embargo, la situación de la motora ya era irreversible. Acabó hundiéndose en una zona con más de 300 metros de profundidad.
Plásticos, combustible y viento: combinación explosiva
En este tipo de embarcaciones modernas, la presencia de materiales plásticos, fibra y resinas en su construcción provoca que, ante un incendio, los gases generados sean altamente tóxicos y el fuego se propague con facilidad. Además, las condiciones del mar —viento, temperatura, presencia de carburante— suelen actuar como aceleradores del desastre.
El siniestro de Alma de Mar recuerda que el fuego a bordo es, junto al “hombre al agua”, una de las emergencias más temidas en la náutica de recreo. No sólo por el riesgo directo que supone para la vida humana, sino por la rapidez con la que puede obligar a un abandono total de la nave.
Impacto ambiental y prevención: asignaturas pendientes
Aunque no se han reportado vertidos ni daños ambientales graves, el hundimiento de una embarcación a esta profundidad deja una huella en el ecosistema marino. Especialmente si los depósitos de combustible no se han vaciado, o si hay restos de aceites y baterías a bordo. La vigilancia y seguimiento de este tipo de siniestros debería reforzarse, tanto por parte de Salvamento como por las autoridades ambientales autonómicas y estatales.
Además, el caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de formación básica en seguridad náutica para quienes navegan por ocio, incluyendo protocolos de evacuación, uso de extintores, ubicación de balsas salvavidas y gestión de situaciones de pánico. Cada verano se repiten los incidentes, pero no siempre con desenlace afortunado.
Un susto que pudo acabar mucho peor
Pese a la pérdida de la embarcación, los ocupantes de Alma de Mar pueden sentirse afortunados. El mar, una vez más, puso a prueba la preparación y la reacción de sus navegantes. Y, en esta ocasión, la combinación de decisión rápida, solidaridad entre embarcaciones y eficacia de Salvamento Marítimo funcionó como debía. En alta mar, no hay margen para el error… y a veces tampoco para el fuego.