- Dos tripulantes del pesquero burelense O Padriño se salvaron al refugiarse en la balsa tras hundirse a seis millas deEstaca de Bares.
Rescate en aguas bravas
A mediodía del 13 de agosto, las aguas al noroeste de Estaca de Bares se tragaron al O Padriño, un pesquero de artes menores con base en Burela y 27 años de vida marinera. Sus dos tripulantes lograron salvarse gracias a una maniobra rápida y entrenada: radiobaliza en mano, balsa salvavidas al agua y salto decidido antes de que el casco de madera desapareciera bajo las olas.
La Salvamar Shaula, de Salvamento Marítimo, los localizó poco después, trasladándolos al puerto de Cariño en buen estado físico. El rescate se activó tras recibirse la señal de la radiobaliza a las 12:20 horas en el Centro de Coordinación de Salvamento de Fisterra, que movilizó también al helicóptero Helimer 402 para inspeccionar la zona del siniestro.
Causas aún sin explicar
Los marineros relataron que detectaron la emergencia al ver una entrada masiva de agua por popa, sin que les diera tiempo a evaluar el origen. El hundimiento fue tan rápido que solo pudieron recuperar algunos pertrechos flotantes. No se descarta que las causas se deban a una vía de agua repentina o a un fallo estructural, hipótesis que se investigarán en los próximos días.
Un veterano del litoral lucense
Según el Registro General de la Flota Pesquera, el O Padriño era una embarcación de 10,7 metros de eslora, con casco de madera y un motor de 78 caballos. Con un arqueo bruto de siete toneladas, había qtrabajado durante casi tres décadas en las aguas de A Mariña y Ortegal, testigo de la dureza y constancia que exige la pesca artesanal gallega.

(El pesquero O Padriño de 10,7 metros de eslora con casco de madera y base en Burela, se hundió este 13 de agosto a seis millas al noroeste de Estaca de Bares)
Impacto en el sector y recordatorio de riesgos
Aunque no hubo víctimas, el suceso es un recordatorio de la fragilidad de la flota más pequeña y envejecida de Galicia, que sigue trabajando en condiciones meteorológicas cambiantes y con cascos veteranos. Organizaciones como la Federación Galega de Confrarías insisten en la necesidad de reforzar la seguridad en los pesqueros de madera, renovar unidades y mejorar los protocolos de inspección y mantenimiento.
La rápida actuación de Salvamento Marítimo evitó una tragedia, pero el episodio se suma a una lista de incidentes que subrayan un hecho evidente para quienes viven del mar: en Galicia, cada marea sigue siendo una prueba de resistencia.