- Cinco tripulantes siguen desaparecidos tras el hundimiento del Tafra 3, un arrastrero gallego-mauritano arrollado por el factoría Right Whale.
Un choque mortal frente a Nuadibú
El sector pesquero gallego vuelve a teñirse de luto. El Tafra 3, un arrastrero congelador de 31 metros con capital gallego-mauritano, se hundió la noche del viernes frente a Nuadibú (Mauritania) tras ser abordado por el Right Whale, un coloso pelágico de 105 metros y bandera de Gambia.
De los 26 tripulantes a bordo, 21 fueron rescatados por distintos barcos de la zona —incluido el propio factoría implicado en la colisión—, pero cinco marineros siguen desaparecidos, según confirman fuentes del sector. Todo apunta a que serían de nacionalidad mauritana.
Cómo ocurrió la tragedia
El golpe alcanzó de lleno el costado de estribor del Tafra 3, que en ese momento viraba el arte de pesca, lo que le impedía maniobrar. Lo que desconcierta a la flota es que el Right Whale, de supuesta armadora rusa, se retirase tras el impacto sin prestar auxilio inmediato.
El hundimiento fue rápido. El resto de embarcaciones que faenan en la zona reaccionaron de inmediato, organizando el rescate y activando la búsqueda de los desaparecidos.
Ecos en Galicia: Marín y Vigo, en vilo
La noticia ha sacudido con fuerza en Marín, donde el Tafra 3 tuvo su base antes de ser exportado a Mauritania en 2021, y en Vigo, donde opera Baipesca, su socio gallego. El buque era conocido anteriormente como Playa do Loureiro.
La comunidad marinera gallega sigue con atención cada novedad, temiendo que las cifras de víctimas puedan aumentar.
Búsqueda sin apoyo oficial
Por ahora, la búsqueda corre únicamente a cargo de la propia flota que faena en aguas mauritanas. Ni Mauritania ni España han movilizado medios de rescate, algo que ha causado indignación en el sector, acostumbrado a que en tragedias anteriores la respuesta fuese inmediata.
En los sistemas de identificación automática (AIS) aún se observa la concentración de barcos en torno al punto del naufragio, un círculo de solidaridad que contrasta con el silencio institucional.

Una tragedia con preguntas abiertas
Quedan incógnitas: ¿cómo pudo un factoría de más de 100 metros arrollar a un arrastrero de 31 en plena maniobra?, ¿por qué se retiró tras el choque?, ¿y hasta cuándo la búsqueda dependerá solo de la voluntad de los propios marineros?
Mientras Galicia espera respuestas, el mar se cobra otra factura dolorosa.
