Guardacostas precinta en A Guarda un pesquero por usar cacharros ilegales

  • Un barco de artes menores de A Guarda es precintado tras ser sorprendido con cacharros prohibidos para la pesca de pulpo en aguas gallegas.

Un operativo rutinario que destapó artes prohibidas

El Maresco Tres, una embarcación de artes menores con base en A Guarda y diez metros de eslora, quedó precintado en el puerto de Baiona tras ser sorprendido por Gardacostas de Galicia utilizando cacharros o alcatruces, un arte de pesca destinado al pulpo pero ilegal en aguas gallegas.

Los agentes realizaban una patrulla rutinaria en la zona cuando detectaron la actividad del pesquero. Al abarloarse para inspeccionarlo, los tripulantes mostraron una actitud hostil: increparon a los agentes, arrojaron al mar los cacharros que llevaban a bordo y trataron de borrar las pruebas de la infracción.

Tensión en alta mar y apoyo de la Guardia Civil

La resistencia de la tripulación obligó a solicitar refuerzos. El servicio marítimo de la Guardia Civil acudió en apoyo de Gardacostas, y ambas embarcaciones escoltaron al Maresco Tres hasta Baiona, donde permanece amarrado y precintado a la espera de resoluciones administrativas.

Aunque los tripulantes se deshicieron de los alcatruces, los agentes contaban con pruebas gráficas que acreditan el uso de este arte prohibido. Por ello, se levantará el acta correspondiente y se aplicarán sanciones.

Por qué los cacharros están prohibidos

Los cacharros o alcatruces son trampas tradicionales para la captura del pulpo que en Galicia están fuera de la normativa vigente. Su uso está restringido porque:

• Carecen de regulación sobre tallas mínimas.

• Pueden alterar el equilibrio de la pesquería del pulpo, un recurso clave para la flota artesanal gallega.

• Dificultan el control y la trazabilidad de la captura frente a artes reguladas como las nasas.

La Consellería do Mar lleva años reforzando la vigilancia en esta materia, ya que el pulpo es uno de los recursos más sensibles y de mayor valor en el mercado gallego.

Impacto para la flota artesanal

El caso del Maresco Tres vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la presión pesquera en el litoral gallego y la necesidad de mantener un equilibrio entre tradición y sostenibilidad.

El sector defiende que la mayoría de la flota artesanal cumple con las normas, pero reconoce que prácticas ilegales como esta dañan la imagen del conjunto y ponen en riesgo el futuro del recurso. Para la pesca de pulpo en Galicia, que concentra miles de jornadas de trabajo y un fuerte peso en las lonjas, el respeto a la normativa es vital.

Un aviso al resto de la flota

El precintado del Maresco Tres se interpreta como un aviso claro: el control en la costa será cada vez más estricto y el uso de artes prohibidas no tendrá cabida. En un momento en el que el sector del mar exige recursos bien gestionados y sostenibles, cualquier incumplimiento supone un lastre para el conjunto de la pesca artesanal gallega.