- El avance de biotoxinas lipofílicas obliga a cerrar 21 polígonos mejilloneros en Galicia, con Pontevedra como la ría más castigada.
Repunte tóxico en las rías gallegas: 21 polígonos cerrados
El mar gallego vuelve a verse sacudido por un episodio de biotoxinas marinas que amenaza la campaña de otoño del mejillón. Los últimos análisis del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) confirman un repunte significativo de toxinas lipofílicas, especialmente de la diarreica (DSP), que ya ha forzado el cierre de 21 polígonos de bateas repartidos por las principales rías productoras de la comunidad.
Pontevedra, la ría más castigada
Pontevedra vuelve a liderar la lista negra.
Con todos sus polígonos clausurados, la ría mantiene su triste récord como la más afectada por las biotoxinas, un patrón que se repite año tras año. Las áreas de Cangas, Bueu y Portonovo ya habían sufrido restricciones desde agosto, y ahora la situación se ha agravado con el cierre total de los viveros flotantes.
La directora del Intecmar, Covadonga Salgado, decretó el cese temporal de la actividad en estas zonas tras detectar concentraciones elevadas de dinoflagelados del género Dinophysis, como Acuminata, Caudata o Acuta, responsables directos de la proliferación tóxica.
El avance de las toxinas se extiende por las rías
El fenómeno no se limita a Pontevedra.
Las rías de Vigo, Arousa y Muros-Noia también registran un avance notable de las biotoxinas, con cierres en polígonos clave como Cangas C y H, Grove C2, C3, C4, Cambados C (Norte y Sur), Muros A y C, entre otros.
En Vigo, las estaciones oceanográficas de Liméns, Boca Norte y Baiona muestran valores particularmente elevados, lo que confirma una expansión activa del episodio tóxico a lo largo de la costa suroccidental.
Impacto económico y preocupación en el sector
El cierre de 21 polígonos supone un duro golpe para el sector mejillonero, que ve frenada una campaña clave antes del invierno.
Las confrarías y organizaciones de productores alertan del riesgo de pérdidas económicas significativas si la situación se prolonga, ya que el mejillón en batea representa una fuente esencial de ingresos para cientos de familias y empresas auxiliares del litoral gallego.

Los retrasos en la extracción también afectan a la cadena de transformación y comercialización, que depende de un flujo constante de producto para mantener la actividad industrial y las exportaciones, especialmente hacia mercados europeos.
Causas naturales, clima y dinámica marina
Expertos del Intecmar y del Instituto Español de Oceanografía apuntan que estos episodios están ligados a condiciones ambientales y oceanográficas específicas, como el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes, el aumento de la temperatura superficial y la estabilidad del agua en la columna marina, factores que favorecen la proliferación del plancton tóxico.
El fenómeno, aunque natural, se ve intensificado por los cambios en el clima y la alteración de los patrones de circulación marina, lo que explica la frecuencia creciente de estos eventos en los últimos años.
Ares–Betanzos, la excepción gallega
En este contexto, la única ría que por ahora permanece completamente libre de biotoxinas es la de Ares–Betanzos.
Sus dos polígonos de Sada —con un centenar de bateas— continúan autorizados para la extracción y comercialización de mejillón, situándose como la única zona segura en todo el litoral gallego.
Seguimiento constante y evolución incierta
El Intecmar mantiene un monitoreo continuo de las aguas costeras mediante estaciones oceanográficas distribuidas por todas las rías. Los resultados se actualizan casi a diario, lo que permite ajustar los cierres o reaperturas según la evolución del fenómeno.
Por ahora, el escenario sigue siendo incierto.
El mar gallego ha aprendido a convivir con estas toxinas, pero su impacto sobre la producción y la reputación del mejillón sigue siendo una preocupación constante para el sector, que mira al cielo —y al agua— esperando un cambio de rumbo en las próximas mareas.