Galicia respira tras el pacto pesquero con Reino Unido

  • La Federación Nacional de Cofradías valora positivamente el acuerdo hasta 2038. Su presidente, patrón mayor de Burela, destaca que se elimina la incertidumbre.

Un acuerdo que estabiliza a la flota gallega

La firma del nuevo acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Reino Unido, que garantiza el acceso recíproco a los caladeros hasta 2038, ha traído un cambio de tono en Galicia. Tras las primeras reacciones de cautela, la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) —que representa también a las cofradías gallegas— ha calificado el pacto como una “buena noticia” para la pesca española y gallega.

Su presidente, José Basilio Otero, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Burela, ha destacado que el acuerdo “aporta estabilidad y previsibilidad” para una parte esencial de la flota que depende de las aguas británicas, lo que permite planificar con tranquilidad hasta 2038. Esta estabilidad, subraya, es clave para sostener el empleo y la economía de las comunidades costeras del norte.

La protesta británica: cesión de soberanía

Mientras en Galicia se consolida esta lectura positiva, en el Reino Unido las reacciones han sido muy distintas. La National Federation of Fishermen’s Organisations (NFFO) ha calificado el acuerdo como un “error estratégico” por conceder a la UE acceso garantizado hasta las seis millas de la costa británica durante 12 años. Acusan al Gobierno británico de haber cedido su última gran baza en la negociación post-Brexit.

Desde la NFFO denuncian que se ha renunciado al control territorial sobre las aguas interiores, lo que consideran una derrota simbólica y económica. El descontento británico contrasta con la percepción de alivio que empieza a asentarse en Galicia.

La visión gallega evoluciona hacia el pragmatismo

Aunque las primeras reacciones gallegas se expresaban con cautela, especialmente en sectores como el arrastre o el palangre, la intervención de la FNCP ha marcado un cambio. La valoración positiva desde una entidad que representa a todo el sector y cuya presidencia recae en un patrón gallego aporta legitimidad y consenso a la lectura del acuerdo.

Algunas voces siguen alertando sobre los posibles riesgos de futuras concesiones en materia de cuotas, fondos europeos o normativas técnicas. Pero en general, el sector gallego reconoce que se ha ganado un horizonte de estabilidad necesario en un contexto internacional inestable.

Fondos, burocracia y eólica marina: desafíos paralelos

Tanto en Galicia como en Reino Unido, el debate no termina con la firma del acuerdo. La NFFO reclama que el fondo pesquero anunciado por Londres no se quede en un esquema burocrático. En Galicia, el FEMPA europeo también genera críticas por su escasa utilidad directa: el sector demanda inversiones en renovación de flota, relevo generacional y cadena de valor local, más allá de los estudios y consultorías.

La expansión de la energía eólica marina sigue generando preocupación. Cofradías de ambos países reclaman estrategias claras para armonizar las renovables con la actividad pesquera. En Galicia, la superposición de futuros parques eólicos con caladeros tradicionales plantea un conflicto que todavía está sin resolver.

Una tregua que alivia, pero obliga a estar alerta

El acuerdo pesquero entre la UE y Reino Unido ofrece, por fin, un marco de estabilidad hasta 2038 para una parte fundamental de la flota gallega. La valoración positiva de la Federación Nacional de Cofradías, respaldada por la experiencia directa de su presidente en uno de los puertos más dependientes del caladero británico, marca un punto de inflexión en la lectura gallega del pacto.

Persisten desafíos —cuotas, fondos, eólica, futuro comunitario—, pero el sector gana tiempo y tranquilidad para abordar los siguientes años con mayor seguridad. En el mar, eso ya es mucho.